jueves, 29 de diciembre de 2011

MARCO NORMATIVO DE LOS MUNICIPIOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES


“Las municipalidades de la provincia de Buenos Aires a través de la historia: ¿autonomía o autarquía?”. Ed. Archivo histórico de la provincia de Buenos Aires en el año 2010.

Cap. V- 1) Propuesta de Reforma Constitucional en la Provincia de Buenos Aires de 1989-1990
Antonio Cafiero que fuera fundador en 1984 del Frente Renovador Peronista, fue Gobernador de la Provincia de Buenos Aires desde el año 1987. Cafiero en el año 1988 promovió por intermedio del decreto 547 la descentralización tributaria que permitió a las municipalidades cobrar impuestos provinciales e inauguró una política de transferencia de cobro de recursos prolongada, de distinta forma, hasta la fecha.
A la salida de este último como producto, entre otras cuestiones, de la derrota del proyecto que vamos a mencionar, Eduardo Duhalde ocupó su lugar e ingresó a la gobernación. La Reforma de la Constitución fue votada por la Legislatura de la Provincia el 5 de diciembre del año 1989 y contó con el apoyo de la UCR, acordado previamente en el “Pacto de La Plata”. Finalmente, fue rechazada el 5 de agosto de 1990.
Tras esta negativa, la modificación constitucional se ejecutó finalmente en el año 1994 con la adecuación provincial a la Constitución Nacional. Mas allá de que no fue implementada, es innegable que la propuesta y particularmente en los temas Municipales que nos interesan, avanzó en el debate y en la formulación de propuestas para escribir un nuevo esquema del Régimen Municipal Bonaerense. En adelante, vamos a comentar el apartado Municipal del Proyecto de Constitución con las reformas introducidas por las Leyes 10.859 y 10.900.

El Gobernador de la provincia y promotor de la reforma, Dr. Antonio Cafiero , estableció que la reforma tenía cuatro pilares fundamentales:
a) La reafirmación de la identidad de la Provincia como estado Federal Autónomo, dueño de sus recursos y su destino.

b) El reconocimiento de los derechos sociales de la persona humana, así como el afianzamiento de los derechos individuales, en el marco del Estado social de derecho.

c) El protagonismo popular, canalizado a través de la forma de democracia semidirecta, y el reconocimiento de las entidades intermedias y los grupos sociales.

d) La descentralización político-administrativa y, especialmente, la autonomía Municipal.

Como se observa en las palabras del Gobernador Cafiero, la cuestión Municipal era prioritaria y se ubicó entre los pilares de la reforma Constitucional auspiciada. Además, la aseveración contempló la aparición de la “autonomía” Municipal, abandonando con este punto de vista, la tradicional definición al orden Municipal “autárquico”. La doctrina emanada de la Ley, de forma similar a las Constituciones Nacionales y Provinciales de otros gobiernos peronistas, en su propuesta de reforma hacía referencia directa a los “derechos sociales” y al Estado “social de derecho”.

La Constitución introdujo una Sección Sexta, “Del Régimen Municipal”, Capítulo Único. En dicho apartado, el Artículo 181 estableció que: “El Municipio es una comunidad natural dotada de autonomía institucional, política, económica- financiera, tributaria y administrativa con arreglo a las normas de ésta Constitución y a las Leyes que en su consecuencia se dicten”.
Como se puede observar, la norma señaló claramente la “autonomía Municipal”. Asimismo, hizo referencia a la denominación del gobierno local como “comunidad natural”, definición propia de las corrientes doctrinarias favorables a la autonomía. Esta definición es un punto de vista que se distanció claramente del esquema bonaerense tradicional que comentamos a lo largo del trabajo.

El Senador Provincia el Dr. Antonio E. Arcuri al referirse en el recinto de la Cámara a este Artículo sostenía que:
Es necesario entonces considerar al Municipio como entidad autónoma dotándolo de una autonomía Municipal absoluta, que se configura desde 4 planos: 1) El institucional, que presupone el real ejercicio del poder constituyente de tercer grado o Municipal, facultad que le permite el dictar su propia cata orgánica Municipal, lo cual supone la existencia de los llamados Municipios de convención o de carta que son los que se dictan sus propias cartas orgánicas. 2) En lo político; 3) En lo económico; 4) En lo administrativo funcional. A su turno, la autonomía parcial o no completa, es la que adopta los tres últimos postulados, pero no se anima a establecer la plena autonomía institucional, facultando a las comunas el dictado de sus cartas orgánicas.

Arcuri reforzó la noción que introdujo el Artículo 181 de la Constitución que otorgó plena vigencia a la autonomía. Con este objetivo, trajo el concepto de “Carta Orgánica”. Demás está decir que, en su intervención en la Cámara de Senadores, Arcuri realizó una referencia directa a la persona de Lisandro de La Torre y a la Constitución de Santa Fe de1921.
La potestad para crear Cartas Orgánicas quedó establecida en el Artículo 182 que sostenía que: “Cada Municipio podrá dictar su propia Carta Orgánica por Convención convocada al efecto. La misma estará integrada por el doble del número de Concejales que a cada Distrito le corresponde, elegidos por el voto directo de los electores del Municipio”.

Las Cartas Orgánicas deberían asegurar, según lo establecía el Artículo 182:
a) El sistema representativo y republicano, con elección directa de sus autoridades, respetando la representación proporcional, todo ello con arreglo a la legislación provincial.

b) La división de poderes Municipales y sus respectivas atribuciones.

c) La organización político institucional y administrativa.

d) Los derechos de iniciativa, referéndum, plebiscito y consulta popular, siempre que no sea para disponer la derogación o modificación de tributos y sus accesorios.

e) Formas de participación comunitaria en la planificación y ejecución de sus acciones.

f) La legalidad y equidad como principio de la tributación.

g) El régimen financiero, presupuestario y contable.

h) El ejercicio del poder de policía en materia de su competencia y aquellas en que ejerciera facultades concurrentes y en la forma que corresponda en las que actúe por delegación de la Nación o la Provincia de acuerdo a esta Constitución y las Leyes y en todo ámbito de su territorio sin excepciones.

i) El régimen de contrataciones, bajo el principio de licitación pública, sin perjuicio de las excepciones que establezca la Ley Orgánica Municipal o las Cartas Municipales.

j) El régimen laboral de responsabilidad de los funcionarios y empleados Municipales, conforme a los principios establecidos por esta Constitución.

k) La publicidad de los actos de gobierno y la reseña con una Memoria Anual, de la percepción e inversión de las rentas Municipales.

l) El procedimiento para su reforma.

Como se observa, las Cartas pusieron en la norma del gobierno local la definición de la “autonomía” político institucional y administrativa o financiera. La posibilidad de desarrollar las Cartas Orgánicas que introdujo dicho Artículo evidenció una diferencia sustancial con el texto de la Constitución de año 1934 vigente en ese momento, que sostenía que: “La Legislatura deslindará las atribuciones y responsabilidades de cada departamento”. Los Municipios que no sancionaron Cartas se guiarían por la Ley Orgánica y la Legislación Provincial (Art.187).
Asimismo, e innovando en el Derecho Municipal, la reforma estableció los derechos al ejercicio de la democracia semidirecta y fomentó la participación comunitaria en la gestión. El citado Artículo 182 estableció que las Cartas podrían “Prever la creación de Concejos Vecinales Electivos, en las localidades que no sean cabecera de Partido, los que tendrán las atribuciones y funciones que le establezcan las Cartas y para cuestiones estrictamente locales”. Los Concejeros no tendrían remuneración y serían elegidos de la misma forma que los Concejales.
Eran recursos de la Municipalidad los “impuestos que establezcan”, los tributos que la provincia les transfieran, los ingresos del régimen de coparticipación originado en un sistema único, general, automático y redistributivo que no podía ser inferior al 20% de los ingresos de la provincia, las tasas, derechos, patentes, tarifas y contribuciones, las provenientes de concesiones de obras y servicios y las multas o donaciones. La norma retiró la obligación de que los aumentos de impuestos debían ejecutarse en una Asamblea con la misma cantidad de Concejales que de “mayores contribuyentes”.

El Artículo 184 sostuvo que eran atribuciones de la Municipalidad:
a) Convocar a consulta, referéndum, plebiscito.

b) Convocar a los electores del Distrito para elegir autoridades Municipales, Consejeros Escolares y Vecinales, con quince días de anticipación por lo menos, cuando el Poder Ejecutivo Provincial dejare transcurrir los términos legales sin hacerlo.

c) Confeccionar a iniciativa del Departamento Ejecutivo y aprobar por el Deliberativo su presupuesto de Gastos y Cálculo de Recursos.

d) Declarar de utilidad pública y proceder a la expropiación de los bienes que considere necesario, con su presupuesto, mediante ordenanza conforme a los principios de esta Constitución y en el marco de la Legislatura Provincial en la materia.

e) Designar, promover, remover y determinar la remuneración de su personal.

f) Adquirir, locar, administrar, grabar, enajenar y disponer de sus bienes.

g) Contraer empréstitos con destino determinado. En ningún caso podrá sancionarse Ordenanzas de esta clase, cuando el total de los servicios de amortización e intereses, afecten en más de veinticinco (25) por ciento de los recursos ordinarios de la Municipalidad.

h) Intervenir con fines de utilidad común en la actividad económica, creando y promoviendo la participación popular.

i) Elaborar planes de desarrollo urbano y rural, normar y reglamentar el uso del suelo y la organización territorial del distrito, en el marco de la legislación provincial en la materia.

j) Convenir con la provincia el régimen de valuación de la propiedad inmueble, en el marco de la legislación provincial en la materia.

k) Crear tribunales de Faltas e Imponer, de acuerdo a las Leyes y ordenanzas respectivas, sanciones compatibles con la naturaleza de sus poderes, pudiendo requerir del Juez Competente las órdenes de allanamiento que resulten necesarias.

l) Crear entidades financieras Municipales de conformidad con la legislación vigente y las disposiciones del Banco Central.

m) Instrumentar las políticas de apoyo y difusión de los valores culturales, regionales, provinciales y nacionales en general. Preservar el patrimonio histórico y artístico.

n) Tener a su cargo lo relativo a la licencia y habilitación de establecimientos comerciales e industriales; a los planes edilicios y de urbanización a la apertura, construcción y mantenimiento de las calles y caminos vecinales, plazas, parques, paseos y obras de infraestructura en general; nivelación y desagües; uso de calles, espacios públicos; playas, riberas y subsuelos; transito, vialidad, transportes y comunicaciones locales; edificación y construcción; servicios públicos locales, paisaje, mercados, ferias, abastos y faenamiento de animales; higiene, moralidad, salubridad, recreos y espectáculos públicos; organización y contralor de servicios fúnebres y cementerios; y en general todas las materias de fomento o interés local. Todas estas atribuciones respetando los convenios celebrados por la provincia con otras jurisdicciones.

o) Tener facultades concurrentes en la elaboración, ejecución y contralor de los planes de obras públicas en general; viviendas; servicios públicos, educación y cultura; salud y acción social, ancianidad, discapacidad y desamparo; minoridad, previsión, recreación y turismo, creación y fomento de instituciones de cultura intelectual y física y establecimientos de enseñanza, protección del equilibrio ecológico, medio ambiente, polución ambiental, flora y fauna, explotación minera, vialidad, espacio aéreo y en general, todas las políticas de desarrollo y fomento que se realicen o incidan en su ámbito territorial.

p) Participar en la provincia en la formulación y ejecución de políticas preventivas de seguridad, defensa civil y social.

Es interesante remarcar que el proyecto puso como atribución primera que las Cartas deberían garantizar los mecanismos de democracia semidirecta, alentando a partir de aquí, la acción de los vecinos y sus organizaciones en la formación de la política pública Municipal.
Como se puede ver, la norma, continuando con la idea de Estado social de Derecho, marcó la facultad de las Municipalidades de “Intervenir con fines de utilidad común en la actividad económica, creando y promoviendo la participación popular”, cuestión reforzada con la potestad de: “Declarar de utilidad pública y expropiar bienes”.
Como se observa, la Ley a diferencia de las Constituciones anteriores, hizo mención directa a las posibilidades de las Municipalidades de crear Tribunales de Faltas y de desarrollar entidades financieras. La propuesta, en contraste con las otras Leyes, identificó con suma claridad el importante rol Municipal en lo que respecta a la implementación de medidas tendientes a favorecer y reforzar las actividades culturales y sociales del Municipio. Es digno de mencionar a partir de aquí, la extensa lista de actividades culturales, de acción social, defensa civil y de protección del medio ambiente que la norma facultaba.

Servicios públicos
La propuesta de Constitución estableció en el Artículo 185 que los Municipios estaban facultados para constituir organismos Municipales, intermunicipales, consorcios o cooperativas de vecinos para la realización de obras públicas, servicios o cooperación financiera. El mismo Artículo, sostuvo que las Municipalidades podían acordar con la provincia acuerdos para la gestión de obras y servicios de manera conjunta incluyendo además, la posibilidad de constituir organismos de gobierno o planeamiento regionales.

División territorial Municipal
En este caso, a diferencia de las sustanciales transformaciones que propuso el proyecto en varios aspectos, se conservó la facultad provincial existente para las divisiones territoriales y esta competencia seguiría en manos de la Legislatura según estableció el Artículo 186.

En resumidas cuentas, el proyecto de Cafiero rompió con la tradición autárquica de los proyectos de régimen Municipal de la provincia. Dicha propuesta contempló la importancia de ampliar la actividad vecinal en el gobierno. Asimismo y continuando la doctrina peronista de las décadas del cuarenta y cincuenta, promovió con una marcada centralidad el desenvolvimiento del Estado de Derecho social a nivel local. Como pudimos ver y vale la pena remarcarlo, el proyecto retomando una bandera histórica de los gobiernos Municipales, estableció una pauta mínima de los fondos que tenían que ser coparticipados directamente desde la provincia. Finalmente y como ya adelantamos, la comunidad bonaerense le dio la espalda a esta propuesta de nueva Constitución y junto a ella, el apartado de Reforma Municipal no fue implementado. Las causas de la derrota son diversas. Pese a eso, lo que no se puede desconocer es la importancia que adquirió la oposición a Cafiero a través del peronismo menemista, que conjuntamente con partidos de izquierda, de derecha y de gran parte de la prensa, se opusieron a la propuesta. Eduardo Duhalde, antiguo renovador cafierista y ahora aliado de Menem, tras la derrota de la consulta, empezó a ocupar el lugar de Cafiero conjuntamente con los seguidores de Aldo Rico y los conservadores provinciales, ambos detractores de la propuesta de reforma.

La alianza parlamentaria de Cafiero con la UCR, pese a que agilizó su aprobación en el Parlamento, no garantizó el triunfo de un proyecto de reforma contra el que se argumentó especialmente, que nacía del interés del Gobernador de alcanzar la reelección. Asimismo y como ya comentamos, se desarrolló una fuerte campaña contra el proyecto argumentado que otorgaba facultades expropiatorias y supuestamente, confiscatorias del Estado respecto de la propiedad privada e individual.

sábado, 10 de diciembre de 2011

APUNTES PARA UNA SOCIOLOGÍA NACIONAL

Aritz Recalde - 2011
Desgracia de América fue la venalidad, por ingenuidad o por mala fe, de la inteligencia con mando y de la inteligencia desocupada. Esperanza de una salvación es el acercamiento de la inteligencia a los problemas americanos y su fidelidad hacia ellos. (Scalabrini Ortiz, 1983: 8)
El título del libro que usted va a leer se desprende de tres cuestiones fundamentales que me interesa resaltar.
Primero, la denominación del libro recupera el nombre de la obra de Arturo Jaurteche, quien fuera uno de los más claros intérpretes de la sociedad argentina. Apuntes para una sociología nacional, es el subtitulo del libro el Medio Pelo en la Sociedad Argentina, obra fundamental y fundacional, de la sociología nacional. El concepto de nación que recuperamos para los estudios de sociología, lo tomamos del gran pensador argentino Juan José Hernández Arregui. Jauretche y Hernández Arregui, consolidaron dos aportes fundamentales para la organización de la sociología en el país. Los conceptos vertidos por los autores, son los pilares a partir de los cuales organizamos las categorías que aparecen en el libro. Dentro del amplio campo de la sociología, dichos intelectuales produjeron las bases metodológicas, teóricas y políticas, para la consolidación de los estudios culturales en los Estados de la periferia. De sus libros e investigaciones y más allá de sus matices, se puede reconstruir un método para la organización y la puesta en práctica de la sociología nacional y de los estudios culturales. En ambos casos, sus métodos de trabajo, de observación y de organización de los datos, reposan en una teoría del conocimiento nacionalista y tercermundista, que reconoce la especificidad histórica, económica, social y política de nuestros países. Además y cuestión fundamental, de sus libros y de sus biografías, se desprende un modelo de articulación concreta, entre la producción intelectual y la política del país.
El segundo aspecto del cual se desprende el nombre del libro, se refiere a que los diferentes capítulos de la obra son “apuntes” resultantes de las investigaciones y de los debates del Seminario Sociología de la Cultura Latinoamericana dictado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, de la Universidad Nacional de La Plata. Tal cual se puede leer en la organización de los capítulos del libro, se reúnen artículos e investigaciones que fueron “apuntados”, discutidos y presentados en el espacio de las clases durante cuatros años de intenso trabajo.
La tercera cuestión que explica el por qué del título del libro, es el punto de partida metodológico, teórico y político de las investigaciones y los ensayos que presentamos. Los apuntes y como dice sus nombre, son de sociología nacional y no de sociología a secas. Nuestro punto de partida que denominamos como nacional, es un marco teórico y metodológico a partir del cual interpelamos la realidad. Los artículos del libro se escribieron atendiendo la particularidad de nuestra condición histórica, intentando contribuir a las soluciones de los problemas y los desafíos actuales entendiendo, como dice Jauretche, que la técnica no es un fin en sí mismo, sino “un medio para la realización nacional” (Jauretche, 2004:138). Una sociología es nacional en nuestra opinión, si su estructuración teórica reconoce la especificidad dependiente del país y del continente o como sostuvo Fermín Chávez “Estamos en el Sur y no en el Norte, para utilizar el nuevo lenguaje impuesto en la década de 1970. Esta apercepción constituye el principal avance estratégico de un pensamiento periférico que el Tercer Mundo fue enriqueciendo en su carrera hacia el porvenir” (Chávez, F. 1992: 10). La perspectiva nacionalista de las ciencias sociales implica y reconoce una posición política definida del “deber ser” de la producción intelectual, frente al conjunto del país y del continente. Hernández Arregui lo estableció sin pelos en la lengua cuando sostuvo que “la autarquía o adanismo de una teoría política es una ilusión. En todo caso, las ideologías son abreviaturas del pensamiento de las clases enfrentadas con la multiforme realidad de las luchas sociales” (Hernández Arregui 2004: 340). En torno de dicho punto de partida, es que definimos la selección de los problemas y las categorías a poner en cuestión en los apuntes. La elección de las investigaciones y las categorías sobre las cuales las vamos a elaborar, forman parte de una acción política cuya intencionalidad de origen, es la de contribuir, modestamente, a la resolución de los problemas nacionales y a la emancipación de las organizaciones libres del pueblo. Como dice Oscar Varsavsky “El papel del profesional en la sociedad cambia por completo cuando la lealtad a su carrera individual y a su empresa es remplazada por lealtad al país y solidaridad social” (Varsavsky, 1972: 89). Como podrá leer en los apuntes, de nuestro marco teórico se desprende un posicionamiento ideológico y unos objetivos políticos marcados. Dicha manera de posicionarse ante la producción de conocimiento, se organiza a partir de un planteo metodológico y de un esquema teórico que, consideramos, contribuye objetivamente a la comprensión e interpelación de la realidad. En nombre de la supuesta ciencia neutra y apolítica y en general, se esconde la complicidad con un orden social y en el caso de las instituciones públicas, se refleja la incapacidad de los intelectuales para producir saber socialmente relevante para el país y el sistema democrático que los financia y les da su razón de ser. Asimismo, detrás de la supuesta objetividad, se suelen ocultar serias falencias para comprender la realidad de muchos marcos teóricos. En algunos casos, el supuesto de la neutralidad valorativa absoluta, se complementa con el planteo de que la organización interdisciplinar sería una garantía de diversidad en las miradas o las opiniones. En nuestro punto de vista y sin desconocer la importancia que la interdisciplinaridad puede contener, la verdadera objetividad de la construcción del conocimiento está dada por la puesta en debate de posiciones ideológicas disímiles. Por ejemplo, lo que ocurrió en el país durante los años noventa, fue que profesionales provenientes de diversas carreras suscitaron la aplicación del neoliberalismo. Dicha propaganda y promoción y pese a la interdisciplinaridad, se fundó en que compartían una mirada y un prisma neoliberal que determinó o favoreció al menos, la observación y las hipótesis de trabajo para aplicar las políticas públicas. Se destruyó la economía o se deterioró la situación social y tanto abogados, sociólogos, ingenieros, arquitectos o economistas neoliberales, promovieron y justificaron “científicamente” las potenciales virtudes de ese modelo de país. En este y otros casos similares, se sostuvo a rajatabla la supuesta neutralidad de valores de los científicos e intelectuales a cargo de aplicar o justificar las acciones.
Dado que los objetivos y las finalidades priorizadas de nuestra producción intelectual son los de resolver problemas, evitamos la acumulación extensa de citas y de reflexiones propios de la mera deliberación del campo intelectual. La producción académica actual se organiza a partir de consolidar extensos estados de la cuestión, que y en nuestra opinión, son fruto de una concepción enciclopedista típica de siglos anteriores. El perfil enciclopedista de la organización académica de muchas universidades argentinas, puede determinar que las investigaciones queden sujetas a meros debates propios del campo del conocimiento en el cual se inscriben. El riesgo que esconde esta concepción, es que la producción intelectual se distancie del objeto y del interlocutor. Al intentar abarcar todos los debates previos, cuestión de por sí difícilmente alcanzable en el siglo XXI, los investigadores pueden perder de vista en la producción académica la finalidad de origen que es enfrentar y dar soluciones a los problemas y las exigencias de la comunidad nacional. La producción de conocimiento se enajena del mundo y queda inmersa en un debate meramente entre selectos pares intelectuales.

Nuestros interlocutores son los protagonistas que construyen la realidad social o política y no solamente los ámbitos intelectuales, a partir de lo cual, el tratamiento de los procesos evita la acumulación innecesaria de autores y de citas y se centra en la problematización especifica de los datos. Los datos e interpretaciones aplicados en los apuntes, reconocen que existe una producción de conocimiento de la sociedad y es a partir de aquí, que recuperamos muchos aportes de intelectuales, de políticos o de fuentes bibliográficas, documentales o normativas, consideradas tradicionalmente como no académicas o irrelevantes, por los círculos universitarios. Con esta finalidad, se presentan las categorías de análisis para cada caso que buscan simplificar la comprensión de los procesos. Producimos conocimiento situado y ponemos en cuestión la realidad y a partir de aquí, evitamos la no por interesante también engorrosa y superflua, mera referencia a los debates propios de las universidades y los investigadores.
La diversidad de los temas del libro y la existencia de algunas reiteraciones en la utilización de conceptos y en la cita de autores, se produce por el hecho de que y como adelantamos, los artículos son apuntes de diferentes clases y unidades del Seminario. Pese a la diversidad de los temas, existe un hilo conductor en el libro y es el intento de interpelar la cultura y la política actual del continente, desde las categorías de la sociología nacional.
La Parte I del libro se llama “Apuntes de sociología nacional y cultura” y se organiza a partir de cinco artículos. En este apartado se presentan las bases teóricas y metodológicas que organizan el trabajo del Seminario. El primero, “Apuntes para una sociología de la cultura”, presenta un esquema teórico para la interpelación de los fenómenos culturales en Argentina. En este cuadro, se introduce la teoría de la colonización pedagógica de Arturo Jauretche y a partir de ella, se realiza un análisis histórico de la dependencia y de la producción de cultura popular en el país. “¿Qué es el Pensamiento Nacional?”, es una interpretación y una búsqueda de categorizaciones para identificar algunos de los rasgos principales de la corriente intelectual denominada como pensamiento nacional. Con dicha finalidad, se analizan los conceptos de nación y dependencia y se identifican sucintamente, algunas de las producciones intelectuales a lo largo de la historia argentina. El artículo “Hernández Arregui y la sociología argentina”, presenta de manera sistematizada los conceptos sociológicos del autor y permite establecer los puntos de encuentro y las diferencias, entre la sociología tradicional del país y la sociología nacional. En el trabajo se pueden leer las interpretaciones y los aportes de Hernández Arregui sobre las relaciones históricas y posibles de los intelectuales, la política y la historia argentina. El apunte “La universidad argentina: del modelo colonial al reformismo”, es una breve historia de las casas de altos estudios del país desde una perspectiva revisionista y nacionalista. En este cuadro, se trazan algunos ejes de comprensión de las etapas coloniales, liberales y reformistas de las casas de altos estudios. En los tres casos, se analizan las relaciones entre la economía, la sociedad, las políticas y los planes educativos. El artículo “La colonización cultural: La industria cultural norteamericana y la guerra permanente”, analiza las vinculaciones entre la industria del cine norteamericano y la política exterior de ese país.
La Parte II se denomina “Apuntes de sociología nacional y sistemas políticos de América Latina” y se compone de tres artículos. El primero, “Modelos de desarrollo e integración regional en América Latina” es un estudio de los procesos de integración regional actuales teniendo en cuenta los modelos del ALBA, el MERCOSUR, la UNASUR y el ALCA. El texto articula las categorías económicas, sociales, políticas y culturales con la integración regional, haciendo particular hincapié en las experiencias nacionales de Argentina, Brasil, Venezuela y de Cuba. El trabajo se organiza a partir de un conjunto de hipótesis que dan cuenta de los puentes entre el desarrollo nacional y la integración del continente. El apunte “Análisis del Proyecto de Constitución de Bolivia del año 2007” y como lo establece su nombre, es un estudio de la Constitución actual de Bolivia. Se hace una mención especial a los derechos otorgados a los pueblos originarios, a la protección de los recursos naturales y la promoción de nuevas formas de democracia y de participación política popular implementadas. El artículo “Breve análisis sobre la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, analiza la reforma del texto constitucional del año 1999 y el intento fracasado de introducirle reformas de carácter socialista en 2007.
La parte III, “Apuntes de sociología nacional y política en la actualidad”, se compone de tres apuntes. El primero se denomina “Diez cuestiones para comprender el conflicto entre Israel y Palestina” y analiza el conflicto entre ambas naciones, a la luz de la geopolítica norteamericana en oriente medio. Tal cual como aparece en el título, el trabajo se organiza en diez ejes de lectura que atraviesan temas históricos, políticos, culturales y militares. El segundo apunte se denomina ¿De qué hablamos cuando nombramos la inseguridad? e introduce un marco interpretativo para analizar el debate sobre fenómeno denominado como inseguridad. Finalmente, el libro concluye con el apunte “60 años de la Constitución Argentina del año 1949”, que analiza la reforma de la carta magna argentina a seis décadas de su sanción.

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INDICE
Prólogo

Parte I: Apuntes de sociología nacional y cultura
Apuntes para una sociología de la cultura
¿Qué es el Pensamiento Nacional?
Hernández Arregui y la sociología argentina
La universidad argentina: del modelo colonial al reformismo
La colonización cultural: La industria cultural norteamericana y la guerra permanente
Parte II: Apuntes de sociología nacional y sistemas políticos de América Latina
Modelos de desarrollo e integración regional en América Latina
Análisis del Proyecto de Constitución de Bolivia del año 2007
Breve análisis sobre la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
Parte III: Apuntes de sociología nacional y política en la actualidad
Diez cuestiones para comprender el conflicto entre Israel y Palestina
¿De qué hablamos cuando nombramos la inseguridad?
60 años de la Constitución Argentina del año 1949
Bibliografía

martes, 15 de noviembre de 2011

El peronismo y la soberanía cultural

Aritz Recalde, noviembre de 2011

“Las riquezas artísticas e históricas, así como el paisaje natural cualquiera que sea su propietario, forman parte del patrimonio cultural de la Nación y estarán bajo la tutela del Estado, que puede decretar las expropiaciones necesarias para su defensa y prohibir la exportación o enajenación de los tesoros artísticos. El Estado organizará un registro de la riqueza artística e histórica que asegure su custodia y atienda a su conservación”. Constitución Argentina de 1949

“En el área de la Cultura, se posibilitará el rencuentro con la autentica cultura nacional, el rechazo de toda concepción elitista y sectorial, la libre participación y la igualdad de oportunidades en la actividad cultural, la atención a las particularidades regionales y locales, la adecuada utilización de los medios de comunicación masiva, la toma de conciencia de la unidad latinoamericana, la apertura a los valores trascendentes y las manifestaciones universales y el ordenamiento de la administración cultural”. Plan trienal para la reconstrucción y liberación nacional (1)
“Hay que cultivar un nacionalismo no de superficie y de vistosas apariencias, un nacionalismo no de feria sino un argentinismo de profundidades, de realidades esenciales. Y para eso necesitamos desprendernos en absoluto de toda imitación y dependencia europea, ya en lo espiritual como en lo intelectual. Ser nosotros mismos, con los vicios y las virtudes inherentes a nuestra estirpe”. Raúl Scalabrini Ortiz (2)

La revolución nacionalista iniciada el 17 de octubre de 1945, plateó teórica y políticamente, el objetivo de alcanzar la soberanía cultural. Dicha motivación, nació de dos aspectos fundamentales del proceso de cambio. Por un lado, se trató de dar sustento científico y técnico, a la independencia económica, conceptualizada como el pilar de la soberanía política del país. A su vez, el peronismo otorgó un reconocimiento a la identidad y a la cultura de los sectores populares oprimidos y negados históricamente, bajo las categorías de pensamiento y las visiones europeístas y norteamericanas de nuestras clases dirigentes.

Reconocimiento de la cultura popular como eje del ser nacional
“Nuestro pueblo es un pueblo capaz, dotado de grandes virtudes. Basta darle el estímulo necesario para que esas virtudes afloren y se concreten. Para ello, es preciso acercarlo a las fuentes del saber, estimulando todas las manifestaciones de la cultura, en los órdenes científico, literario, artístico, tradicional, histórico y cívico, así como en el aspecto de la cultura física, que hace a la fortaleza de los pueblos (…) Con ese propósito, auspiciará (el gobierno) los estudios e investigaciones de carácter folklórico que permiten esclarecer la auténtica tradición que constituye la base de nuestro ser nacional”. Manual Práctico Segundo Plan Quinquenal (3)

El peronismo reconoció al hombre argentino real, resultante de la historia, la cultura y las luchas políticas del país y de la región. Dicha afirmación de la identidad nacional y popular, fue claramente rupturista con las concepciones europeístas y extranjerizantes de las clases dirigentes al mando del país desde 1852. El programa de la revolución, reconoció la potencialidad del hombre argentino y lo reivindicó en su condición racial, étnica y como clase social.

Con el nuevo gobierno se modificaron en la política y en la cultura de la argentina, las concepciones sobre cuál era el sujeto portador de la transformación de la historia. A partir del 17 de octubre de 1945, el eje impulsor de la revolución fue el pueblo mestizo, que era poseedor de una identidad propia fruto de las fusiones de tradiciones culturales e históricas del continente. El peronismo reivindicó a la clase trabajadora como un actor social fundamental de la identidad nacional y la entendió como la protagonista del proceso revolucionario del tercer mundo.

En tanto el pueblo y en especial los sectores trabajadores, eran los motores del cambio y la construcción del proyecto nacional, el conocimiento y la divulgación de sus patrones culturales se tornaron política de Estado. Las instituciones educativas y culturales públicas, tenían que dejar de ser meros instrumentos de importación de los valores de la ilustración europea. Tomando distancia de dicha condición neocolonial, el gobierno impulsó una renovación de los contenidos de las instituciones con el objetivo de revalorizar la cultura popular. En este sentido, se puede leer en el Segundo Plan Quinquenal que “El Estado auspiciará la elevación de la cultura artística del Pueblo desarrollando aquellas expresiones que influyan en la conformación de su espíritu mediante: a) la más amplia difusión, entre todos los habitantes de la Nación, de las expresiones artísticas, de inspiración y contenido sociales; b) el estímulo de la aptitud creadora del Pueblo en todas las manifestaciones artísticas”. (4)

Con la revolución nacionalista en el poder, se abandonaron las teorías políticas que fomentaban la importación y la sustitución de las razas americanas, por las blancas extranjeras. Ya no se trató y como había intentado nuestra clase dirigente luego de la batalla de Caseros, de adaptar el país y sus habitantes a la racionalidad y a la “civilización” extranjera. No teníamos ya que importar la raza blanca, la religión protestante y el liberalismo europeo. Frente a ello, se erguía el hombre argentino de condición mestiza e hispanizante, con tradiciones culturales ancestrales propias y originales. Finalizaba la era de la imitación y en su lugar, se propuso como una política de Estado, la recuperación y la afirmación del conjunto de patrones culturales propios del país.

Este punto de partida, permitió al gobierno reconocer la existencia y promover la formación y la divulgación de la cultura popular, nacional y latinoamericana en sus distintas expresiones. Las instituciones educativas (5), el cine, la legislación de medios de comunicación (6), la prensa o los clubes y el conjunto de los ámbitos de formación y reproducción de la cultura del país, se vieron inmersos en un profundo debate sobre la recuperación de la cultura nacional, popular y federal.

El gobierno reorientó las políticas culturales para hacerlas accesibles a la clase trabajadora y tal cual sostuvo el Segundo Plan Quinquenal, “se promoverá en el Pueblo, en cumplimiento del objetivo fundamental, la formación de la conciencia de una nueva cultura nacional, mediante su compenetración intima con los factores históricos, geográficos, sociales, morales y políticos de la Nación. La acción social cultural será dirigida preferentemente hacia los más amplios sectores sociales y promoverá, especialmente: a) el acceso libre y progresivo del Pueblo trabajador a todas las expresiones y fuentes de la cultura científica, literaria y artística; b) la creación de organismos culturales en todos los sindicatos del país; c) la actividad individual de carácter cultural que realiza los trabajadores”. (7)

Los intelectuales y la soberanía científica tecnológica

“Cada una de las universidades, además de organizar los conocimientos universales cuya enseñanza le incumbe, tenderá a profundizar el estudio de la literatura, historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las artes técnicas y las ciencias aplicadas con vistas a la explotación de las riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales. Las universidades establecerán cursos obligatorios y comunes destinados a los estudiantes de todas las facultades para su formación política, con el propósito de que cada alumno conozca la esencia de lo argentino, la realidad espiritual, económica, social y política de su país, la evolución y la misión histórica de la República Argentina, y para que adquiera conciencia de la responsabilidad que debe asumir en la empresa de lograr y afianzar los fines reconocidos y fijados en esta Constitución”. Constitución Argentina de 1949

“El intelectual y el artista serán protegidos por la acción del Estado, que los asistirá técnica y económicamente en forma directa o a través de las organizaciones que los agrupen a fin de facilitar su acción y contribuir al progreso y superación de la ciencia, de la literatura y del arte nacionales”. Segundo Plan Quinquenal  (8)
“Ciertos sectores de nuestra economía han dependido y aún dependen de la importación de tecnología extranjera. Tal dependencia constituye en alguna medida un aspecto particular de dominación”. Juan Domingo Perón (9)

El peronismo inició una renovación intelectual que superó la división cultural dependiente que le fue impuesta al país, por parte de los representantes de las potencias occidentales. El proyecto nacional otorgó a nuestros intelectuales y a aquellos abocados especialmente a la ciencia y la tecnología, la tarea de organizar la independencia y la soberanía cultural plena del país. A partir de la revolución, el destino histórico del intelectual, se vinculó a la construcción de la segunda y definitiva independencia de la nación.

En diez años de gobierno y por intermedio de la tarea de los intelectuales y los dirigentes de las organizaciones libres del pueblo, se consolidó una refundación institucional en las áreas sociales, educativas, económicas y culturales. Los pensadores a partir del año 1946, se abocaron a la resolución de los problemas nacionales fruto de nuestra condición subdesarrollada y ya no se impulsó la mera reproducción de los marcos de actuación extranjeros.

Una de las manifestaciones de la renovación cultural peronista fue la promoción como política de Estado, de la independencia económica y del desarrollo soberano del país. A partir de este objetivo, se postuló la meta de la industrialización en el terreno de la cultura: en la óptica nacionalista, es inviable el desarrollo sustentable sin alcanzar previamente, la soberanía científica y tecnológica. En este cuadro, se generaron políticas públicas para alcanzar el desarrollo científico aplicado a las innovaciones y aplicaciones tecnológicas. En este sentido, Perón estableció que “En lo científico tecnológico, se reconoce el núcleo del problema de la liberación. Sin base científico tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace también imposible. La liberación del mundo en desarrollo exige que este conocimiento sea libremente internacionalizado sin ningún costo para él”. (10)

En este contexto, los intelectuales contribuyeron al entendimiento y la resolución de los desafíos de las organizaciones libres del pueblo. Ya no se buscó ajustar la realidad a los modelos importados del extranjero, sino que y por el contario, se desarrollaron soluciones para el país. A partir de acá, en lugar de un saber supuestamente universal, se promovió la regionalización del conocimiento y la producción de cultura geográfica e históricamente situada. Con esta finalidad, se modificó la visión libresca y extremadamente teórica de los hombres de cultura y de ciencia. El intelectual en esta concepción, tenía que desarrollar una acción de transformación concreta y aplicada (11) para el país y su pueblo. Perón lo explicitó cuando sostuvo que “considero que el campo científico – tecnológico debe aportar conocimientos para desarrollar una capacidad adecuada, que permita disponer suficiente poder nacional de decisión, pues cada sector de conocimiento contribuye a fortalecerlo; tener disponible en el momento preciso la tecnología adecuada para lograr los mejores resultados en cada una de las actividades económicas y exportar tecnología con el máximo grado de complejidad posible; sustituir progresivamente la importación de tecnología realizándola a niveles adecuadamente económicos; establecer los sectores de conocimiento necesarios que sean asumidos por la sociedad a fin de estar en condiciones de adoptar las pautas que se ajustan a su propia fisonomía; y alcanzar una conducción lo suficientemente prudente como para que nuestro país no sufra los males del desarrollo tecnológico, cuyas consecuencias estamos viendo en los países subdesarrollados”. (12)

La profunda ruptura cultural que implicó el programa, permitió al país y a las organizaciones libres del pueblo, transformar la mentalidad colonial en conciencia nacional, elevando las aspiraciones y el destino histórico del país y sus intelectuales. Ya no seriamos una semicolonia agrícola que negaba su cultura y su historia, para hacer Europa en América. La Argentina ingresaba erguida en el teatro internacional de las naciones, afirmando su derecho a la autodeterminación y al desarrollo independiente.

Con suma claridad Arturo Jauretche en el año 1973 se refirió al nuevo rol del intelectual nacionalista en relación los destinos del país y estableció que "Yo ya no tengo fuerzas ni edad para algunas batallas; sin embargo, no admitiría que me eximan de los peligros que esas batallas encierran los "fueros del intelectual". No quiero, no admito ser definido como un intelectual. Si en cambio, me basta y estoy cumplido, si alguien cree que soy un hombre con ideas nacionales. Entre intelectual y argentino, voto por lo segundo. Y con todo" . (13)

1- Plan Trienal para la reconstrucción y liberación nacional, Ed. Docencia, Buenos Aires. P 120.

2- Raul Sacalabrini Ortiz, Revista Rivadavia, febrero de 1932. Extraído de Iciar Recalde (2011) Raúl Scalabrini Ortiz en los umbrales de F.O.R.J.A.: una relectura en clave nacional de El hombre que está solo y espera,
3- Manual práctico del Segundo Plan Quinquenal, Ed. Presidencia de la Nación, Buenos Aires, 1953. Pp 83 y 85.
4- Segundo Plan Quinquenal, Presidencia de La Nación, Buenos Aires, 1954. P 70.
5- La Ley de Universidades 13.031/47 estableció entre los objetivos de las instituciones “1ª Afirmar y desarrollar una conciencia nacional histórica, orientando hacia esa finalidad la tarea de profesores y alumnos; 3ª Acumular, elaborar y difundir el saber y toda forma de cultura, en especial la de carácter autóctono, para la conformación espiritual del pueblo; 4ª Estimar el estudio y desarrollo de la ciencia aplicada y las creaciones técnicas, adaptándolas a las necesidades regionales”.
6- La ley 14.241/53 de Servicios de Radiodifusión en el Artículo 12 estableció que “Los programas de transmisiones se ajustarán a los siguientes principios generales: a) Constituirán un alto exponente de cultura y responderán a un plan de conjunto racional para la elevación del nivel moral e intelectual el pueblo; b) Contribuirán a la formación y consolidación de la unidad espiritual de la Nación, de consuno con la obra que el Estado realiza en materia de educación y cultura pública; c) Asegurarán una adecuada participación de los valores y motivos culturales, artísticos y tradicionales del interior del país”.
7- Segundo Plan Quinquenal, Ed. Presidencia de La Nación, Buenos Aires, 1954. Pp 67 y 69.
8- Segundo Plan Quinquenal, Ed. Presidencia de La Nación, Buenos Aires, 1954. P 69.
9- Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Ed. Instituto Nacional Juan Domingo Perón, Buenos Aires, 2006. P 97.

10- Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Ed. Instituto Nacional Juan Domingo Perón, Buenos Aires, 2006. P 14.
11- El intelectual tenía que poner su capacidad de trabajo al servicio de la construcción del poder nacional independiente. Con este objetivo, se revalorizó la potencialidad transformadora concreta del pensador y no solamente su posición de crítica teórica. La verdadera crítica radical en la óptica nacionalista, era la modificación de las situaciones materiales de poder social que estaban enajenadas al extranjero y la oligarquía. A partir de acá, que el proceso político favoreció la tarea de intelectuales que aplicaron y transformaron la estructura de poder del país. Ramón Carrillo refundó la medicina; Arturo E. Sampay promovió una nueva Constitución Nacional; Juan Perón creó otra cultura política en la Argentina. Estos hombres son expresiones de la capacidad de aplicación concreta y original, del pensamiento nacionalista. Siguiendo ésta lógica y en la actualidad, es innegable que Cristina Fernández de Kirchner es la intelectual que organiza los grandes trazos del proceso político de refundación nacional iniciado desde 2003. Julio De Vido, es otro de los intelectuales del proceso político y su labor de planificación y acción, ha permitido la ampliación del poder nacional: en los campos de la energía eléctrica, gasífera o atómica; en infraestructura de servicios, viviendas, etc. el país, paulatinamente, produce satélites, introduce la TV digital o recupera la producción de aviones y barcos. En estos y otros campos de la ciencia aplicada a la transformación del país, se reflejan las inmensas capacidades de los pensadores e intelectuales nacionales.
12- Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Ed. Instituto Nacional Juan Domingo Perón, Buenos Aires, 2006. P 99.
13- Arturo Jauretche: civilización o barbarie, Entrevista en la revista Crisis, 5 de septiembre de 1973.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

20 de noviembre: día de la soberanía nacional



Aritz Recalde, noviembre de 2011

“A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que nos depare el destino, que en intima convicción no sería un momento dudosa en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá sobre nuestra Patria si las naciones europeas triunfan en esta contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como nuestra emancipación de la España”. Carta de José de San Martín a Juan Manuel de Rosas, 11 de enero de 1846

A partir de la sanción de la ley 20.770 de 1974 y por pedido del historiador José María Rosa, se instauró el 20 de noviembre como día de “Día de la soberanía”, en conmemoración al combate de la Vuelta de Obligado del año 1845. En este último enfrentamiento bélico, las fuerzas de la Confederación Argentina al mando de Juan Manuel de Rosas, resistieron militarmente a la agresión de Inglaterra y de Francia. El objetivo de las naciones ocupantes, fue el de obtener mercados para su industria en expansión, continuando la política colonial aplicada en diversos lugares del mundo. Los objetivos económicos que escondían las operaciones militares de las potencias, fueron interpretados cabalmente por el ministro argentino en Londres, Manuel Moreno, que advirtió en carta a Rosas de julio del año 1845 que “El imperio Británico en la India empezó por el pequeño Fuerte de San Jorge. Ese inmenso dominio ha sido obra de una compañía de comerciantes”. En este mismo contexto histórico, los ingleses ingresaban con sus tropas en la India o en China y los franceses hacían lo mismo en Argelia, entre otros países ocupados violentamente.

La lucha contra la expansión inglesa y francesa, tenía importantes antecedentes en nuestro territorio. Ya durante los años 1806 y 1807, la acción de resistencia de los miembros del Virreinato, había evitado la anexión colonial fruto de las invasiones inglesas. A casi treinta años de las primeras agresiones británicas y luego de aplicar un violento bloqueo a nuestro país en el año 1838, los franceses habían sido vencidos por el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Pese a ambas capitulaciones, las potencias colonialistas continuaron con sus agresiones al continente, que incluyeron la ocupación inglesa de las Malvinas en el año 1833 que es sostenida, ilegal e ilegítimamente, hasta la fecha.

La flota agresora estaba compuesta por buques a vapor, corbetas y por bergantines con alrededor de cien cañones de última generación y con gran tecnología, cuestión que los dotaba de mejor potencia y puntería que los de la Confederación. Los colonialistas además, habían reclutado veteranos de guerra y entre los miembros de la flota extranjera, se encontraba el político y militar italiano Giuseppe Garibaldi.

Juan Manuel de Rosas movilizó al pueblo en armas contra la agresión imperialista. Con esta finalidad, desarrolló una acción integral que contemplo la promoción de tareas políticas, militares y culturales. En el terreno militar, Rosas encomendó a Lucio Mansilla la instalación de las fuerzas de defensa, que quedaron compuestas de 2.143 hombres distribuidos en cuatro baterías a cargo de Juan Bautista Thorne, de Felipe Palacios, de Eduardo Brown y de Álvaro Alsogaray. Con la finalidad de detener el avance de las flotas enemigas, Mansilla hizo cruzar tres cadenas sobre el Rio Paraná a la altura de la localidad de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires.

Rosas organizó una acción cultural tendiente a persuadir a la opinión pública mundial, del salvajismo y la injusticia que implicaba la acción colonialista. Con esa finalidad, promovió una prensa nacional con El Archivo Americano y Espíritu de la Prensa en el Mundo que fue publicado en tres idiomas y que fue distribuido en diversos gobiernos del continente y de Europa. Desde El Archivo, Pedro de Angelis denunció la ilegalidad y la ilegitimidad de las acciones militares sobre la Confederación. La acción de El Archivo además, fue un instrumento para desarticular las operaciones de prensa de los argentinos aliados a los extranjeros, como fueron los casos de Florencio Varela desde El Comercio del Plata o de Valentín Alsina.

Complementando las acciones militares y culturales, Rosas sumó la tarea de la diplomacia que fue encomendada a dirigentes como Manuel Moreno en Londres, Tomas Guido en Rio de Janeiro o Carlos de Alvear en Washington.

La batalla de Obligado culminó en derrota para la Confederación y dejo el saldo de 250 patriotas muertos y de cientos de heridos. Los atacantes sufrieron 28 bajas y alrededor de cien lesionados. La derrota de Obligado, no significó perder la guerra y por el contrario, el ingreso de las potencias al país, generó una profunda indignación y una movilización nacional. En este contexto, a la batalla de Obligado, le siguieron la de Tonelero, San Lorenzo y Quebracho, que provocaron gran cantidad de bajas de la flota invasora de dos de las naciones más poderosas del mundo. Finalmente, la acción de las tropas nacionales consolidó el histórico triunfo militar de la Confederación.

Tal fue la epopeya protagonizada por las tropas de la Confederación y su líder, que el general San Martín le legó su sable con el que combatió en la independencia, a Juan Manuel de Rosas, en reconocimiento a su acción libertaria y antiimperialista en la conducción de los destinos de nuestro país.

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner a partir del Decreto 1584/2010, incluyó los días 20 de noviembre en el calendario de feriados nacionales. Entre los considerandos de la norma estableció que “por la valentía de los argentinos que participaron y por sus consecuencias, es reconocida como modelo y ejemplo de sacrificio en pos de nuestra soberanía, contribuyendo la citada conmemoración a fortalecer el espíritu nacional de los argentinos, y recordar que la Patria se hizo con coraje y heroísmo”.






martes, 11 de octubre de 2011

Actualidad y futuro del peronismo universitario


Aritz Recalde, octubre de 2011

Art. 1º – Las universidades nacionales son comunidades de trabajo que integran el sistema nacional de educación en el nivel superior con el fin de impartir enseñanza, realizar investigación, promover la cultura nacional, producir bienes y prestar servicios con proyección social y, haciendo los aportes necesarios y útiles al proceso de liberación nacional, contribuir a la solución de los grandes problemas argentinos. Art. 2º – Son funciones de las universidades: Formar y capacitar profesionales y técnicos, con una conciencia argentina apoyada en nuestra tradición cultural, según los requerimientos nacionales y regionales de las respectivas áreas de influencia. Ello, mediante una educación formativa e informativa que fomente y discipline en el estudiante su esfuerzo autodidáctico, su espíritu indagativo y las cualidades que lo habiliten para actuar con idoneidad moral e intelectual en su profesión y en la vida pública o privada orientada hacia la felicidad del pueblo y a la grandeza de la Nación fundada primordialmente en valores de solidaridad social; Promover, organizar y desarrollar la investigación y la enseñanza científica y técnica, pura y aplicada, asumiendo los problemas reales nacionales y regionales, procurando superar la distinción entre trabajo manual e intelectual. La orientación será nacional y tendiente a establecer la independencia tecnológica y económica; Elaborar, desarrollar y difundir el conocimiento y toda forma de cultura en particular la de carácter autóctono, nacional y popular; Estimular el estudio de la realidad nacional y el protagonismo que corresponde a la Argentina dentro del orden mundial y del proceso de integración regional y continental. Ley Orgánica de las Universidades Nacionales 20.654 de 1974.

“Los convoco a todos una vez más aquí, desde este lugar emblemático, desde una Universidad que estamos inaugurando, a esa tarea inconclusa de los hombres y mujeres que desde el 25 de Mayo de 1810 soñaron con un país diferente”. Cristina Fernández de Kirchner (1)



En la actualidad, existen tres (2) grandes concepciones acerca del rol que puede desempeñar la universidad en relación al país. Ellas son el liberalismo, el reformismo y el nacionalismo popular. La primera, fue promovida por la oligarquía porteña y sus representantes políticos, conjuntamente al capital extranjero y los operadores de las metrópolis. El reformismo, está estrechamente ligado a la aplicación dentro de la universidad, de las transformaciones que se producían en el país por intermedio de la gestión de Hipólito Yrigoyen. El nacionalismo popular universitario, es el modelo institucional implementado por la revolución antiimperialista conducida por Juan Domingo Perón.

El modelo del liberalismo universitario, se desplegó ampliamente por intermedio de la acción de la oligarquía porteña luego de las guerras de la independencia. Los promotores de dicha concepción, tuvieron como finalidad prioritaria la de contribuir al desenvolvimiento e institucionalización, del programa de gobierno agroexportador y dependiente del extranjero. Con esa intención, la elite portuaria organizó un sistema educativo para pocos e instruyó a los hijos de la oligarquía, en la adquisición acrítica de los patrones culturales importados de Europa. A partir de acá, que la institución formó dirigentes que aprendieron soluciones extranjeras, para los problemas nacionales. Esta malformación educativa neocolonial, favoreció la agudización de nuestra condición dependiente y subdesarrollada y permitió que la riqueza nacional se fugue hacia el extranjero. Los intelectuales educados en dichas universidades, se abocaron a la divulgación del libre cambio económico y a la promoción del remplazo de las razas locales por la blanca europea o norteamericana. Se trató de extirpar al productor local y desplazar al criollo, para importar en su lugar, a un extranjero de raza blanca y “civilizado”. En este marco, los universitarios oficiaron como ideólogos de los sistemas de gobierno que prohibieron la participación política mayoritaria y que reprimieron a los sectores populares. El liberalismo universitario tuvo como perspectiva y referencia cultural y política, a Europa y a los Estados Unidos y le dio la espalda a los dirigentes del continente americano que se propusieron consolidar la autodeterminación nacional.

El reformismo es hijo del radicalismo de principios del siglo XX y ofició como una corriente de renovación cultural de avanzada para la época. Estudiantes, intelectuales o profesores, recuperaron muchos de los planteos del gobierno de Yrigoyen e intentaron aplicarlos en la universidad. En este marco, se puede ubicar la referencia latinoamericana del Manifiesto Liminar o la iniciativa reformista tendiente a renovar la clase dirigente, desplazando a los conservadores e imponiendo en su lugar, a docentes y a funcionarios ligados a los sectores medios radicales. Lo que fuera un modelo de progreso y una renovación cultural y que se expresó en figuras que adhirieron al reformismo como Manuel Ugarte, Deodoro Roca o Alejandro Korn, derivó en un programa institucional conservador y antipopular. A partir de la caída de Yrigoyen, el planteo reformista y en muchos casos, resultó ser más una mera preocupación por la autonomía y la defensa de los privilegios universitarios, que una proclama o una propuesta con objetivos transformadores para el país. La historia demostró cabalmente, que el reformismo al tener una perspectiva elitista y vanguardista, no pudo acoplarse fácilmente a los cambios sociales y políticos originados por la industrialización y la apertura democrática de masas, iniciada con las jornadas del 17 de octubre del año 1945.

El modelo universitario del nacionalismo popular, plateó la superación histórica de ambos programas educativos. Primero y tomando distancia del liberalismo, propugnó la posibilidad de asenso social en la educación superior. La sanción de la gratuidad universitaria del 22 de noviembre del año 1949 y la promoción de los derechos sociales de los estudiantes (3) , permitieron el ingreso de todas las clases sociales a la institución e hicieron de la educación superior, un instrumento de igualación y de progreso social ascendente.

Asimismo y cuestión revolucionaria para la historia del sistema científico argentino, Perón promovió la formación de Carreras e investigaciones para la industrialización del país y impulsó la organización de un sistema científico regional aplicado a la innovación y la producción. Dicha decisión que favoreció la producción de energía atómica, de autos o de aviones, implicó la ruptura del coloniaje cultural impuesto con la división internacional del trabajo, la ciencia y la tecnología, que había remachado la condición mental pastoril de nuestros intelectuales. La apertura de las carreras de ingenierías de la Universidad Obrera, es una muestra importante de la regionalización del conocimiento propuesta por la revolución peronista. La estratégica decisión de avanzar en la regionalización del conocimiento, quedó cristalizada en la Constitución del año 1949 que sostuvo que “Una ley dividirá el territorio nacional en regiones universitarias, dentro de cada una de las cuales ejercerá sus funciones la respectiva universidad. Cada una de las universidades, además de organizar los conocimientos universales cuya enseñanza le incumbe, tenderá a profundizar el estudio de la literatura, historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las artes técnicas y las ciencias aplicadas con vistas a la explotación de las riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales”.

Con dicha noción, se produjo un cambio epistemológico profundo en los intelectuales y los hombres de la ciencia y la cultura. En este contexto, la ley universitaria del año 1947 estableció entre las funciones de la institución “estimar el estudio y desarrollo de la ciencia aplicada y las creaciones técnicas, adaptándolas a las necesidades regionales” y “crear y sostener institutos de investigación, cursos de perfeccionamiento o de especialización, para profundizar el estudio o aprovechamiento de las riquezas naturales de la zona del país donde tuviera su centro de acción cada universidad”. Ya no se trataba de importar teorías de la “civilización europea”, para ajustar la realidad del país a ellas, sino que había que producir conocimiento desde el sur del continente con la finalidad de resolver los problemas regionales y alcanzar la independencia nacional.

Dicha perspectiva, le permitió al nacionalismo superar la noción vanguardista del reformismo que en nombre de la autonomía, escindió el funcionamiento de la institución educativa del desarrollo nacional y de los anhelos de la democracia y de las organizaciones libres del pueblo. El cogobierno en la opinión del nacionalismo, debería ser un medio para alcanzar los objetivos nacionales y nunca un fin en sí mismo.

Para el peronismo y en tanto la independencia económica es un objetivo impostergable para alcanzar la soberanía política, la universidad debe contribuir desde la enseñanza y la investigación, a su resolución. A partir de este postulado, la universidad tiene que articular estrechamente sus acciones con el mundo de la producción y el trabajo, superando la noción conservadora de “extensión” reformista. La universidad en la concepción peronista, forma parte del programa de desarrollo nacional y ya no es una “isla democrática” separada del Estado y de la democracia popular. Con este objetivo, el Segundo Plan Quinquenal estableció que “Las universidades nacionales asesorarán al superior gobierno de la Nación con respecto a los asuntos técnicos y las investigaciones que el Poder Ejecutivo les requiera” (4).

La institución se integra al país y las demandas y las necesidades de las organizaciones libres del pueblo, son las que organizan el tipo de Carreras a promover y las investigaciones a implementar. Con dicha finalidad y durante los gobiernos peronistas, se crearon ámbitos permanentes de coordinación entre la universidad y el conjunto del Estado y los miembros de la democracia de masas . En este contexto y por ejemplo, es que la dirección de la Universidad Obrera Nacional tenía un consejo asesor con participación de la producción y la institución estaba a cargo de cuadros profesionales provenientes de la Confederación General de Trabajo.

Tal cual se puede observar en la actualidad, el nacionalismo popular es el único programa universitario integral que articula las cuatro funciones clásicas (6) de la universidad, con las aspiraciones de los representantes de la democracia de masas. El reformismo y su infundado “temor” a la democracia y la opinión de las mayorías, se platea la planificación de Carreras e investigaciones atendiendo solamente la intervención del cogobierno. Su “prudente” distancia de la supuesta irracionalidad de las masas, lleva a la universidad cogobernada a promover su vínculo con el conjunto del país que la financia, a partir de la ventanilla de la “extensión”. Por el contrarío, el peronismo sostiene una visión integral y democrática de la política universitaria, que parte del supuesto de que la oferta de Carreras y el destino de las investigaciones, debe centrarse en la resolución de los problemas nacionales y la emancipación de las organizaciones libres del pueblo. Con este objetivo, el Plan Trienal (1974 – 1977) estableció que “El sistema universitario reorientará la actividad de docencia, investigación y servicio a la sociedad en función de los intereses nacionales y populares, convirtiendo a la Universidad en un ámbito donde el desarrollo de los conocimientos científico – técnicos deje de encararse en función de las necesidades de los sectores de mayores recursos. Será prioridad fundamental de la acción de las universidades el estudio de los problemas que contribuyan auténticamente a la Justicia Social” (7) .

El nacionalismo universitario abandona la noción conservadora y vanguardista de la “extensión” y plantea la integración de las organizaciones libres del pueblo al gobierno de la institución y además y cuestión fundamental, las incluye en la formulación de sus cuatro funciones. La oferta de Carreras debe atender los problemas de la región y del país. Las investigaciones tienen que tener una función social relevante. La universidad debe articular su acción con el mundo productivo, recuperando el conocimiento de la comunidad y transfiriendo al medio el generado en la institución. La institución debe promover acciones solidaras y coordinadas con los representantes de la comunidad. Tal cual lo estableció el Segundo Plan quinquenal “la ciencia y la técnica tienen una función social que cumplir, según surge del objetivo fundamental (…) El Estado, mediante la educación y la enseñanza en todos sus ciclos generales y especiales, y los demás recursos a su alcance, promoverá el desarrollo de una clara conciencia científica y técnica nacional que contribuya a la creación de una cultura nacional y concurra a la consolidación de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política” (8).

Varias de las nuevas universidades nacionales que tuvieron apertura en el conurbano bonaerense, son una expresión de la actualidad y la vigencia del nacionalismo popular universitario. Por un lado, continúan la tradición peronista contribuyendo a la democratización popular del conocimiento y desde su misma radicación, favorecen el acceso a las aulas a los grupos sociales más débiles. Por otro lado, esas instituciones están regionalizando el conocimiento o como dice la rectora de la Universidad Nacional de Lanus, Ana Jaramillo, se trata de textualizar los problemas, más que de problematizar los textos (9) . La apertura de una Universidad Nacional que lleva el nombre de un referente de la cultura nacional como Arturo Jauretche y que dio apertura a Carreras estrechamente ligadas a la región, como son los casos de la Tecnicatura en producción vegetal, Bioingeniería o licenciatura en Relaciones del Trabajo, es una muestra de ello.

Otro dato importante de la actualidad del nacionalismo popular, es la existencia de universidades que desarrollan un estrecho vínculo con el Estado y con las organizaciones libres del pueblo. En este contexto, las universidades nacionales de Lanus y Arturo Jauretche, tienen un Consejo Social con participación de la comunidad. En este marco, la universidad de Rio Negro, creó un Consejo de Programación y Gestión Estratégica que se compone con miembros de la legislatura de la provincia, de la producción y del trabajo, entre otros.

El nacionalismo popular tiene pasado, presente y todo parece indicar, que será el modelo institucional a partir del cual, se organizarán las nuevas universidades.

Citas1- Palabras de Cristina Fernández en la inauguración de la Universidad de Merlo http://www.presidencia.gov.ar/discursos/25402-palabras-de-la-presidenta-en-la-inauguracion-de-la-universidad-de-merlo

2- Una cuarta concepción universitaria es el nacionalismo católico de derecha, que hoy tiene una escasa representación en el sistema de educación superior. La izquierda argentina y pese a que participa en el gobierno de algunas universidades, carece de alguna propuesta concreta para organizar la universidad. Por el contrario, tiene una visión instrumental de la institución, de la cual se “deben sacar los cuadros” para consolidar el partido de vanguardia socialista. Al carecer de un frente de masas y de representación popular electoral, la izquierda sostiene una posición “reformista conservadora” dentro de la universidad, con el objetivo de no cambiar la institución para poder mantener sus lugares de poder. La izquierda universitaria a partir de acá, implementa una práctica estrechamente ligada a la del “reformismo conservador de derecha”. La izquierda y la derecha, coinciden en su crítica las propuestas de vincular la universidad a las demandas de la democracia de masas, del Estado y de los productores nacionales. Una excepción, puede encontrase en las obras de Oscar Varsavsky o Amílcar Herrera. Ambos proponen un sistema científico y universitario distante del reformismo y estrechamente ligado al nacionalismo.

3- La ley del régimen universitario 13.031/47 en los artículos 87 a 91, introdujo las becas para la enseñanza gratuita. La Constitución Nacional de 1949 en el capítulo III, Inciso IV, 6, garantizó el derecho a las becas de los estudiantiles. La ley orgánica de universidades 14.297/54 en su artículo 1, inciso 7, planteó la necesidad de “asegurar la gratuidad universitaria”. La ley orgánica de las universidades 20.654/74 en el artículo 55, incluyó las becas de ayuda económica, de estímulos, de asignaciones de familia y para estudiantes extranjeros.

4- Segundo Plan Quinquenal, Presidencia de la Nación, Buenos Aires, 1954. P 59.

5- El Consejo Nacional Universitario fue creado por la ley 13.031/47, artículos 111 y 112 y ratificado por la ley 14.297/54 en el artículo 61.

6- Enseñanza, investigación, extensión y transferencia.

7- Plan Trienal para la reconstrucción y la liberación nacional, PEN, Diciembre de 1973. Juan Domingo Perón, Obras Completas, Ed. Docencia, 2007. P 120

8- Segundo Plan Quinquenal, Presidencia de la Nación, Buenos Aires, 1954. Pp 77 y 78.

9- Jaramillo, Ana, La Universidad frente a los problemas nacionales, Colección pensamiento Nacional, UNLa, Buenos Aires, 2006.

martes, 27 de septiembre de 2011

El periodismo y los intereses nacionales

Aritz Recalde, septiembre 2011

“El periodismo es quizás la más eficaz de las armas modernas que las naciones eventualmente poderosas han utilizado para dominar pacíficamente a los países más débiles (…) Su acción es casi indenunciable porque fundamentalmente opera, no a través de sus opiniones, sino mediante el diestro empleo de la información que por su misma índole no puede proporcionar una visión integral y solo transfiere aquella parte de la realidad que conviene a los intereses que representa”. Raúl Scalabrini Ortíz.

“El periodista a sueldo no tiene opinión propia, no puede tenerla en un diario grande (…) No se hable en este aspecto del asunto de libertad de pensar y de coincidencia de ideales y miras. Hay un patrón que manda y un empelado que obedece”. Ramón Doll.


Tal cual estableció Scalabrini Ortiz en el epígrafe, los representantes de las metrópolis utilizan el periodismo como un instrumento de acción política, en busca de optimizar sus intereses. En este contexto, podemos afirmar que a lo largo de la historia de las luchas políticas por nuestra liberación e independencia, existió una prensa favorable y otra contraria, a los intereses nacionales y populares del país.

En tanto el periodismo se encuadró a favor o en contra de los intereses del país, se puede hablar de una prensa “nacional y popular” y de otra “liberal extranjerizante”. La lucha entre ambos modelos de comunicación se desenvolvió en el plano legal institucional, en el terreno de la propiedad de los medios y a partir de la organización de los contenidos.

A continuación, vamos a mencionar tres etapas en donde se configura un periodismo consustanciado con los intereses nacionales y populares.


I- Pedro de Angelis contra la agresión extranjera.

“El prestigio en el exterior se consigue únicamente cediendo mayores privilegios a los comerciantes extranjeros, permitiendo que se lleven sus ganancias, contribuyendo a que éstas sean cada vez mayores, mediante la aplicación sistemática del torniquete a la clase trabajadora y la pequeña clase media”. Rogelio García Lupo


Históricamente el liberalismo oligárquico promovió una prensa cuya funcionalidad central, fue el hostigamiento de sus adversarios políticos. En este marco, se aplicó una acción de desprestigio contra los caudillos federales y los líderes americanistas del continente. El periodismo oligárquico realizó una marcada apología del programa económico del libre cambio que fue producido y exportado por las metrópolis y que implicó la perpetuación de la dependencia estructural de nuestra economía nacional. Los intelectuales de la prensa extranjerizante, aplicaron una tarea de apropiación y reproducción de una matriz cultural europeísta, que en nombre de la “civilización”, fue utilizada para justificar la persecución y el asesinato de los pueblos y los dirigentes populares. A partir de la apropiación neocolonial de la mirada de Europa sobre la periferia, muchos periodistas combatieron a la supuesta “barbarie” y actuaron como catalizadores de los intereses ingleses y franceses en el país y en la región.

Una manifestación clara de la actitud antinacional y europeísta de la prensa liberal, se reflejó en el marco de las agresiones contra las Provincias Unidas en los años 1838 y 1845. En el contexto de los ataques imperialistas mencionados, conducía los destinos del país Juan Manuel de Rosas, que ejerció una férrea resistencia a la prepotencia de los cañones extranjeros. En el mismo momento que las potencias querían invadir nuestro continente, ocupaban posiciones en África, Asia y el resto de América .

Con el objetivo de detener la invasión, la resistencia de Rosas y los sectores populares contra la agresión imperial, se dio en todos los planos. En el terreno militar, Rosas fue terminante y frente a la prepotencia del cónsul francés en el año 1838 respondió que “exigir sobre la boca del cañón privilegios que sólo pueden concederse por tratados, es a lo que este gobierno, tan insignificante como se quiera, no se someterá.” La férrea resistencia nacional contra las ocupaciones de 1838 o 1845, escribieron una página de oro de la historia de las luchas anticolonialistas del tercer mundo. La voluntad nacionalista quedó marcada para la generaciones venideras en las acciones patrióticas de las batallas de la Vuelta de Obligado, Tonelero, San Lorenzo o Quebracho.

Además de la acción militar, la lucha anticolonial conducida por Rosas, se ejerció a partir de la diplomacia que actuó bajo la pluma de dirigentes de la talla de Manuel Moreno en Europa o de Tomas Guido en Río de Janeiro .

Conjuntamente y cuestión que toca este artículo, en el plano cultural y de la prensa, se inició una ofensiva sin cuartel contra las operaciones de los extranjeros y sus aliados internos. Con esta finalidad, Juan Manuel sostuvo el Archivo Americano y Espíritu de la Prensa en el Mundo que fue publicado entre los años 1843 y 1851. El periódico tenía como editor responsable a Pedro De Angelis y fue publicado en español, inglés y francés. Su distribución era gratuita y alcanzó a los representantes de diferentes gobiernos y figuras del país y el extranjero. A partir del Archivo Americano, Rosas pudo llevar las opiniones y las acciones de nuestro gobierno a diversos lugares de Europa y América, rompiendo el cerco informativo impuesto por el imperialismo y los unitarios.


La tarea de Pedro de Angelis y el Archivo Americano, permitió al gobierno:

1- Refutar las operaciones de prensa unitaria de fuerte contenido golpista contra el gobierno de Rosas. Pedro de Angelis estableció “Pero los espíritus turbulentos se apoderaron de la prensa, vaciaron las elecciones, invadieron la tribuna, y abusando de las garantías con que ampara a todos el orden constitucional, conspiraron en secreto para derribarlo” (Archivo americano N 3, 30 de junio de 1843). Más adelante sostiene “Y el Nacional de Montevideo, órgano inmundo de la facción rebelde a que se ha asociado el Comandante Naval Británico (…) ellos hacen la guerra a la Confederación con su dinero o de otro modo (…) Pero los Argentinos y Orientales, después de treinta y cuatro años de sacrificios gloriosos por la libertad, jamás cederán a la fuerza sino a la razón. Y se hundirán en su propia ruina y en la de sus enemigos, antes que consentir en la pérdida de su independencia, honor y libertad” (Archivo americano N 6, 31 de agosto de 1843) .

Al referirse al Dogma Socialista escrito por Esteban Echeverría, estableció “Echa de menos en ellos una calidad que exigen los salvajes Unitarios para tomar parte en su figurado “movimiento intelectual en el Plata”, la de someterse a las influencias extranjeras, que es en lo que estriba el dogma de aquellos degradados traidores. Los que sirven a las órdenes de Thiebaut, los que combaten al lado de Garibaldi, los que desean el triunfo de los invasores, y que se afligen por las glorias nacionales, son “los hombres honorables”, ¡cuyo destino envidia el Socialista!”.


2- Cuestionar y denunciar, a partir del excelente manejo de Pedro de Angelis del derecho internacional, la acción expansionista europea. Está tarea se pudo realizar a partir de la traducción en tres idiomas del Archivo Americano y de su distribución en diversos lugares de América y Europa. Con dicha finalidad, Pedro de Angelis sostuvo: “El Gobierno argentino, pues, no puede ni debe conceder a los súbditos británicos y franceses una ventaja de que no gozan en su propio país. La pretensión del Comandante naval británico exige un acto contrario al derecho de la guerra y de la neutralidad, y a los principios que reconocen todos los gobiernos; una prerrogativa, en fin, inaudita y sin ejemplo. Pero no sólo lo exige, sino que lo sostiene, no con la razón, de lo que dista tanto, sino con los cañones” (Archivo americano N 6, 31 de agosto de 1843).


3- Rebatir la acción de la prensa del país financiada por el extranjero. Sobre el particular, Pedro de Angelis estableció una acalorada discusión con José Ribera Indarte, editor del Nacional y defensor de la agresión europea al país. En sus palabras “El editor del Nacional de Montevideo pregunta si tiene algo de deshonroso el llamar a los extranjeros para que tomen parte en nuestras disensiones. Y, por supuesto, se decide por la negativa, esto es, que el que lo hace sea declarado patriota benemérito en grado heroico” (Archivo americano N 3, 30 de junio de 1843).


4- Hacer conocer las acciones y medidas implementadas por Rosas.


5- Afianzar la cultura nacional frente a la campaña de la prensa oligárquica, divulgadora del neocolonialismo y los supuestos beneficios de la “civilización”. Una de las acciones importantes del Archivo Americano, se centró en la crítica a los intentos de aplicar los modelos de sociedad copiados del extranjero e inaplicables en el país. En este sentido, es que sostuvo “Pero hemos probado que toda la ciencia gubernativa el Sr. Rivadavia consistía en estas aberraciones del sentido común, el más ordinario, y que estas ilusiones lo acompañaban en todos sus actos, y no le permitían considerar las cosas bajo su verdadero aspecto; y de tal modo que la historia de su administración no es más que una serie continua de disparates y desaciertos” (Archivo americano N 7, 30 de septiembre de 1843). El autor se refirió al Dogma Socialista y a Esteban Echeverría de la siguiente manera: “Si le fuese posible salir de su paroxismo revolucionario, conocería entonces cuán extravagante era la idea de regenerar un pueblo con unos pocos jóvenes, sin crédito, sin relaciones, sin recursos, a quienes “uno miraba con desconfianza, y otros con menosprecio”: comprendería todo cuanto había de ridículo en querer convertir a los Argentinos en una sociedad de santsimonianos; en someterse a una república, fundada en los principios generales de la organización moderna de los estados, a los delirios de Fourier y de Considérant (…) Éstos y otros antilogismos nos hacen mirar al Dogma socialista como el parto de un cerebro trastornado.


6- Defender la unidad y la integridad territorial de las Provincias Unidas.

Además de su prolífera actividad en el Archivo Americano, Pedro de Angelis nos legó la Colección de Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna del Río de la Plata. Los Documentos fueron uno de los primeros intentos sistemáticos de recopilar los papeles públicos y oficiaron como un instrumento para poder establecer los derechos territoriales del país.

En este contexto, un grupo de intelectuales y periodistas del país, se aliaron al extranjero conjuntamente a los unitarios porteños y favorecieron la ocupación militar de nuestro suelo por parte de los imperios europeos. Entre sus órganos más representativos y tal cual denunció de Angelis, se destacaron El Nacional de Montevideo (Rivera Indarte), El Comercio de Montevideo (Florencio Varela), el Mercurio de Valparaíso (Alberdi) y la Crónica de Santiago (Sarmiento). La posición favorable al imperialismo de algunos dirigentes, le permitió decir a San Martín en carta a Rosas del 10 de julio de 1839 “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufriríamos en tiempos de dominación española. Una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”. Más adelante y en referencia a la batalla de Obligado, San Martín le escribió a Rosas “los interventores había visto por este échantillon que los Argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el de abrir la boca. A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir, y cumplir con el deber de los hombres libres, sea cual fuere la suerte que nos prepare el destino, que por mi íntima convicción no sería un momento dudoso en nuestro favor, si todos los Argentinos se persuaden del deshonor que recaerá sobre nuestra patria, si las naciones Europeas triunfan en esta contienda, que, en mi opinión, es de tanta trascendencia como la nuestra emancipación de la España”.

Luego de la batalla de Caseros, la prensa fue tornándose poco a poco, como un instrumento político en manos de la oligarquía porteña y los intereses británicos en el Río de la Plata. La mención de la Constitución del año 1853 sobre la libertad de prensa, ofició como mera declamación de buenas intenciones. La realidad y más allá de la supuesta libertad, fue la tendencia cada vez más marcada, al control de la prensa por parte de los grupos de la oligarquía. Dichos factores de poder, utilizaron el periodismo para favorecer sus intereses y reforzar la dependencia del país.

Como complemento, el texto constitucional de 1853 introdujo la “igualdad de los extranjeros” y con ello favoreció la apropiación de nuestros recursos y nuestra cultura, por parte de las naciones agresoras de 1838 y 1845. Bajo la tiranía cultural, política y militar unitaria, los periodistas como Pedro de Angelis, José Hernández u Olegario Andrade, fueron perseguidos o silenciados.


II- El peronismo y el nacionalismo popular en la prensa.

“Hoy no hay quien no utilice la publicidad para fines propagandísticos con resultados variables. Pero los imperialismos se sustentan en algo más serio que la simple publicidad. A ellos no les es suficiente publicar un aviso para vender su artículo, sino que deben imponerlo a toda costa, y para eso no es suficiente avisar. Por eso los Estados han creado todo un servicio publicitario, disfrazado con diversos nombres o siglas”. Juan Perón

La Ley de Servicios de Radiodifusión 14.241 de 1953

“La organización y el régimen de prestación de los servicios de radiodifusión se basará en el principio de la subordinación del interés particular, al interés social, cultural, económico y político de la Nación”. Artículo 5° de la Ley de Servicios de Radiodifusión 14.241 de 1953.


La noción de la prensa liberal extranjerizante, fue impuesta por décadas como resultado del triunfo de las guerras civiles en manos de la oligarquía y el imperialismo. Frente a la hegemonía del liberalismo oligárquico, la Argentina tuvo que esperar 100 años para tener una ley que regule el periodismo con el objetivo de ponerlo al servicio de los intereses nacionales.

En pleno siglo XX, le toco al peronismo modificar la arquitectura cultural neocolonial heredada desde Caseros y Pavón. Con dicha finalidad, el Segundo Plan Quinquenal del año 1952 mencionó cuáles eran los objetivos generales a cumplir por el Servicio Nacional de Radiodifusión:

XXVI. G. 4:

El Servicio Nacional de radiodifusión, conducido por el Estado, será extendido a toda la Nación como expresión de la soberanía del país, en orden a la seguridad y la defensa nacional y para elevar la cultura general de la población mediante:

a- La extensión adecuada de la red oficial de radiodifusión;

b- La instalación de radioemisoras privadas que autorice con asistencia técnica y crediticia del Estado;

c- La orientación adecuada de las transmisiones internacionales especiales del organismo estatal específico, a fin de hacer conocer la vida y cultura del pueblo argentino, sus realizaciones como aporte a la cultura universal y su doctrina nacional.


En este marco, la revolución nacionalista inaugurada en 1943 debió refundar el sistema de telecomunicaciones, para darle voz a las organizaciones libres del pueblo. Con dicha finalidad, el Estado constituyó el sistema de medios públicos creando Canal 7 o ampliando la cobertura de Radio Nacional a distintos lugares del país. Además y con el objetivo de contrarrestar la publicidad que hacen los Estados que menciona Perón en el epígrafe, el gobierno promovió la apertura de la agencia de noticias TELAM.

La Ley de Servicios de Radiodifusión 14.241 de 1953, subordinaba el “interés particular, al interés social, cultural, económico y político de la Nación”. Con dicho objetivo, limitaba la adquisición de los medios de radiodifusión por parte del extranjero, promovía la reproducción de la cultura nacional y organizaba el servicio oficial de radiodifusión, entre otras cuestiones elementales para democratizar el sistema.


El golpe de Estado del año 1955 derogó la ley de radiodifusión de 1953 y censuró a los periodistas afines al sistema democrático. A partir de allí, el gobierno militar inició el proceso de trasferencia de la propiedad de los medios de comunicación a los representantes de la oligarquía y el capital concentrado, en estrecha alianza con el capital extranjero norteamericano. A partir de la dictadura de 1955, se fueron consolidando las características centrales del sistema de medios de comunicación legado a la democracia de 1983, caracterizado por la concentración, la falta de regulación y la extranjerización de la propiedad y los contenidos.

Derogada la ley de 1953, se produjo un vacío normativo. Posteriormente, la dictadura de 1976 sancionó la ley 22.285 de 1980. La norma del gobierno de facto estableció entre sus fines, la preservación de la “moral cristiana”, la promoción de la “seguridad nacional” o la prohibición del “partidismo político”. La ley creaba el Comité Federal de Radiodifusión que tenía participación de los representantes de las fuerzas armadas, de los licenciatarios privados y de la Secretaría de Inteligencia del Estado, entre otros.

En este contexto, los militares asesinaron periodistas y fueron cómplices y participes en la entrega de los medios o las empresas vinculadas, a los grupos concentrados. El asesinato de Rodolfo Walsh y el caso Papel Prensa, fueron claramente sugestivos del tipo de comunicación y periodismo que se promovió con la asonada castrense. Como en el año 1955, pero ahora con una violencia pocas veces vista en la historia del país, se silenciaron a las organizaciones libres del pueblo y se pactó para ello, con algunas corporaciones mediáticas como Clarín o La Nación.

El objetivo de las acciones de la dictadura, era institucionalizar el modelo de la prensa liberal extranjerizante, retrotrayendo el país a un estadio pre peronista.


III- Pluralidad de voces en la comunicación argentina: La ley de Servicios de Comunicación audiovisual 26.522 de 2009

“Éstas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”. Rodolfo Walsh, 24 de marzo de 1977.


Siguiendo la tradición democrática y popular que Juan Perón inició en el año 1953, Cristina Fernández de Kirchner promovió la sanción de una nueva ley de comunicaciones en 2009. La propuesta busca democratizar la comunicación frente a un sistema de medios oligopólico, extranjerizado y con una lógica de funcionamiento meramente comercial.

De manera similar al texto aprobado en 1953, la norma se plantea como un objetivo central la “pluralidad de voces”, generando la igualdad real de posibilidades de emitir a todos los miembros de la comunidad sin distinción social alguno. Dicho punto de partida, contradice los supuestos básicos del liberalismo extranjerizante, que favoreció en nombre de la “libertad de prensa”, a los oligopolios concentrados y al capital extranjero.

Con este objetivo, la ley 26.522 reconoce que pueden ser licenciatarios de medios de comunicación, el Estado, el sector privado con fines de lucro y el sector privado sin fines de lucro. La ley hace énfasis en la necesidad de promover a los actores de la comunicación no comerciales, tanto privados y públicos. El texto y de manera similar al de 1953, establece limites para la formación de monopolios en la comunicación y promueve la producción y divulgación de contenidos nacionales.

La ley creó nuevos organismos de aplicación con participación plural y democrática de los diferentes actores que intervienen en la radiodifusión, como es el caso de los miembros de los gobiernos provinciales, los distintos prestadores de servicios, las universidades o los representantes de los trabajadores.

La ley es acompañada de una gestión de calidad en los medios públicos, como pocas veces ocurrió en nuestra historia. La promoción de una televisión con contenidos culturales y educativos como es el caso de ENCUENTRO, Canal 7 o Radio Nacional, se complementan con otras medidas como la democratización del derecho a ver deporte por televisión abierta. A estas acciones, se le suma la implementación de la televisión digital, que en breve y cuando se nacionalice la cobertura, va a ser uno de los sucesos culturales más importantes de las últimas décadas.