sábado, 27 de octubre de 2012

¿Sociedad de conocimiento o conocimiento para la sociedad?

Aritz Recalde, otubre 2012
La “sociedad del conocimiento”
En los años noventa se difundió masivamente la noción de la “sociedad de conocimiento”. El concepto se vinculó estrechamente a dos fenómenos:
-           a la dinámica política y cultural resultante de las nuevas tecnologías en comunicaciones.
-          al proceso de expansión del modelo económico y social neoliberal.
Los promotores de esta categoría, consideraban que a partir del desarrollo de las comunicaciones el neoliberalismo sería un sistema político de alcance universal e irreversible. Es por eso, que desaparecían los Estados nacionales para dar lugar a la conformación de una inmensa “aldea global”.  El postulado daba por hecho que no había futuro para los nacionalismos y que las viejas fronteras económicas, políticas y culturales, serían derribadas.  
En este marco, la noción sociedad del conocimiento postulaba que la riqueza y el poder social de los Estados, iban a ser el resultante de la apropiación de los flujos de información producidos en la “aldea”.
 En torno de estas ideas, se justificaron gran parte de las reconversiones de los aparatos productivos del continente.  Comenzó a difundirse el supuesto de que los gobiernos podían desligarse de los recursos naturales. Lo mismo ocurrió con las políticas proteccionistas e industrialistas que fueron abandonadas. La necesidad de defender una cultura y una ciencia nacional, era tachada como parte de la agenda de los “temas del pasado”.  
En su lugar, había que formar a los jóvenes para un futuro donde el verdadero poder sería el conocimiento y no la producción. En lugar de una fabrica y una escuela técnica, el país abría un gabinete de computación. En vez de promover ciencia aplicada a la industria, se generaban cursos de idioma inglés.  Los recursos naturales fueron entregados al extranjero, ya que la verdadera riqueza era el conocimiento.
Conocimiento para la sociedad
Los proyectos nacionales de América Latina están rediscutiendo los supuestos de la “sociedad del conocimiento” y de la “aldea global”.  Las organizaciones libres del pueblo están sosteniendo:
-          que la “aldea global”, implicó la justificación ideológica del expansionismo imperialista de las potencias sobre el resto del mundo.
-          la vigencia del debate sobre el derecho pleno a la autodeterminación nacional.
-         que el verdadero poder social de los pueblos, implica recuperar los recursos naturales y la perspectiva  industrialista.
-          que la noción de la “sociedad del conocimiento”, forma parte de las categorías del neocolonialismo  al impedir el debate sobre la dependencia científica estructural y la extranjerización de la economía de los países. 
-          que la ciencia y la tecnología, deben organizarse a partir de identificar su potencial aporte  al proyecto nacional.
En la actualidad, el debate sobre los proyectos  científicos y culturales  se modifica radicalmente en relación a los años noventa. Cada país elabora su modelo de desarrollo autónomo y a partir de él, genera las políticas científicas y culturales.  Hoy aparece claramente que no hay “una” sociedad, sino varias y que no existe una “aldea”, sino Estados nacionales en conflictos geopolíticos permanentes por la apropiación de los recursos materiales y los mercados. Tomando distancia del supuesto de que el poder en América Latina es un tema meramente de “conocimiento”,  los gobiernos latinoamericanos están:
-          recuperando sus recursos naturales.
-          promoviendo modelos de desarrollo productivos e industrialistas.
A partir de acá, el gran desafío para los pueblos de América  es el de acompañar desde el conocimiento  los diversos proyectos nacionales. El desafío implica:
-          la formulación de una crítica a los postulados del neocolonialismo, que reproducen la condición dependiente de los países y que impiden la defensa de su patrimonio económico y tecnológico.
-          la elaboración de una teoría nacional para el desarrollo sustentable, en los planos  social y económico. En este cuadro, cada país tendrá sus particularidades propias de su tiempo y de su espacio.
-          la organización de una ciencia y de una tecnología,  aplicadas a la industrialización y a la elevación social de los pueblos.
Las naciones del sur están entablando importantes luchas nacionales por el derecho a la autodeterminación económica y social, sin la cual su independencia política es mera declamación. En este marco, la suerte de los programas nacionales y populares, va a estar atada a su capacidad de aumentar las cadenas de valor de los recursos y las riquezas naturales que poseen, dando fortaleza y sustentabilidad tecnológica, económica y social, a los Estados.