martes, 21 de febrero de 2017

MANUAL DEL MILITANTE UNIVERSITARIO PERONISTA


Centro de Estudios Hernández Arregui

“Los pueblos que carecen de organización pueden ser sometidos a cualquier tiranía”. Juan Perón.

·         La universidad y los problemas nacionales

“Sin base científico tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace imposible”. Juan Perón

Las 10 verdades del militante universitario peronista
1-     La universidad es democrática si sirve al pueblo y no meramente si elige libremente a sus representantes.
2-     La universidad es un medio para la realización nacional, nunca un fin en sí mismo y sus miembros tienen que trabajar para alcanzar la independencia económica, la soberanía política y la justicia social de Argentina y de Sudamérica.
3-     Una universidad sin una épica tecnológica y sin un nacionalismo cultural, es una fábrica de técnicos sin alma y sin destino. 
4-     La Educación Superior es un bien social y es un derecho humano que el Estado debe garantizar. En la Argentina peronista la ciencia, el arte y la cultura tienen que ser un derecho de todos.
5-     Para el peronismo la universidad es popular y es por eso que trabaja por el ingreso de los humildes y por la supresión de las divisiones entre los académicos y el conjunto de los trabajadores.
6-     No existe para el peronismo universitario más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
7-     Ningún universitario peronista puede sentirse superior a otro por disponer de títulos o credenciales académicas. En caso de sentirse así, más que un peronista, es un oligarca.
8-     El peronismo universitario subordina los intereses individuales de sus miembros, a los de la organización y éstos últimos, los pone al servicio del engrandecimiento de la patria.
9-     El peronismo universitario no es sectario y se enriquece con las diversas fuentes históricas y doctrinarias, con la finalidad de organizar un Movimiento amplio de liberación científica, cultural y nacional.
10-  El peronismo universitario tiene una doctrina simple y accesible al pueblo, que le otorga a la propiedad una función social, que realiza la justicia social, constituyendo un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.  



lunes, 20 de febrero de 2017

Inflación y disputa de clases


Aritz Recalde-febrero 2017


De manera sucinta, la inflación se puede definir como el aumento sostenido y generalizado de los precios. El fenómeno es el resultante de las disputas de poder social y produce beneficiarios y perjudicados.

La justificación neoliberal
Los programas neoliberales de reducción de la inflación implicaron una masiva transferencia de ingresos que empobreció al trabajador y que destruyó a la pequeña y mediana empresa nacional. Las acciones de gobierno guiadas por esa ideología tienden a priorizar, sin excepciones, la acumulación de ganancias del empresario oligopólico y del financista extranjero.

Los representantes del poder económico sostienen que la inflación se genera por la acción de los trabajadores y del Estado. El acrecentamiento de los precios sería la resultante de:
•             Emisión monetaria, gasto público y regulaciones estatales. Estas últimas generarían “problemas de confianza” en los inversores.
•             Aumentos salariales que amplían la demanda de bienes.

Con dicho diagnostico las políticas económicas neoliberales suelen estar vinculadas a:
•             Reducción del déficit fiscal: disminuyendo la emisión destinada a la inversión pública del gobierno (educación, salud, ciencia o seguridad). El paquete de medidas puede incluir privatizaciones a grupos extranjeros que generarían “clima inversor” y divisas.
•             Aplicar planes de reducción de la masa monetaria desde el Banco Central. La regulación de tasas de interés y la emisión de bonos son dos de sus mecanismos.
•             Rebajas salariales y debilitamiento del poder adquisitivo del trabajador. En democracia  proponen bajar la tasa de actividad y aumentar el desempleo con la finalidad de disminuir la capacidad de negociación sindical. Es frecuente que los delegados del poder económico apliquen políticas de alto impacto (shock distributivo) como es una fuerte devaluación o el aumento de tarifas, en paralelo a que el gobierno presiona para poner techo a las paritarias o directamente congelar salarios. 

•             Aumentar la oferta de bienes en el “corto plazo” a partir de:
a-            Flexibilizar controles y regulaciones económicas creando un supuesto “clima inversor”.
b-           Aumentar las importaciones para bajar los precios de productos locales.
c-            Reducir la capacidad de compra del salario y destinar el excedente a la potencial inversión de capital.
d-           Bajar impuestos y desandar la capacidad recaudatoria del Estado que es desfinanciado, para derivar la riqueza en potenciales inversiones privadas.

En el año 2016 CAMBIEMOS sub-ejecutó el presupuesto nacional y en 2017 redujo los fondos prácticamente en todas las carteras, menos aquellos destinados al pago de deuda que aumentaron exponencialmente. El gobierno eliminó regulaciones a las importaciones y a la salida de dólares, desarticuló el programa precios cuidados, desestimó controles sobre los intermediarios y bajó las retenciones al agro, al petróleo y a la minería. Con el objetivo de reducir el volumen de pesos circulantes, el Banco Central generó incentivos (ganancias exorbitantes) para la especulación financiera. Las paritarias laborales quedaron por debajo de la inflación y con la finalidad de “enfriar la economía”, los ministros pusieron en el congelador a los desempleados, pobres e indigentes. 
Todos los esfuerzos resultantes de la política económica actual (devaluación, LEBAC o baja de retenciones) los cargó la masa popular, mientras que los grupos económicos (exportadoras, bancos y empresas de servicios) acumularon un importante excedente. A diferencia del planteo oficial, los recursos atesorados en pocos sectores como resultado del empobrecimiento general de la población, no derivaron en inversión. Tampoco existió una relación directa entre trabajadores más pobres, super-ganancias empresarias y crecimiento económico.

Durante el año 2016 la inflación fue la más alta en 25 años y según un estudio de Instituto Estadístico de los Trabajadores de la UMET superó el 40,9%. Tomando distancia de sus anuncios de campaña acerca de un prominente segundo semestre, Mauricio Macri ya aclaró que en realidad “necesita 20 años de crecimiento continuo” para “sacar a todos los argentinos de la pobreza”. Al Presidente le faltó decir que además de “crecimiento”, haría falta “distribuir” la riqueza y que de esa manera no habría que esperar tanto tiempo requiriendo injustos sacrificios a los argentinos más débiles.  

La inflación es un reflejo de la lucha política interna
La inflación del año 2016 fue impulsada desde el gobierno nacional para garantizar los negocios del sector financiero, de los grupos exportadores de alimentos y de las empresas de servicios.

Los políticos neoliberales niegan que sus medidas estén orientadas a beneficiar al capital oligopólico y trasnacional y nunca reconocen que sus programas de gobierno no democratizan los costos de las crisis, sino que las transfieren al pueblo.
Más allá de la agenda neoliberal ya descripta, la inflación es una manifestación de la lucha de clases y supone disputas de intereses y tensiones de poder entre:
-              Capital vs trabajo.
-              Capital productivo vs especulativo.
-              Capital industrial vs empresas de servicios.
-              Capital industrial vs sector agropecuario.
-              Grupos nacionales vs extranjeros.
-              PYMES vs oligopolios.

Los diversos sectores van a utilizar su poder político y económico para subir el precio de sus bienes. Los aumentos relativos de los productos implican el desplazamiento de la riqueza de una clase/sector hacia la otra.
Atendiendo esta circunstancia, los Estados con vocación industrialista se apropian de los excedentes agrarios y financieros y los destinan al desarrollo del conjunto social. En el caso argentino, el peronismo (1946-1955) nacionalizó el comercio exterior, los depósitos bancarios y el Banco Central. Esta decisión soberana privilegia el interés social al de facción o clase y les permite a los países mantener a bajo costo los créditos productivos, los alimentos y las materias primas.  

CAMBIEMOS representa a los sectores agropecuarios y es por eso que aplicó una devaluación superior al 60% en el año 2016. Es por ésta misma causa que el gobierno nacional eliminó las retenciones al trigo (harina), el maíz (aceite), la carne o la soja (con reducción parcial). Acto seguido, el sector transfirió a precios la variación de costos de las importaciones y obligó a la población a pagar la canasta alimentaria a valores internacionales (dólares). Los aumentos redujeron la capacidad de compra del salario y originaron problemas de competitividad del sector industrial manufacturero.
Desde el año 2016 los recursos naturales y las empresas de servicios dejaron de ser concebidas como una actividad complementaria o estratégica, para volverse meramente unidades de negocios. Los abusivos aumentos del combustible, de la luz, del gas y del agua fueron trasladados a los precios por el sector productivo y por el conjunto de actores de la economía (clubes de barrio, escuelas privadas, clubes, municipalidades, etc.-).
El caso de la inflación de los derivados de los hidrocarburos en una muestra contundente del poder político del sector. Si los precios internacionales del barril del petróleo aumentan, automáticamente suben los costos internos de las naftas o los aceites. El proceso inverso no ocurre y la caída de los valores de los mismos productos en el mercado mundial no origina reducciones de precios. Incuso y por decisión del Ministro Aranguren, en el año 2016 aumentaron los combustibles con la finalidad de garantizar ganancias en dólares a las empresas que representa (en un contexto devaluatorio). En paralelo, en el año 2017 el gobierno eliminó las retenciones a la exportación petrolera y acompañó la reducción de los derechos laborales de los trabajadores del sector. 

Resultado del apoyo estatal a los empresarios, las paritarias quedaron por debajo de la inflación y las familias perdieron poder adquisitivo. Según el estudio de la UMET, en el año 2015 el salario real creció en promedio 3% y en 2016 cayó un 6,1%. En el Informe “El impacto asimétrico de la aceleración inflacionaria en argentina (2015-2016)”, se demostró que los aumentos perjudicaron principalmente a los estratos más pobres de la sociedad por el hecho de que destinan la mayor parte de sus ingresos al consumo de alimentos, al alquiler y al pago de servicios. Los tres rubros fueron los que más subas presentaron el último año, reflejando el contenido oligárquico y de clase de la inflación actual que multiplica pobres, para beneficiar a unos pocos ricos. 

Para explicar el aumento de los precios en la Argentina no puede dejar de contemplarse la estructura de producción e intermediación economía concentrada. No pocas áreas del mercado son controladas por oligopolios multinacionales, que ejercen presión sobre los precios y que incluso tienen el poder de enfrentar a los gobiernos. Los grupos económicos ponen y sacan administraciones y bloquean todos los intentos de regulación social y colectiva de la propiedad y de la riqueza. Ricardo Alfonsín fue una de sus víctimas y lo destituyeron con operaciones de evasión impositiva, de retiro de fondos de los bancos y con la fuga de capitales favoreciendo el desabastecimiento y los aumentos masivos de precios. Con la caída estrepitosa de la UCR, la democracia argentina perdió poder frente a las corporaciones.
CAMBIEMOS le otorgó al empresariado los Ministerios y con ello el pueblo delegó a las corporaciones la capacidad de regulación de los precios. Por ejemplo, en la Secretaría de Comercio el Presidente designó a una figura vinculada a la intermediación comercial (supermercados La Anónima), que es un actor fundamental de la inflación en la Argentina. En los años noventa quedó demostrado que el gato es mal guardián de las sardinas o como dijo algún colega, los zorros de los grupos económicos andan sueltos y se están comiendo a la gallina trabajadora y a la PYME nacional.

La inflación y la organización internacional de la dependencia
En los primeros años del siglo XXI se produjo un aumento de los precios de las materias primas (petróleo, alimentos o minerales). En parte, dicho fenómeno se relacionó a la ampliación de la demanda de la economía China caracterizada por un importante crecimiento ininterrumpido. Además, el capital financiero de los países centrales destinó recursos a crear fondos de inversión para producir bienes agropecuarios, haciendo del alimento mundial un bien de especulación.
En el caso del valor de la energía, se sumaron diversos conflictos geopolíticos y militares en zonas de producción de hidrocarburos como es el caso de los enfrentamientos y disputas en los contextos de Irak, Afganistán, Siria, Libia o Irán.
El aumento de los precios de las materias primas generó situaciones contradictorias. Por un lado, permitió mejorar temporalmente el intercambio comercial de Iberoamérica con las potencias industriales, bajando los precios relativos de las importaciones de manufacturadas. Los países sudamericanos dispusieron de mayores recursos para implementar los programas de desarrollo nacional.
La contracara de éste proceso fue el encarecimiento y el permanente aumento de los precios de la tierra, de los alimentos exportables y de la energía. El debate del año 2008 sobre las retenciones a las exportaciones fue una manifestación clara entre dos posiciones frente al aumento de los valores internacionales: se defiende el plato de comida de los argentinos o el tema es reducido a la obtención de divisas por parte de las empresas. El gobierno de CAMBIEMOS tomó esta segunda alternativa y los precios de los alimentos aumentaron de manera muy superior al resto de la economía.
Aprovechando los altos valores, algunos países profundizaron su perfil productivo extractivista y agro exportador. En la Argentina y el Brasil los valores de la soja derivaron en deforestación, desplazamiento de la cría de ganado o de la siembra de trigo y se hizo evidente la dificultad gubernamental para regular el mercado de alimentos para su población. De continuarse la tendencia a hacer de los comestibles una mera divisa, Sudamérica está condenando a la mayoría popular al hambre o a la desnutrición.
Por el contrario, los chinos a los cuales les vendemos la soja la utilizan para generar proteínas animales (en un 80%) y garantizar la nutrición de sus habitantes y la competitividad de su economía. La decisión del país oriental de importar la soja en lugar de producirla, fue parte de un plan estratégico de desarrollo que no permitió que desaparezca la producción de otros vegetales imprescindibles para la dieta nacional.   

El remedio puede ser peor que la enfermedad: estanflación
Los funcionarios neoliberales hacen de la política antiinflacionaria una finalidad en sí misma, sin atender los perjuicios que pueden aparejar sus decisiones sobre el conjunto de la actividad productiva y social.
En el año 2016 la política económica de CAMBIEMOS contrajo la economía que está en recesión (cayó el PBI 2,5%). La suba del precio de los créditos (tasa de interés), la apertura de las importaciones y la contracción del consumo interno destruyeron varias actividades productivas aumentando el desempleo, la pobreza y la indigencia. 
Durante su último mandato Cristina Kirchner gobernó con una alta inflación, cuyo promedio rondó el 25%. En parte, la incapacidad para resolver el problema fue justificada con la decisión de mantener el mercado interno de consumo y el crecimiento en un contexto mundial de caída de los precios de las exportaciones argentinas y de reducción del volumen comercial de los aliados estratégicos Brasil y China.
El argumento de los ministros del gobierno anterior era que el consumo y el crecimiento generan tensiones y acomodamientos de precios, que pueden ser corregidos en paritarias sin necesidad de achicar la economía y cercenar derechos. El Estado aparecía como un garante de la capacidad de compra del salario de los trabajadores y de los jubilados.
Según los gestores del kirchnerismo, la contracara se su política era el programa de metas monetaristas y antiinflacionarias que aplicó Dilma Rousseff en Brasil. Como resultado de las medidas del Partido de los Trabajadores se profundizó la caída de actividad productiva del país lusitano, con las consecuencias sociales que ello conlleva.

La cultura inflacionaria y los medios de comunicación
En la Argentina existe una cultura inflacionaria que es utilizada por las corporaciones para maximizar sus beneficios.
La sociedad atravesó situaciones sumamente traumáticas como fue el caso de la hiperinflación alfonsinista y ello generó una tendencia psicológica a maximizar el corto plazo. La cultura inflacionaria, la presión empresaria y la acción mediática inducen a los actores de la producción a ajustar constantemente precios, adelantándose a la “potencial pérdida” de ingresos. 
Los oligopolios de la comunicación utilizan la cultura inflacionaria para maximizar ganancias de sus publicistas y para debilitar a los gobiernos que consideran contrarios a sus propios intereses.

Acuerdos básicos para abordar el problema de la inflación
La inflación es una manifestación de la lucha de clases y su posible solución no es técnica, sino política.
Los sindicatos y las cámaras empresarias y cooperativas nacionales, tienen un rol político fundamental en la lucha por la determinación de precios justos.
La propiedad privada tiene una función social y ninguna corporación puede oponer sus intereses de facción sobre los de la colectividad.
La política antiinflacionaria debe partir de una concertación nacional que distribuya de manera equitativa los esfuerzos.
La política antinflacionaria no debe impedir que el conjunto de los sectores productivos y sociales se desarrollen.
El Estado es el ordenador social y tiene la soberanía para impedir la actuación oligopólica y abusiva de los factores de producción e intermediación.
La democracia debe regular el comercio interno y de exportación, promoviendo el trabajo y la producción y castigando la especulación.

La Nación y su pueblo son los destinatarios de las políticas del Estado y el consumo de las potencias extranjeras no puede derivar en el hambre de la familia argentina.   

jueves, 5 de enero de 2017

El peronismo bonaerense para la reconstrucción

Aritz Recalde - enero 2017


La provincia de Buenos Aires tiene sin resolver diversos problemas políticos, económicos, sociales e institucionales. El territorio bonaerense abarca el 8 % del conjunto nacional y viven en su suelo 15,6 millones de habitantes (38% del país). Existen limitantes presupuestarios y es de público conocimiento que la provincia recibe en concepto de coparticipación federal el 20 % del conjunto, cuestión que la hace insustentable en términos fiscales. Buenos Aires genera más recursos de los que absorbe por la coparticipación y se producen en su territorio el 31 % de las exportaciones totales argentinas y el 54 % de las de origen industrial.
Si bien el aporte de Buenos Aires es fundamental para consolidar un país federal, no se puede desconocer que deberían resolverse antes los problemas estructurales de los bonaerenses. Siendo la provincia más rica y poblada de la Argentina, acarrea profundas deudas sociales expresadas en las considerables cifras de desempleo y de flexibilidad laboral y tiene graves inconvenientes de inseguridad en los centros urbanos. Existen deficiencias del sistema de salud y educación estatal y es necesario continuar con las obras de rutas, puertos, redes de agua potable, tratamiento cloacal y de residuos o de acceso a la vivienda iniciadas en las últimas décadas. Muchos de los inconvenientes están concentrados el conurbano donde habitan alrededor de 13 millones de personas.

Los gobernadores del peronismo bonaerenses
Domingo Mercante y Oscar Bidegain
Domingo Mercante fue el responsable de llevar al suelo bonaerense los planes de la Revolución Justicialista. En el año 1943 acercó a Perón a la Unión Ferroviaria y de su mano el futuro Presidente edificó su histórica relación con la CGT.
Durante el mandato de Mercante se sancionó la Constitución Provincial del año 1949 que incluyó los “Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura”, que habían sido introducidos en la Carta Magna Nacional. El texto introdujo el concepto de que la “propiedad privada tiene una función social” y sostuvo que “Los servicios públicos pertenecen originariamente, según su naturaleza y características, a la Provincia o a las municipalidades, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación”.
Domingo Mercante inició un Plan Trienal de Trabajos Públicos (1947-49) y elevó a nivel ministerial el departamento de hacienda poniendo a cargo al ex miembro de FORJA Miguel López Francés. En línea con el Consejo Nacional de Posguerra, fundó la Dirección de Estadísticas e Investigaciones.
Con participación del forjista Julio Cesar Avanza creó el Ministerio de Educación (antes Dirección), se construyeron jardines de infantes y se edificaron más de 100 escuelas. Se sancionaros las leyes de educación pre-escolar (5096), de educación general (5650) y el estatuto docente (5651). Se modificaron los planes de estudio, se abrieron los institutos superiores de pedagogía y el Tecnológico del Sur y se impulsó por primera vez una Dirección de Psicología.
El gobernador apoyó el Festival de Cine de Mar del Plata y democratizó el acceso popular al Teatro Argentino de La Plata. En el año 1951 Mercante inauguró la Republica de los Niños. Los humildes conocieron la ciudad balnearia de Mar del Plata gracias a la legislación obrera y al turismo social apoyado por el Estado y los sindicatos. La gobernación hizo campaña con la consigna “usted paga el viaje, la provincia el hospedaje”.
En el año 1947 creó el Ministerio de Salud y Asistencia Social, abrió los Centros de Higiene Materno Infantil y durante su gestión aumentaron las camas y el acceso a la salud pública y bajaron la mortalidad infantil y los casos de tuberculosis, entre otras enfermedades.
En sintonía con la Revolución Justicialista, Mercante redujo impuestos a las pequeñas empresas y fomentó el cooperativismo agrario. Durante esta etapa de gobierno Arturo Jauretche dirigió el Banco Provincia.
Mercante impulsó los barrios obreros y durante su gestión se construyeron más casas para los trabajadores que en toda la historia de la provincia (9244 viviendas en 151 barrios obreros).
El Jefe de Policía Teniente Coronel Adolfo Marsillach impulsó una reforma de la institución que incluyó la incorporación de la mujer, la creación de nuevas unidades y la reforma de los planes de enseñanza.      
Oscar Bidegain asumió por algunos meses la gobernación en el tercer gobierno del general Perón (1973-74). Militó en el Partido Laborista y había resistido a las diversas dictaduras iniciadas desde 1955 conociendo la cárcel al ser acusado de “traidor a la patria”, por votar el Segundo Plan Quinquenal. Durante su breve mandato impulsó reformas de la educación con el ministro Alberto Baldrich y de la salud con Floreal Ferrara. Con la finalidad de otorgar apoyo social a los damnificados por las inundaciones, impulsó el operativo cívico militar “Manuel Dorrego” que tuvo  intervención conjunta de miembros del ejército y de la juventud peronista.

Antonio Cafiero
Muchos de los legados de Domingo Mercante fueron retomados por la gestión provincial de Antonio Cafiero (1987-91) quien fundó el Frente Renovador Peronista. Cafiero cuestionó la reforma impositiva de Alejandro Armendariz y de la UCR nacional por considerar que Buenos Aires perdió 8 % puntos de la coparticipación. El gobernador fue el ideólogo del Fondo de Reparación Histórica que le otorgó el gobierno nacional a Buenos Aires durante la gestión de Eduardo Duhalde.
En el año 1988 Cafiero impulsó fallidamente una Reforma Constitucional que reforzaba la identidad de la provincia, reconocía los derechos sociales, estimulaba la democracia popular y garantizaba la autonomía municipal. Este último punto es sumamente original y Cafiero dentro del peronismo[i] fue quien articuló con mayor ímpetu la identidad peronista con el autonomismo municipal. Su programa incluyó la descentralización de recursos tributarios y de competencias a las municipalidades.  
Cafiero impulsó la construcción del Estadio Único de La Plata continuado por Duhalde y desenvolvió más de 150 obras hidráulicas para resolver el drama de las inundaciones. Su gobierno desarrolló la infraestructura social construyendo y financiando viviendas, comedores escolares o unidades sanitarias en diversos lugares de la provincia.
El Ministro Floreal Ferrara implementó los programas de “Pacto Social de la Salud”, “Salud con el Pueblo” y la creación de miles de puestos de vacunación en el contexto de recuperación estatal de las políticas públicas del área.
El gobernador impulsó los Consejos de Seguridad Municipales, las Comisarias de la Mujer y una reforma carcelaria que incluyó la creación de nuevos penales. 
Cafiero inauguró la secretaría de Medio Ambiente, erradicó cientos de basurales y reactivó los viveros municipales para la reforestación de la provincia.

El último caudillo bonaerense
En el año 1991 Eduardo Duhalde asumió la gobernación negociando previamente con Carlos Menem el otorgamiento de 650 millones de pesos (dólares) del Fondo de Reparación Histórica[ii]. El Fondo saldó en parte el déficit financiero y le permitió al mandatario provincial desenvolver un importante programa de obras hidráulicas, viales y educativas. Para administrarlo Duhalde impulsó la ley 11.247/92 creando el Fondo del Conurbano Bonaerense, que tenía dependencia directa del gobernador.
Maximiliano Montenegro mencionó en una nota periodística en el Diario Página 12 del 29/07/98, que Duhalde no aplicó en la provincia muchos de los ajustes reclamados por el Fondo Monetario Internacional. En el año 1998 el gobernador aumentó los recursos para salarios de los empleados estatales y de los destinatarios de programas sociales (plan vida, comedores escolares, cajas alimentarias o de empleo). En un contexto recesivo en lo económico y de campaña electoral presidencial en lo político, el gobernador aumentó el déficit público para realizar obras y ampliar salarios. En el mismo período Menem aplicó un ajuste de 1000 millones y según el informe de Montenegro en el año 1998 Duhalde iba a gastar “1290 millones de pesos en obra pública, casi 300 millones más que la inversión del gobierno nacional que se mantuvo planchada en los últimos años. En términos de su presupuesto eso significa un 12,5 por ciento del total, seis veces más que la Nación”.
Duhalde consolidó un importante poder y capacidad de conducción política territorial y ello le permitió implementar reformas institucionales sustanciales como el proyecto “Génesis 2000” impulsado por Raúl Fernández y que fundó nuevas municipalidades. En el año 1994 el mandatario sancionó la tercera reforma constitucional bonaerense del siglo XX[iii].
En paralelo al debilitamiento sindical del peronismo, Duhalde tejió un entramado político propio conducido por las “manzaneras” que cumplían tareas de apoyo social y de movilización electoral. 
Si bien durante los años noventa el gobernador inauguró importantes programas de infraestructura y no aplicó muchos de los ajustes exigidos por el FMI, su apoyo inicial al candidato neoliberal contribuyó a la destrucción económica de Buenos Aires que vio desaparecer su parque industrial. La manifestación social del neoliberalismo aplicado en el país fue catastrófica y según datos del INDEC en mayo del año 1999 el 33% de las personas que habitaban los Partidos del Conurbano eran pobres. En octubre del año 2002 la pobreza alcanzó el dramático 64%.
A fines de los años noventa Duhalde rompió políticamente con Carlos Menem y empezó a delinear con el Movimiento Productivo Argentino la salida a la convertibilidad y la implantación del nuevo patrón de desarrollo económico y social que aplicó Néstor Kirchner desde 2003.

Gobernando la crisis
Felipe Sola asumió la gobernación luego de la renuncia del porteño Carlos Ruckauf. Éste último había sido ministro de Isabel Perón y de Carlos Menem y su gestión en sintonía con la ALIANZA a nivel nacional, se caracterizó por las severas dificultades administrativas en un país sumergido en una profunda crisis política, económica y social. Para poder afrontar los gastos corrientes la provincia emitió bonos (Patacones) y la gestión transcurrió en el contexto de movilizaciones y de conflictos sociales, políticos y sindicales en un país al borde de la disolución institucional.  
Felipe Sola fue el encargado de cabalgar la crisis bonaerense en un contexto de altas cifras de desempleo, de pobreza y de indigencia. En su gestión impulsó una importante reforma policial con León Carlos Arslanián.
Siendo leal al gobierno nacional, intervino en la disputa con Duhalde y fue normalizando poco a poco las cuentas estatales y la gestión de los asuntos del Estado. Con diferencias con el rol que le otorgó la conducción política nacional, inició un camino partidario que lo encontró en la UNION – PRO, en el Peronismo Federal y actualmente en el Frente Renovador.

La provincia durante el kirchnerismo
La última década se caracterizó por la existencia de un gobierno provincial débil política y financieramente, cuestión que favoreció la importante injerencia en las decisiones por parte del Estado Nacional. Una de las manifestaciones del poder de la Casa Rosada, fue que muchos de los recursos invertidos en las 135 municipalidades no eran gestionados por el Gobernador. Néstor Kirchner y Julio De Vido fueron los administradores de muchas de las obras públicas y ello les permitió ser los ordenadores políticos territoriales.
El Estado Nacional invirtió recursos nacionales en suelo bonaerense con el Fondo Federal Solidario de la soja[iv] (2009), con dineros del ANSES[v] destinados a la AUH o las jubilaciones o con los planes de mejoramiento salarial y de infraestructura educativa provincial y de las universidades públicas en suelo bonaerense. El MINPLAN impulsó el programa de inversión en infraestructura más importante de las últimas décadas[vi] y que incluyó políticas focalizadas para las municipalidades como fue el caso del programa “Mas municipio, mejor país, más patria” (2012). Solamente entre 2003 y 2009 las transferencias nacionales directas a las municipalidades bonaerenses aumentaron un 240 %.
Al carisma y al poder económico de Kirchner, se le sumó el hecho de que Daniel Scioli era procedente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no disponiendo de armado político territorial propio. 
En el año 2005 Kirchner inició la estrategia política que bautizó como la “madre de todas las batallas”, tendiente a derrotar a Eduardo Duhalde y a sus aliados en las intendencias bonaerenses. En esa cruzada convocó a Felipe Sola y a Alberto Balestrini y el FPV venció con contundencia a su ex aliado del justicialismo. A partir del año 2005 Duhalde y el peronismo bonaerense perdieron paulatinamente poder frente al gobierno nacional y al kirchnerismo. La designación de Scioli Mariotto en 2011 y la imposición compulsiva de candidatos a concejales y diputados desde la Casa Rosada en 2013 y 2015 son muestras del debilitamiento del poder político bonaerense.
Con un Partido Justicialista provincial frágil, con una CGT con escasa intervención política y ya sin Balestrini, Sola y Néstor en la conducción estratégica, la política de Buenos Aires entró en una nebulosa. Cristina no ordenó el armado partidario bonaerense y sus delegados se abocaron principalmente a instalar candidatos propios caracterizados, en la mayoría de los casos, por ser jóvenes de clase media en proceso de formación y con bajo capital electoral.
La ajustada derrota de la formula del intendente de la Matanza (Domínguez – Espinoza) en las PASO del año 2015 frente a una de “sesgo K” (Fernández – Sabatella), es expresiva del cambio político iniciado desde el 2005 con la “madre de todas las batallas”. El anteriormente imbatible Partido Justicialista de los “barones del conurbano” tenía grietas y perdió la interna y cuestión más importante aún, también entregó electoralmente la provincia a CAMBIEMOS. Pese a la difícil situación económica del país y la región y a los aspectos sociales no resueltos, no era esperable una derrota en la provincia que solamente tenía un antecedente a la vuelta de la democracia en el año 1983. Incluso, en coyunturas adversas para el justicialismo como fue el año 1999, el peronismo bonaerense había conservado la gobernación con Rouckauf cuando a nivel nacional triunfó la ALIANZA.
El éxito de CAMBIEMOS en Buenos Aires evidenció que el kirchnerismo no construyó una alternativa al justicialismo bonaerense, al cual cercenó deliberadamente desde el año 2005. La elección de 2015 dejó dos enseñanzas: el peronismo bonaerense divido pierde elecciones y la mera intención de Cristina Kirchner no es garantía de triunfo electoral en la provincia.

La aristocracia del dinero
Resultado de las medidas impulsadas por los representantes de los grupos económicos que Mauricio Macri bautizó como el “mejor gabinete de los últimos 50 años”, la economía argentina achicó su PBI en el año 2016 (-2 %) por primera vez desde 2001 y tiene la inflación más alta en décadas (45%). Los gestores del área de hacienda de CAMBIEMOS fusionaron dos variables económicas que pocas veces se juntan: recesión e hiperinflación.
En este difícil contexto, CAMBIEMOS congeló buena parte de los programas de inversión del Estado Nacional en las intendencias. El resultado de la decisión dejó como consecuencia un desfinanciamiento de las obras públicas locales, una gestión de servicios deficiente y la provincia entró en recesión económica.
María Eugenia Vidal exige un mayor manejo y financiamiento de las obras públicas ejecutadas en las municipalidades bonaerenses. Como lo había hecho Scioli, la gobernadora negocia con Macri y con los legisladores nacionales la modificación del tope de 650 millones de pesos del Fondo de Reparación Histórica.
De la misma manera que el gobierno nacional de Mauricio Macri, la gobernadora está financiando los gastos corrientes de la provincia tomando préstamos. Según datos de la Dirección Provincial de Deuda y Crédito Público en marzo de 2016 Buenos Aires tenía una deuda de 10.431 millones de dólares. En el año 2016 acumuló nuevos pasivos por 3000 millones de dólares y el presupuesto 2017 contempló 3.000 millones de nuevo endeudamiento.
Lejos de resolver los problemas de los bonaerenses, todo indicaría que CAMBIEMOS está conduciendo a la provincia y a la Argentina a una crisis financiera e institucional similar a la ALIANZA en 2001.

Modelos exitosos de peronismo provincial
Durante las últimas décadas varios dirigentes del peronismo de la Republica Argentina impulsaron modelos exitosos de gestión económica y social de las provincias. Resultado de sus construcciones políticas e institucionales mejoró la infraestructura vial, hidráulica o social y las regiones optimizaron las prestaciones de salud, educación o deporte. Fue sustancial el progreso de las provincias de Santa Cruz con los Kirchner, de San Juan con José Luis Gioja o de San Luis con los Rodríguez Saá.
Una experiencia de peronismo provincial sumamente exitosa, es la impulsada por el justicialismo de la provincia de Formosa. En el año 2003 se firmó entre Gildo Insfran y Néstor Kirchner el Acta de Reparación Histórica. Como resultado del acuerdo, el Gobierno Nacional destinó partidas presupuestarias adicionales que permitieron refundar la infraestructura y la inversión social de Formosa.
En el año 2003 la provincia reformó la Constitución y en el Preámbulo se destacó el objetivo de construir “el modelo formoseño para un proyecto provincial, reafirmando la auténtica identidad multiétnica y pluricultural”. Para cimentar el Modelo la Carta Magna se propuso otorgar “una mayor participación de los habitantes de la Provincia por sí y a través de las organizaciones libres del pueblo”.
El “modelo formoseño” que adquirió carácter constitucional había sido impulsado por Insfran en el año 1995. El Modelo articuló una identidad compuesta en base a la recuperación de la geografía, la historia y la cultura regional. A las particularidades provinciales e históricas, el Modelo le fusionó los valores propios de las tradiciones de los pueblos originarios (Wichi, Toba y Pilagá), el Humanismo Justicialista y el catolicismo social.
La Constitución incluyó una concepción multiétnica y el Estado impulsó la Educación Intercultural Bilingüe y creó los Centros Educativos de Nivel Medio para Comunidades Autóctonas. Actualmente están egresando los primeros Maestros Especiales de los pueblos originarios.
En el plano económico la Constitución formoseña sostuvo que el Estado “fomentará la explotación racional de sus recursos naturales, el crédito, las industrias, el consumo, el intercambio al servicio de la colectividad y el bienestar social asegurando el imperio del método democrático en la regulación planificada de la producción, circulación y distribución de la riqueza”. La comunidad provincial y su gobierno están facultados constitucionalmente para la “Defensa de su producción básica contra la acción de los monopolios y trusts, pudiendo el Estado intervenir en cualquier etapa del circuito económico, para restablecer y posibilitar el juego armónico de las fuerzas del mercado”. En sintonía con los principios doctrinarios de la Revolución Justicialista, la Constitución sostuvo que “Los servicios públicos corresponden, originariamente, a la Provincia o a los municipios, y la explotación puede ser efectuada por el Estado, por cooperativas, sociedades con participación estatal o por particulares”. Insfran impulsó el Programa de Acción Integral para Pequeños Productores Agropecuarios y otras iniciativas de apoyo a la innovación productiva como el Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias.
La provincia modernizó su red vial con las obras de renovación de la Ruta 81, desarrolló nuevas líneas y transformadores eléctricos y construyó miles de soluciones habitacionales.
En el terreno de la salud se reprogramaron las áreas programáticas y los distritos sanitarios. El Estado impulsó un Seguro de Salud provincial, desenvolvió el programa “Por Nuestra Gente Todo” y produce medicamentos genéricos desde el laboratorio público LAFORMED.

Una agenda de reconstrucción para Buenos Aires
En el año 2019 el peronismo debe recuperar la provincia de Buenos Aires. El desafío de gobernar no será fácil atendiendo la recesión económica y el preocupante endeudamiento que está generando la aristocracia del dinero.
El justicialismo necesita construir un “Modelo bonaerense” que aporte propuestas y soluciones de corto, mediano y largo plazo para Buenos Aires.  El peronismo requiere de una unidad doctrinaria y de una identidad que sea capaz de conformar una épica que movilice a las organizaciones libres del pueblo a la recuperación del gobierno y a la refundación del Estado. La Revolución Peronista y Domingo Mercante en nuestra provincia, establecieron los principios generales del programa de desarrollo y de la doctrina nacional y popular de gobierno. El peronismo en el poder impulsó diversas experiencias sumamente exitosas que deben recuperarse. Tenemos que avanzar en su actualización de la doctrina recuperando nuestra historia, afirmando lo conseguido en las últimas décadas y postulando, sin medias tintas, la agenda de soluciones futuras.   



[i] En el plano intelectual el historiador José María Rosa es el gran ideólogo del autonomismo municipal del peronismo.
[ii] La Ley Nº 24.073/92 y el ordenamiento de decreto 879/92 establecieron que del Impuesto a las Ganancias un DIEZ POR CIENTO estaría destinado “al Fondo de Financiamiento de Programas Sociales en el Conurbano Bonaerense, a ser ejecutado y administrado por la Provincia de Buenos Aires. Los importes correspondientes deberán ser girados en forma directa y automática”.
[iii] Duhalde modificó la Carta Magna sancionada en el año 1934 durante un mandato conservador. Los años treinta se caracterizaron por el fraude electoral y por el hecho de que la UCR se había abstenido de su aprobación. De la misma manera que Menem a nivel nacional, Duhalde no retomó el texto constitucional provincial del año 1949 que fue derogado de manera ilegal en 1955.
[iv] El 30 % de las retenciones de la soja se coparticipan a las provincias que giran el 30 % a las municipalidades. Entre 2009 y 2015 la provincia de Buenos Aires recibió por éste tributo alrededor de $ 4000 millones.
[v] Por decreto 406/16 se creó el Acuerdo para el nuevo federalismo que plantea la devolución del 15 % de los recursos de la seguridad social retenidos desde el año 1992. El reintegro a las provincias sería gradual con fecha límite en el año 2021.
[vi] Desde el año 2003 se avanzó en obras sumamente importantes como fue el caso de la terminación de Yacyretá, la Autopista Rosario-Córdoba, la transformación en autovía de la Ruta Nacional N° 14 o la pavimentación de buena parte de la Ruta Nacional Nº 40. Durante la etapa se amplió el Complejo Hidroeléctrico argentino (los Caracoles o Punta Negra), se creó la Central de generación eléctrica Nuclear Atucha II, se extendió la vida de la Central Embalse y en el año 2011 se inauguró gasoducto Juana Azurdy, entre otras importantes obras. Se implementó el programa de creación y de infraestructura universitaria más importante desde los años cincuenta y se construyeron más de 1800 escuelas. Cristina inauguró el Centro Cultural Bicentenario. Se recapitalizó Aerolíneas Argentinas y se recuperó una política ferroviaria adquiriendo material rodante y reconstruyendo estaciones y vías. Se desarrollaron los primeros satélites nacionales de comunicaciones (ARSAT e INVAP), se impulsó la política nuclear desarrollando el reactor CAREM, se instaló la infraestructura de la Televisión Digital Abierta y la fibra óptica a nivel federal. En provincia Buenos Aires Nación financió rutas y autovías como es el caso de la N 226, se desarrollaron obras en la Cuenca del Río Salado, se construyeron plantas potabilizadoras (Juan Manuel de Rosas en Tigre) e importantes obras de tratamiento cloacal. Entre éstas últimas, se destaca la Depuradora de Líquidos Cloacales Del Bicentenario de Berazategui. Se construyeron hospitales en diversas localidades de la provincia y entre ellos el de alta complejidad Interzonal “El Cruce” en Florencio Varela.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Libro de Aritz Recalde "Estudios sobre el Brasil"













Introducción
- Juan Bautista Alberdi y el Brasil       
- Brasil y Estados Unidos según Luiz Alberto Moniz Bandeira                       

- Brasil en el pensamiento nacional: Hernández Arregui, José María Rosa
y Arturo Jauretche                                                                                           

- Juan Enrique Guglialmelli y las relaciones argentino brasileñas                            

- El Partido de los Trabajadores y el Brasil.                                                         
Bibliografía          

lunes, 12 de diciembre de 2016

La aristocracia del dinero


Aritz Recalde, diciembre 2016


La aristocracia del dinero gobierna los destinos del país y luego de un año de gestión quedó claro que para CAMBIEMOS la patria es el dólar y que su religión es la finanza. 

Dios finanza
Lo primero que hizo CAMBIEMOS cuando asumió el gobierno fue pagarle a los fondos buitres, cuestión que colisionó con las políticas de negociación de deuda de los años 2005 y 2010. La decisión del PRO y de la UCR contradice el punto de vista de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que aprobó una propuesta de renegociación de deuda impulsada por nuestro país. La Asamblea General del organismo sancionó una iniciativa con “nueve principios de restructuración de deudas soberanas”. El resultado de la elección en la ONU fue de 136 votos a favor, 6 en contra y 41 abstenciones. Solamente se opusieron al planteo argentino las Potencias Occidentales que manejan el negocio de la deuda externa y sus aliados: Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Israel, Canadá y Japón.
La decisión de CAMBIEMOS de apoyarse en los fondos buitres, en los bancos que protagonizaron la crisis mundial del año 2008 y en el Estado que ocupa ilegalmente las Malvinas, va en contramano de la tendencia política internacional.  En el año 2016 el pueblo británico votó un referéndum para salir de la Comunidad Europea y los norteamericanos se opusieron a la continuidad de los Demócratas (Clinton). En ambos casos y a diferencia de Macri, los pueblos cuestionaron el programa de especulación financiera que privilegió salvar a los bancos en lugar de apoyar la economía real y el desarrollo social de los países.
En su encíclica Laudato Si, el Papa Francisco cuestionó la especulación financiera internacional ya que sostuvo, sin titubear, que la “Deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de Control”. El apoyo público del Gobierno Nacional a los fondos especulativos se opone con la doctrina de Francisco y de la iglesia en la materia. El Papa sostuvo que “la salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de la finanza que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis”.  El punto de vista de Francisco va en línea con Viejo Testamento que cuestionó la especulación y Jehová le fue claro a Moisés al convocarlo a no “ser logrero” y a no “imponer usura”. Jesús en el Nuevo Testamento llamó a desligarse de los bienes materiales y a entregarles las riquezas a los pobres ya que “más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios”.
CAMBIEMOS puso en los Ministerios a los representantes de las empresas extranjeras y a los bancos, favoreciendo la acumulación desmedida de ganancias a costa de la pobreza de la mayoría social y del deterioro de las arcas públicas. El “gato extranjero” que gobierna el país cuida las “sardinas de las finanzas públicas” y luego de un año de gestión de los CEOS, la Argentina acumuló 45.000 millones de dólares de nueva deuda.  

El puerto de Buenos Aires contra el país
En el año 1880 Julio Argentino Roca y la Liga de Gobernadores vencieron militarmente a Carlos Tejedor.  Desde esa fecha hasta el año 2015, en democracia la aristocracia porteña no pudo ejercer el predominio pleno del poder estatal. Actualmente y de manera similar a la presidencia de Bartolomé Mitre previa al año 1880, la aristocracia del puerto de Buenos Aires está sometiendo al conjunto de las provincias y a los pueblos federales.
La política de apertura de las importaciones de CAMBIEMOS beneficia a la Capital Federal y al productor extranjero y pone en riesgo las economías regionales. Ya en el siglo XIX el correntino Pedro Ferre denunció esta estrategia comercial que benefició al extranjero y al puerto de Buenos Aires a costa del sacrificio del productor y del trabajador argentino.

La mesa de los argentinos se volvió una divisa
La aristocracia del dinero hizo del alimento de los argentinos un mero instrumento para obtener dólares, poniendo en riesgo la supervivencia de las familias que no pueden comprar el pan, la leche, la fruta o la carne. En lugar de abastecer el mercado interno, CAMBIEMOS promueve las exportaciones de alimentos con la finalidad de obtener dólares que son utilizados para garantizar la fuga de capitales de los CEOS y la usura internacional.
La devaluación y la eliminación de retenciones a la soja y la paulatina flexibilización de las regulaciones estatales, favorecieron el aumento desmedido del precio de los alimentos y la formación de una ganancia excepcional de 90.000 millones de pesos para un grupo de exportadores de granos.
En caso de no exportar su producción, los empresarios agropecuarios ajustan los precios internos de la harina o de la carne al costo internacional, impidiendo el consumo popular. Hay estadísticas que demuestran que bajó la compra de carne y de leche que fueron remplazados por fideos, polenta y mate cocido.  Aumentó la pobreza y se acentuaron los problemas de desnutrición infantil. En paralelo, las clases altas compran camionetas importadas y acumulan dólares debajo del colchón.

El Gobierno Nacional les garantiza a los grandes productores una ganancia extraordinaria y promete al resto del país empobrecido que se generará una riqueza que será “reinvertida”. La “teoría del derrame” de los años noventa que hoy guía las decisiones de la política económica, aumenta la desigualdad social, consolida los oligopolios e impide a los argentinos el consumo de proteínas, vitaminas o de hidratos de carbono. Más allá del discurso oficial, los únicos “brotes verdes” de la economía son las cruces de madera que germinan en el hambreado conurbano bonaerense y en el interior del país, cuyas familias salen a juntar cartones conformando la geografía del hambre PRO. 

¿Función social o financiera de la propiedad privada?
La Constitución Nacional del año 1949 sostuvo que la propiedad privada tenía una función social y que ningún sector productivo podía hacer un uso de un bien particular al punto de poner en riesgo la supervivencia del colectivo nacional.
Paradójicamente y pese a que los ingleses ocupan ilegalmente Malvinas y que desde el mes de octubre hacen pruebas militares en nuestras islas, Macri le concedió a la empresa anglo holandesa Shell el control de los recursos naturales del país. Hasta el año 2015 se subsidió la energía con la finalidad de permitir a la población viajar barato o calefaccionarse y al productor nacional ser competitivo. La ganancia desmedida de Shell y de las empresas norteamericanas que manejan la política energética de CAMBIEMOS, ponen en riego la economía familiar y la sustentabilidad del industrial argentino que va directo a la quiebra.
La finalidad fundamental del Ministro de Energía, es la de garantizar a las empresas petroleras extranjeras la repatriación de dólares. No es casualidad por eso, que al ser consultado por la causa del aumento de combustible argentino cuando cayó el precio del petróleo mundial, el Ministro Aranguren argumentó que era el resultado de la devaluación del peso que bajó la ganancia en dólares de las (sus) empresas. En la Argentina de Shell si baja o si sube el petróleo, aumenta el precio de combustible y no existe un uso estratégico y social de la energía.
Como corolario de una política que beneficia a las compañías y no al Estado y al pueblo, el Gobierno Nacional le condonó 19.000 millones de pesos de deuda a las empresas eléctricas, cuando en paralelo les aumentó las tarifas a los usuarios más de 300% (si no fuera por la Justicia la suba sería aún superior).

Gobernar es endeudar
En el siglo XIX Alberdi sostuvo que “Gobernar es poblar; muy bien: pero poblar es una ciencia, y esta ciencia no es otra cosa que la economía política, que considera a la población como instrumento de riqueza y elemento de prosperidad”. El autor tucumano promovió la inmigración anglosajona para remplazar a las etnias y las razas locales. Para CAMBIEMOS gobernar es endeudar y el Gobierno Nacional impulsa por todos los medios la llegada de especuladores que reciben todos los beneficios del Estado y que a cambio no invierten prácticamente nada. El postulado de Alberdi supuso asesinar a indios, negros y criollos para importar europeos. CAMBIEMOS propone destruir al empresariado argentino que es desfavorecido por las medidas de política económica, para luego sustituirlo por el extranjero (preferentemente norteamericano).
Para que lleguen capitales se deterioró el salario vía devaluación del peso y por las paritarias por debajo de la inflación. Este año se abrieron las importaciones y se flexibilizó la salida de capitales que ya ronda los 20.000 millones de dólares.
En lo que va del año 2016 cerraron miles de empresas y se perdieron más de 150.000 puestos de trabajo. El resultado de ésta política será la de debilitar el poder de negociación de los sindicatos y del Estado que ve menguar su capacidad de recaudación y de regulación de la economía. Al obrero que se quedó sin trabajo, le prometen que será contratado nuevamente en el futuro por un empresario extranjero. ¿No sería mejor que CAMBIEMOS cuide la economía como hacen todos los países?. Para las familias argentinas es mejor el “trabajo en mano”, que la “promesa futura volando”.

La propaganda contra la democracia
El Partido Político de CAMBIEMOS son los medios de comunicación. Es por ello que con prematura le dieron poder a Clarín con el Decreto 267/2015 y que impulsan el desembarco de la prensa norteamericana en el país. Los medios oficialistas construyen la agenda noticiosa con los operadores políticos del sistema de Justicia y con la ex SIDE.
La relación de CAMBIEMOS con el resto de las fuerzas políticas se organiza a partir del supuesto de que “conducir es contratar”. En paralelo a que dejaron en la calle empleados estatales de la gestión anterior, CAMBIEMOS contrató nuevo personal allegado ideológicamente aumentando la dotación de personal, según lo documentó el Ministerio de Trabajo.
De imponerse la tendencia neoliberal que hace de la política una mera tarea publicitaria de medios, se pone en juego la democracia argentina y está en riesgo la civilización mundial. Los norteamericanos controlan las redes sociales (Silicon Valley) y pactan con las oligarquías nacionales para consolidar un sistema homogéneo de control de la información. Las corporaciones mediáticas direccionan los datos de los buscadores, te arman paquetes culturales para los celulares a partir de estudiar tus perfiles y no necesitan de tu deseo de informarte para influirte ya que manejan los circuitos culturales y de entretenimiento.   
Si la sociedad actual abandona la tarea de las organizaciones libres del pueblo y se vacían los partidos, los sindicatos, clubes o centros culturales, la política será controlada por las corporaciones mundiales y la democracia se convertirá en una anécdota del pasado.

Geopolítica de la desintegración regional
La política exterior de CAMBIEMOS sigue los lineamientos formulados por un sector de la finanza norteamericana y europea.  El objetivo fundamental de CAMBIEMOS es desandar la UNASUR y el ALBA y hacer del MERCOSUR una plataforma de negocios de un grupo reducido de empresas multinacionales.
Con la finalidad de mostrarse condescendiente con la finanza internacional y con sus titulares, durante el año 2016 CAMBIEMOS protagonizó varios traspiés diplomáticos.  Apoyaron públicamente a los Demócratas en los EUA y a su iniciativa de la Alianza Pacífico: contrariando sus deseos ganaron los Republicanos. Macri se reunió dos veces en un año con el italiano Matteo Renzi, quien renunció recientemente a su cargo por perder un referéndum popular. Tras el encuentro del Presidente argentino con la Primera Ministra Theresa May, los ingleses iniciaron ejercicios militares en Malvinas. La candidatura de Malcorra a la ONU fue infructífera y la Canciller argentina no consiguió que en el Bicentenario de la Independencia concurran delegaciones presidenciales del mundo, más allá de un ex monarca español cazador de elefantes. 
En el único aspecto que están consiguiendo logros, es un su decisión de destruir el MERCOSUR y de aislar a la Venezuela de Nicolás Maduro. Tal decisión es sumamente desacertada en los planos comerciales, sociales, políticos e históricos y da cuenta de una sumisión irresponsable al mandato de los EUA en temas de política exterior.  

En la Argentina de Perón los únicos beneficiarios eran los niños. En la patria de CAMBIEMOS los únicos favorecidos son los bancos, las cerealeras y las empresas de servicios. El modelo de desarrollo de CAMBIEMOS derivó en la recesión económica (caída de 2 % del PBI), en el aumento del desempleo, en la salida de dólares al extranjero y en una inflación del 45%. Como resultado del programa, el presupuesto nacional del año 2017 contempló un ajuste de las finanzas públicas y un aumento del endeudamiento. El proyecto del centralismo porteño y de la aristocracia del dinero extranjero, solamente podrá ser derrotado con la unidad de las provincias federales y de las organizaciones libres del pueblo. De no modificarse la política económica actual, el país corre el riesgo de conformar un marco social y económico propicio para otra crisis como la del año 2001.