miércoles, 30 de agosto de 2017

CAMBIEMOS llegó para quedarse

Aritz Recalde, agosto 2017


“Desarmados de egoísmos individuales o sectoriales, las conciencias y los actos deben encontrarse en el amplio espacio común de un proyecto nacional que nos contenga. Un espacio donde desde muchas ideas pueda contribuirse a una finalidad común”. Néstor Kirchner

La opinión pública y el neoliberalismo
No es la primera oportunidad en que un gobierno neoliberal llega al poder por intermedio de las urnas. La reelección presidencial de Carlos Menem o el triunfo electoral de 1999 de Fernando De La Rúa, son antecedentes a tener en cuenta. Incluso, el riojano ganó la elección nacional del año 2003 y posteriormente y en reiteradas ocasiones, se impuso en su provincia.
En la Argentina hay un importante sector de la opinión pública que acompaña las políticas neoliberales o que al menos no las percibe como contrarias a sus intereses. Mauricio Macri tiene la habilidad de organizar a este sector, de darle una estrategia de construcción de poder y de potenciarlo electoralmente.    
El gobierno de CAMBIEMOS se integró al actual realineamiento geopolítico internacional. EUA y los conservadores y liberales europeos apoyan públicamente a los mandatarios como Macri o Michel Temer, que en teoría vendrían a terminar con los modelos de país que bautizaron como “populismo”. La campaña política de CAMBIEMOS se replica en toda la región y se articula con el accionar de las derechas de Brasil, de Paraguay o de Venezuela. Los grupos de presión multinacional tienen fuerte presencia en la televisión, en las redes sociales y movilizan mucho dinero en fundaciones y partidos políticos.

El frente CAMBIEMOS
No fueron casualidad los triunfos de CAMBIEMOS en 2015 y en 2017. Este frente electoral se fortalece por sus aciertos que son potenciados por las incapacidades de la oposición. Macri desarticuló o directamente conduce a la mayoría de la vieja oposición al Frente Para la Victoria (FPV) proveniente de la UCR, el Frente Amplio Progresista o la Coalición Cívica[1].
La acumulación de poder de esta nueva fuerza política fue vertiginosa. Hasta el año 2013 el Partido Propuesta Republicana (PRO) no tenía otro gobierno que el de la Ciudad de Buenos Aires. En 2007 fundaron la Unión-PRO y en 2009 con De Narváez y Felipe Solá se impusieron en la provincia de Buenos Aires (34 % de los votos).
En el año 2011 De Narváez se alió con la UCR[2] y tuvo un magro resultado en su candidatura a gobernador (16 %) y se fue apartando del centro político. Pese a la pérdida de centralidad de Francisco De Narváez y de la UCR, el PRO mantuvo su estrategia de acumulación de poder y hoy conduce a muchos dirigentes de ambos espacios partidarios. 
En el año 2011 el PRO no presentó candidato en las elecciones presidenciales nacionales. En esa oportunidad, Elisa Carrio de la Coalición Cívica obtuvo menos del 2% de los votos del país. Actualmente, la líder de la Coalición Cívica alcanzó 48% de los escaños en Capital Federal. Tal cual ella misma lo manifestó públicamente, es la primera oportunidad en que triunfa en una elección y no es casualidad que lo haga bajo el paraguas de Macri.
De manera opuesta a Carrio, el Ministro de Economía de Cristina Kirchner y Embajador en los Estados Unidos de Macri, Martín Lousteau, obtuvo un magro 14% en las PASO de Ciudad de Buenos Aires de 2017. Con UNEN[3] había obtenido más de 32% en 2013 y con el Frente ECO casi gana las elecciones en la segunda vuelta de 2015 (48%). Actualmente, enfrentar a CAMBIEMOS no parece ser cosa simple y la estrategia de su conducción nacional le viene dando muy buenos resultados.
En el año 2013 el PRO realizó una importante elección en la Provincia de Santa Fe, cuestión anticipatoria del cambio de época que se avecinaba. A partir de allí, Macri se convirtió en el líder de la nueva oposición nacional al FPV y el progresismo socialista iniciaría un paulatino y prolongado relegamiento.
En el año 2015 y desafiando todos los cálculos, CAMBIEMOS triunfó en la Provincia de Buenos Aires demostrando gran habilidad política. En las PASO, Vidal había sacado el 29% de los votos y en las generales aumentó al 39%. De manera inversa, el FPV bajó del 40% al 35%. En las PASO 2017, CAMBIEMOS aumentó su porcentaje al 34% y la Unidad Ciudadana no alcanzó el 40% del 2015. Queda abierta la pregunta sobre si el 34% de Esteban Bulrich es el piso o el techo de CAMBIEMOS y si la Unidad Ciudadana puede alcanzar los 40% con el peronismo dividido.
En 2015 el frente político CAMBIEMOS alcanzó las gobernaciones de Jujuy y de Mendoza, que estaban en manos de candidatos justicialistas. Continuando la tendencia, en 2017 triunfó (en alguna o en las tres listas en juego) en los fundamentales distritos electorales como Mendoza, Córdoba, Santa Cruz o Entre Ríos. Se impuso en provincias con oficialismos consolidados como son los casos de San Luis, La Pampa o Neuquén.

Mauricio Macri conductor político
CAMBIEMOS tiene una conducción política nacional unificada en Mauricio Macri y su tarea se viene ejerciendo con pocas fisuras y de manera exitosa. Por mucho tiempo se subestimó al Presidente por considerarlo incapaz de conducir políticamente. Se sigue diciendo que es un títere de los grupos económicos, lo que lo tornaría un actor carente de capacidad de decisión y de maniobra. Por el contrario, Macri conduce a un gabinete con los más capacitados cuadros políticos de los CEOS y ello demuestra dotes de dirigente y capacidad de manejo de los grupos de interés.
Macri demostró cualidades de jefe político en Boca Junior, en la Ciudad de Buenos Aires y ahora lo está evidenciando desde la gestión de la Nación. En cada espacio que gobernó organizó tropa política propia que hoy le reporta lealmente como es el caso de Daniel Angelici, figura central en el armado judicial, político y cultural. Boca Junior fue la principal referencia de Macri para llegar al poder y hoy sigue controlando el club con mucha habilidad.
El triunfo electoral de María Eugenia Vidal le permitió obtener la primera magistratura y el Presidente le está dando apoyo económico y político para que crezca. Horacio Rodríguez Larreta obtuvo un rotundo triunfo en estas PASO y ello no derivó en públicas rivalidades y disputas como sí ocurrió permanentemente en el FPV.
La conducción de Macri supone nuevos desafíos para el peronismo por el hecho de que a diferencia del ciclo Kirchner, está dispuesto a darle poder económico y político a la Provincia de Buenos Aires y a su mandataria. Por el contrario, el FPV se dedicó a debilitar al gobernador y a ejercer la conducción de manera directa entre el Gobierno Nacional y los intendentes.

La oposición en la provincia de Buenos Aires
El FPV que obtuvo 55% de votos en la provincia de Buenos Aires en el año 2011, perdió tres elecciones consecutivas: en 2013 contra el Frente Renovador y en 2015 y en 2017 contra CAMBIEMOS (resta ver el recuento de votos en Senadores Nacionales y esperar las elecciones generales de octubre).
CAMBIEMOS mantiene sus votos duros y sale a ampliar su base. Al momento de la elección gobernaba 69 municipios y triunfaban electoralmente en 101. Dejó se der un partido que tracciona votos meramente en el interior rural y hoy administra localidades urbanas como La Plata, Morón, General Pueyrredón, Tres de Febrero, Lanús o Quilmes.
CAMBIEMOS está construyendo la figura de Vidal recuperando dos valores e imaginarios que fueron propios de nuestra tradición política: el perfil renovador y progresista de Cafiero y la capacidad de gestión de Duhalde.
El Partido Justicialista, que supo ser el centro del dispositivo de poder bonaerense, está en crisis. El peronismo no asimiló las derrotas de 2013 y de 2015 y no se rearmó de cara a ofrecerse como alternativa de poder frente a la sociedad. Su ex presidente Fernando Espinoza se presentó en la Unidad Ciudadana y sigue abierta una pregunta acerca de qué ocurrirá con el Partido. La crisis actual del justicialismo bonaerense debe analizarse en perspectiva. Néstor Kirchner se propuso cercenar el poder de su anterior aliado Eduardo Duhalde y la estrategia incluyó la disputa electoral de 2005 y la cooptación y asimilación paulatina de la estructura territorial y política justicialista. Implementó la tarea con Alberto Balestrini y con Felipe Sola, entre otros importantes e históricos dirigentes. Desde la muerte de Kirchner y ya sin ambos líderes, se abrió un vacío de conducción cuya primer –y contundente- demostración fue la histórica derrota del 2015 contra María Eugenia Vidal.
El ex FPV está dividido y no consolida fácilmente una conducción que represente a todos los sectores que integraban el espacio. Actualmente la Unidad Ciudadana no pudo contener y organizar el piso electoral del 40% de los electores de 2015 y el peronismo juega dividido en tres sectores (Frente Renovador, CUMPLIR y Unidad Ciudadana). Si bien la Unidad Ciudadana sigue siendo fuerte en la Tercera Sección electoral, no se debe desconocer que CAMBIEMOS aumentó sus votos en prácticamente todos los distritos que la componen. Además y tema no menor, la Tercera Sección electoral la ganó el Frente Renovador en el año 2013 cuestión que da cuenta de una volatilidad de los electores que debe tenerse en cuenta de cara al 2019.

La estrategia electoral bonaerense
CAMBIEMOS representa al poder económico trasnacional y tiene apoyo judicial y mediático y lo  utiliza con suma destreza. La comunicación del oficialismo unifica a su electorado de cara a sus adversarios. Por el contrario, la prensa opositora nos divide, nos enfrenta y dificulta aún más la unidad del bloque nacional y popular.
CAMBIEMOS, si bien no apela a una épica política movilizadora, tiene un discurso unificado a nivel nacional que convoca al futuro, a la esperanza y a la renovación. Asume que existen problemas económicos y sociales y los atribuye principalmente al gobierno anterior (“pesada herencia”) y también a las incapacidades propias. En este último aspecto aplica la noción de Duran Barba de que los líderes son personas comunes y no mandatarios infalibles.
CAMBIEMOS reitera una estrategia de dividir la política entre “pasado y futuro” que aplicaron Raúl Alfonsín con “Renovación y Cambio” y Antonio Cafiero con la “Renovación Peronista”. Algo similar postuló Néstor Kirchner en el año 2003 cuando sostuvo que venía a “proponer un sueño” (promesa de futuro) y que el "cambio[4] es el nombre del futuro” (evitar la vuelta al pasado).
Macri y Vidal muestran a sus candidatos como personas que traen propuestas para el futuro: Bulrich la educación, Ocaña políticas para la tercera edad y Montenegro la seguridad. CAMBIEMOS tiene una estrategia de poder de mediano y largo plazo y Macri está empoderando a Vidal y a Larreta para garantizar la continuidad del proyecto.

El discurso de la oposición está fragmentado en todas las provincias e incluso es contradictorio y traduce las grietas entre los distintos grupos. La oposición nacional no consigue construir un liderazgo y está en un conflicto interno que no termina de ordenarse en un cambiante, complejo y diverso mapa político.
En cada provincia hay una realidad propia y no se puede explicar la reciente elección con la dicotomía “Cristina vs Macri”. Triunfaron gobernadores cercanos al oficialismo nacional (Uturbey) o enfrentados (Insfran). Perdieron dirigentes que se aproximaron a Cristina (Saa) y también otros que la desafían públicamente (Schiaretti). En la provincia de Buenos Aires CAMBIEMOS se impuso en municipios ultra kirchneristas (Mercedes o 25 de Mayo), massistas (en dos categorías en Tigre) y también en los peronistas randazzistas de Hurlingham y de San Martin.  
La Unidad Ciudadana bonaerense hace publicidad sosteniendo que los problemas de la carencia de vida son el resultado de un año y medio de gobierno de CAMBIEMOS. La campaña muestra frustraciones y dolores y en el marco de una deprimente angustia, se convoca a volver al pasado idílico de la década ganada. Unidad Ciudadana eliminó a los dirigentes del centro de la escena y puso al frente los problemas de la gente. En las PASO 2017 la estrategia opositora no superó por mucho el piso electoral histórico del justicialismo bonaerense, que lo condujo a las derrotas de 2009 (32%), de 2013 (32%) y de 2015 (35%). 

Unidos o dominados
“La conducción es un arte de ejecución simple: acierta el que gana y desacierta el que pierde (…) El conductor es un constructor de éxitos”. Juan Perón

El primer paso para enfrentar un problema es asumirlo como tal. Atribuirle el triunfo del oficialismo a la casualidad, al mero fraude electoral o al determinismo de la historia[5], es una simplificación peligrosa para la oposición. 
La recesión económica parece ser el principal aliado de la dividida y enfrentada oposición. De modificarse la situación económica y de mantenerse la fortaleza política, CAMBIEMOS llegaría al 2019 con grandes posibilidades de triunfo. Si no se une el bloque nacional y popular, los CEOS extranjeros van a quedarse varios mandatos más al mando del Estado. Como resultado de su gestión, el país va a destruir su estructura productiva y la sociedad va a ir perdiendo el piso de derechos alcanzados.
El frente nacional debe trabajar por la unidad y para eso hay que construir acuerdos básicos y generales sobre lo que queremos para la Argentina. Luego habrá tiempo para la sintonía fina de lo qué vamos hacer y cómo. Recién a partir de acá, puede hablarse de la planificación y de la estrategia de la campaña[6]. La fortaleza del adversario (nacional e internacional) debería concientizarnos de que no hay resto para seguir dividiendo a los dirigentes con ideas similares del peronismo, del progresismo kirchnerista, del Frente Renovador y de las organizaciones de la producción y del trabajo. La división entre la rama política y la sindical de los últimos años es contraproducente e innecesaria.
Si bien no es fácil hacer el “baño de humildad”, no debería descartarse la imperiosa búsqueda de consensos y la necesaria formación de una conducción legitimada. Se puede conducir políticamente persuadiendo (con argumentos o con emociones), contratando (con recursos estatales o privados los “dirigentes se ordenan”) o atendiendo al mensaje de las urnas (llamando a internas partidarias). Si los dirigentes no acuerdan iremos a internas partidarias, lo que no podemos hacer es partir el frente electoral. En política también se puede mandar y exigir que se haga lo que el dirigente pide sin debatirlo (con la fuerza o con el temor). El peligro de ésta última estrategia es la división actual en la que estamos inmersos.

Es imprescindible conformar un peronismo nacional que articule a los gobernadores y a las organizaciones libres del pueblo de la Argentina. Hay experiencias de desarrollo exitosas que pueden tomarse de ejemplo como el Modelo Formoseño, la Segunda Reconstrucción de San Juan y el Modelo San Luis y sus mandatarios y sus dirigentes de base tienen mucho que aportarle a la refundación del justicialismo. 
Además y tema central, hay que reconstruir y fortalecer el peronismo bonaerense, sin el cual cualquier estrategia de política nacional quedará truncada. Para eso hay tres grandes legados históricos de nuestro movimiento provincial que debemos retomar que son la justicia y la igualdad social (Domingo Mercante), la renovación popular y la actualización política del Movimiento (Antonio Cafiero) y la capacidad de gestionar el Estado y de refundar la infraestructura (Eduardo Duhalde).



[1] En el año 2011 Ricardo Alfonsín (UCR) alcanzó alrededor de 10% en las elecciones nacionales. En la misma contienda, el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner alcanzó el 12%.
[2] En las PASO del año 2017 Sergio Massa siguió la estrategia de De Narváez de unir progresismo y peronismo y perdió caudal electoral. En el año 2013 Massa obtuvo el 43% de los votos, en 2015 un 19% y ahora solamente el 14%. Su actual aliada Margarita Stolbizer supo tener un piso cercano al 10% de los escaños, que esta vez fueron a CAMBIEMOS. Otro intento de fusionar progresismo y peronismo fue la fórmula del FPV del año 2015 que llevó a un peronista y a un candidato de Nuevo Encuentro. Este último partido venía manteniendo un apoyo del electorado bonaerense cercano al 5%. En el año 2015 perdieron Morón y Nuevo Encuentro no sumó demasiado en la elección al punto tal de que el FPV fue derrotado sin superar el piso mínimo del 35% histórico del justicialismo bonaerense.
[3] UNEN se conformó inicialmente con la Coalición Cívica – ARI (Carrio), Proyecto Sur (Pino Solanas - Argumedo), Libres del Sur (Tumini – Donda), GEN (Margarita Stolbizer), la UCR (Ernesto Sáenz) y con el Partido Socialista (Roy Cortina), entre otros. Los miembros de UNEN y ECO, Carrio, Sáenz, Ocaña o Prat Gay pasaron a CAMBIEMOS. Otras figuras como Solanas y Donda se distanciaron de Macri. 
[4] En el discurso de asunción frente al Congreso de mayo de 2003, Kirchner destacó que había que avanzar hacia lo “nuevo” y manifestó que “el pueblo ha marcado una fuerte opción por el futuro y el cambio”. La palabra “cambio” fue mencionada más de 20 veces en ese discurso.
[5] Alfonsín, Menem y Néstor Kirchner ganaron las primeras elecciones de medio término luego de asumir la Presidencia.
[6] La oposición copió la estrategia comunicacional de Durán Barba y no superó el piso electoral de los votos propios. La propuesta desorientó a la militancia y no atrajo nuevos electores que antes no los votaban y ahora tampoco. El primer paso previo a definir la estrategia de comunicación tiene que ser la unidad. 

viernes, 28 de julio de 2017

El negocio de la guerra en los Estados Unidos: Juan Bosch y el pentagonismo

Aritz Recalde, julio 2017

“El pentagonismo es una amenaza para todos los pueblos del mundo debido a que es una máquina de guerra que necesita la guerra en la misma forma en que los seres vivos necesitan aire y alimento para no perecer”. Juan Bosch

Juan Bosch y el concepto de pentagonismo
Juan Bosch (1909- 2001) fundó el Partido Revolucionario Dominicano[1] y en el año 1962 triunfó en las elecciones presidenciales tomando posesión en febrero de 1963. Ese mismo año fue derrocado por un golpe militar que dispuso del apoyo de la oligarquía dominicana y de los EUA. Los seguidores de Bosch iniciaron un proceso de resistencia al gobierno de facto y en el año 1965 impulsaron una revolución cívico militar.
Para detener el regreso al poder de Bosch y con apoyo de la Organización de Estados Americanos, el presidente de los EUA Lyndon Johnson intervino militarmente la Republica Dominicana en abril de 1965. Era la segunda oportunidad en la cual los norteamericanos ocupaban el pequeño país antillano.
En el año 1967 Juan Bosch presentó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo el libro “El pentagonismo, sustituto del imperialismo[2]. En el texto desarrolló la hipótesis de que el imperialismo clásico fue sustituido por una nueva forma de dominación, que bautizó como “pentagonismo”. Bosch destacó que hasta el año 1945 los países opresores ocupaban militarmente Estados y territorios con la finalidad de:
·         extraer “materias primas”.
·         obtener “mercados compradores”.
·         invertir “capitales sobrantes”.
La posesión colonial le permitía al agresor explotar a los trabajadores, obtener recursos naturales a bajo precio, monopolizar servicios públicos o conseguir suculentas ganancias bancarias de una población cautiva por la fuerza.

El pentagonismo surgió luego de la Segunda Guerra Mundial y formó parte de la geopolítica  norteamericana tendiente a sustituir a Inglaterra de sus antiguos dominios coloniales.
Bosch explicó que la Guerra Fría con la Unión Soviética llevó a los EUA a montar una nueva estructura de defensa. El Pentágono tuvo a cargo la conducción militar del país y adquirió cada vez más poder económico como derivado de la expansión mundial norteamericana. Bosch resaltó el hecho de que el poder castrense de los Estados Unidos “dispone de más dinero que el gobierno federal”.
A diferencia del imperialismo clásico, el pentagonismo tenía como prioridad la venta de armas del complejo industrial militar. Si bien conservaba las tres finalidades antes mencionadas, la nueva opresión no tenía como propósito principal conquistar “dominios coloniales”, sino impulsar la “producción industrial de guerra”. En la óptica de Bosch, el pentagonismo norteamericano implicó cuatro grandes cambios políticos:
1.     No se explota meramente a las colonias, sino además a “su propio pueblo” que también financia la guerra. Se busca un beneficio donde se “fabrican las armas, no donde se emplean” y el “pueblo pentagonista es explotado como colonia, puesto que es él quien paga a través de los impuestos los aviones de bombardeo que enriquecen a sus fabricantes” (Bosch 1968: 21-22).
2.     La guerra es más rentable que la explotación económica imperial y “rinde varias veces más, y en tiempo mucho más breve, un contrato de aviones que la conquista del más rico territorio minero” (Bosch 1968: 21). Bosch destacó que la guerra era un negocio excepcional y que los vendedores de armas cobran “antes aun de que los equipos militares hayan sido puestos en uso” y no importa el resultado del proceso bélico sino solamente el cumplimiento del contrato de los proveedores.
3.     El poder militar controla al gobierno civil. La sociedad de los EUA designaba presidente, gobernadores o legisladores “pero no puede elegir ni a los generales ni a los coroneles que disponen de sus bienes y de su vida. Tampoco puede el ciudadano elegir a los jefes de la CIA” (Bosch 1968: 33). La tarea del gobernante derivaba en una actividad burocrática en el marco de un sistema político carente de líderes y de programas. Más allá de lo que ocurra en las elecciones, los dirigentes estaban obligados a implementar la política exterior impuesta por el pentagonismo.
4.     Se justifica la agresión en nombre de la libertad y a los soldados norteamericanos se les “hace creer que están yendo a la muerte para beneficiar al país atacado, para salvarlo de un mal” (Bosch 1968: 21).

Bosch tomó como caso de análisis de Vietnam y destacó el hecho de que el Congreso de los EUA no declaró la guerra y se vio obligado a aprobar los gastos ocasionados. Resaltó que el oneroso costo de un mes de guerra, no podía ser recuperado ni en cinco años de explotación económica de Indochina. El autor mencionó que un año después de la escalada militar de 1965, en EUA había 164 nuevos millonarios.






La reproducción del sistema pentagonista
“El arma más poderosa con que puede contar una nación, sea a su favor o sea en su contra, no es la bomba H ni el anti cohete orbital; es la opinión pública mundial”. Juan Bosch

Bosch se preguntó por qué los trabajadores, científicos, periodistas o empresarios norteamericanos no cuestionaron la muerte de decenas de miles de jóvenes de su país o los altos costos de las guerras.
Por un lado, mencionó que la “atmosfera pública” era moldeada por la propaganda masiva efectuada luego de la Revolución Rusa y que operó con habilidad el “miedo al comunismo”. El poder militar alcanzó influencia en la radio y la “televisión se convirtió en el rey de los medios de propaganda de la gran industria (…) la televisión libró al norteamericano medio del trabajo de escoger; le acostumbró a obedecer, en el sentido de motivaciones profundas, y por tanto le acostumbró a no plantearse dilemas” (Bosch 1968: 60, 61).
El pentagonismo adquirió preponderancia en universidades, centros de estudio y en la vida cotidiana de los científicos que recibieron dinero para investigar (Bosch 1968: 46-56).
Además, Bosch indicó que el pueblo norteamericano era históricamente racista y tenía una inclinación hacia las “glorias guerreras” como derivado de la fuerte presencia de la comunidad alemana en el país y del “sentir germano” (Bosch 1968: 37-38). Una de las manifestaciones de la cultura belicista de los EUA era la admiración popular por los jefes militares Washington, Jackson, Taylor, Grant, Roosevelt o Eisenhower.
El proceso de imposición cultural legaba como resultado una “sociedad pentagonizada” que “ha colocado su afán de bienestar y seguridad personal por encima de sus deberes con la Humanidad. Si acepta que para él vivir con automóvil y refrigerador un compatriota suyo – o tal vez un hijo o su hermano- queme con napalm a un niño de Vietnam, no hay duda de que ese obrero norteamericano es un ser antihumano. La droga del bienestar lo ha hecho indiferente” (Bosch 1968: 56-57). 
La doctrina de la “guerra defensiva”
“El pentagonismo no es el producto de una doctrina política o de una ideología; no es tampoco una forma de vida (…) el pentagonismo fue producto de necesidades, no de ideas”. Juan Bosch

Los intelectuales norteamericanos se hicieron sumisos al poder militar y contribuyeron a conformar la “doctrina de guerra defensiva” que justificó los atropellos norteamericanos en el mundo. Bosch explicó que la “sustancia es bien simple: toda pretensión de cambios revolucionarios en cualquier lugar del mundo es contraria a los intereses de los Estados Unidos; equivale a una guerra de subversión contra el orden norteamericano”. Esta ideología conformó la “Doctrina Johnson”  y el gobierno de los Estados Unidos asumió el derecho de juzgar los conflictos políticos de todos los países y de intervenir unilateralmente como hizo en la República Dominicana en el año 1965 o en la Cuba de Fidel Castro. Santo Domingo fue brutalmente bombardeada por aire y por mar por las fuerzas de ocupación norteamericanas, al punto de hacer “moral el uso del terror” (Bosch 1968: 87- 97).

Frente al peligro en que estaba inmersa la humanidad Juan Bosch concluyó que “El pentagonismo podrá tener de su lado el interés de los que acumulan poder y dinero, pero no tendrá de su lado a los que aspiran al reino de la justicia sobre la tierra. La simple palabra de Jesús acabó siendo más poderosa que las arrogantes legiones de Roma”.



[1] En el año 1973 Bosch fundó el Partido de la Liberación Dominicana. En el año 1996 esta fuerza política alcanzó la presidencia del país con Leonel Fernández.
[2] Juan Bosch (1968) El pentagonismo, sustituto del imperialismo, Ed. Guadiana, Madrid.

martes, 11 de julio de 2017

Alberto Methol Ferré y Juan Perón

Aritz Recalde, junio 2017

En el año 1989 el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires Antonio Cafiero, convocó un ciclo de discusión “Simposio a 40 años de la comunidad organizada: proyecciones del pensamiento nacional”. En ese marco, el intelectual uruguayo Alberto Methol Ferré (1929 – 2009) dio las palabras introductorias al panel de debate “Proyección de la Argentina en el mundo: integración y unidad nacional”.
Methol Ferré se inscribió en la línea histórica del “federalismo de Oribe, que fue el Comandante en Jefe del Ejército de la Confederación Argentina, porque nosotros éramos “argentino – orientales”.  
La ponencia del pensador oriental está centrada en un discurso que dio Juan Perón en el año 1953 en la Escuela Militar. En dicha oportunidad el mandatario argentino se refirió a las vinculaciones de la Argentina con Chile de Ibáñez y con el Brasil de Getulio Vargas.
Ferré mencionó que la creación del Uruguay independiente se originó como parte de las disputas entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil. Éste último gobierno ocupó el territorio oriental y la bautizó Provincia Cisplatina.
Aprovechando las internas políticas y las guerras entre los gobiernos iberoamericanos, el imperio inglés “ayudado por la oligarquía unitaria porteña”, impulsó la creación del Uruguay emancipado de ambos países. La estrategia británica de fundación del Uruguay se integró con la ocupación colonialista de Malvinas del año 1833. La dominación neocolonial se mantuvo por décadas al punto de que Methol destacó que en la segunda posguerra mundial “éramos el último baluarte del Imperio Británico”.  
La decadencia inglesa y el avance de los EUA en la región generaron nuevas dificultades al Uruguay, por el hecho de que los norteamericanos eran exportadores de cereales y de carnes. Methol destacó que “no éramos funcionales con el nuevo imperio”.
En este nuevo contexto internacional, Ferré consideró que Perón postuló por primera vez en la región la creación de un orden político por fuera del “marco británico”. En la óptica del líder argentino había que hacer una revolución nacional, poniendo en movimiento la industria pesada, la siderurgia y el petróleo. Ferre desatacó que Perón le dice al ejército que la Argentina era un país pobre y débil “cuando la Argentina en aquella época creía que era el centro del mundo. Buenos Aires era el París Latinoamericano. Lo creían todos menos Perón”. Con este diagnóstico Perón manifiesta que “que solamente con el entendimiento con Brasil, es posible superar la nueva fase histórica y que viene la época de la superación de las naciones”.
Perón avanzaba en la certeza de que la unidad latinoamericana sería el único reaseguro de la revolución nacional industrialista. Methol destacó que Perón “empezó a pensar que Argentina era una patria chica” y a partir de ello es que “le dice al ejército, especialista en fronteras, no en defensa nacional” que “hablamos con Vargas y acordamos que si era necesario suprimir las fronteras, las suprimimos”.

Methol Ferré concluyó su ponencia sosteniendo “que me parece que los peronistas no le han sacado el jugo a Perón, que los pensamientos centrales de Perón han sido muy poco desarrollados. Yo, al revés de mis compatriotas en Uruguay, que pensaban siempre qué lástima que Argentina un país tan grande tenía un conductor tan pequeño como Perón (esa era la opinión uruguaya), a mí me asombraba que un país tan pequeño como la Argentina tuviera un conductor tan grande”.

miércoles, 21 de junio de 2017

Vida y obra de José María Velasco Ibarra

Aritz Recalde, junio de 2017
“Individuos y pueblos, ciudadanos y conductores tienen que conocer a dónde van, qué persiguen en la vida. Estamos ante fenómenos nuevos y sorprendentes: la Humanidad unificada y en camino de creciente e intensa unificación y en actitud de rebeldía contra todas las profundas injusticias de la existencia, y los cosmonautas surcando los cielos, preparándose para conquistar otras moradas y para interrumpir indefinidamente el silencio solitario del espacio. ¿Qué significa todo esto? ¿A dónde va la humanidad?”. Velasco Ibarra, 1965

Pocos presidentes en la historia de Iberoamérica conciliaron la actividad política con la labor intelectual, como fue el caso del ecuatoriano José María Velasco Ibarra. Su extensa obra[1] es una de las expresiones más originales del cruce entre la actividad política, el periodismo, la cátedra y la producción de libros y de artículos de aguda profundidad conceptual y filosófica.

I-             Vida de José María Velasco Ibarra
“Hay que escribir para cumplir con el deber; con el deber de cerrar el paso a la mentira y señalar el sendero de la justicia”. Velasco Ibarra, 1963

Velasco Ibarra nació en Quito, Ecuador, en el año 1893 y falleció en la misma ciudad en 1979. Realizó estudios secundarios en el Seminario Menor y en Colegio San Gabriel de los Jesuitas. Se graduó el derecho en la Facultad de jurisprudencia de la Universidad Central de Ecuador y su tesis para el egreso fue publicada en el año 1922 bajo el título El Sindicalismo y versa sobre las funciones, la historia y las perspectivas de las organizaciones gremiales.
En el año 1923 fundó la Federación de Estudiantes del Ecuador y se desempeñó como docente en la Universidad Central de dicho país (Loudet 1938).
Trabajó como periodista en El Comercio y en El Día de Quito, entre otros órganos de prensa. Publicó varias notas con el seudónimo de Labriolle y por sus considerables dotes de escritor fue designado en la Academia Ecuatoriana de Lengua. Luego ingresaría a la Academia Nacional de Historia por sus trabajos sobre el pensamiento de Simón Bolívar y de Vicente Rocafuerte (Salvador Lara 2009: 486). En este periodo publicó Estudios Varios (1928), Meditaciones y Luchas (1930) y Democracia y Constitucionalismo (1929) (Ayala Mora 2000: 10) (Loudet 1938).
En su juventud viajó a Europa realizando cursos sobre derecho internacional y sus ideas del tema formaron parte de textos y reflexiones como Aspectos de Derecho Constitucional (1939), Lecciones de Derecho Político (1943), Experiencias Jurídicas Hispanoamericanas (1943) o Derecho Internacional del futuro (1943).
En el año 1932 fue electo diputado y se desempeñó como férreo opositor al gobierno liberal de Juan de Dios Martínez Mera (1932-33), al cual obligaron a renunciar. Con apoyo conservador y reivindicando medidas de corte liberal, en el año 1933 fue candidato a Presidente asumiendo el primero (1933-34) de cinco mandatos. En su carácter de Presidente viajó a Bolivia, Chile, Argentina y al Perú donde se reunió con Víctor Raúl Haya de la Torre. En el año 1938 Velasco los recordó y destacó que con su gira hispanoamericana quiso “que el Ecuador abandonara el aislamiento tradicional (…) era preciso contribuir aunque sea modestamente para despertar el alma latinoamericana. Lo que Bolívar y San Martín quisieron fue un pueblo –el hispanoamericano- fuerte económicamente, fuerte espiritualmente por la colaboración generosa de los Estados en que ese pueblo estaba dividido” (Velasco Ibarra 1938: 60).
Ecuador ingresó a la Sociedad de las Naciones a la que Velasco concibió como “el más pretensioso ensayo de organización de la comunidad internacional” (Velasco 1963: 164). En su primera presidencia se estableció el servicio militar obligatorio y se impulsó activamente la obra vial. Se modernizaron las Fuerzas Armadas, se apoyó el regadío y se aumentó la inversión en educación (Salvador Lara 2009: 487- 488). Fue derrocado por una oposición liberal y luego de su caída emprendió un autoexilio que incluyó la Argentina, lugar donde conoció a su segunda y última esposa Corina Parral Durán. En el año 1937 publicó uno de sus trabajos más difundidos, Conciencia y Barbarie.
En el año 1940 fue candidato a Presidente enfrentando al liberal Carlos Alberto Arroyo del Río quien lo derrotó bajo sospechas de fraude y gobernó hasta 1944. Éste último año el Mandatario fue expulsado del cargo tras una insurrección popular que inició la “Revolución de Mayo”. Entre las falencias que le atribuyeron al Presidente saliente, se incluyó la impericia en la Guerra con Perú (1941-42) y la firma del Protocolo de Río de Janeiro por el cual Ecuador perdió territorio (Salvador Lara 2009: 474-476 y 488).
En el año 1944 Velasco regresó al país bajo una aclamación popular y fue el candidato presidencial de la Acción Democrática Ecuatoriana (ADE). Integró un frente electoral que incluyó a conservadores, liberales y comunistas. Retomando las iniciativas de su primera gestión, impulsó obras viales y financió la provisión y modernización de los militares. Estableció la libertad educativa derogando el monopolio estatal y a partir de esta medida es que surgió la Universidad Católica de Ecuador. Sancionó la ley de Escalafón y Sueldos del Magisterio reclamada históricamente por los maestros. Nacionalizó la Empresa Ferroviaria del Sur y Ecuador se integró a la ONU. Presionado por la izquierda, convocó a una nueva Asamblea Constituyente y dictó otra Carta Magna en el año 1946.
Durante esta etapa nació la Federación de Trabajadores del Ecuador (Ayala Mora 2000: 14). Fue derrocado en el año 1947 por su Ministro de Defensa Carlos Mancheno Cajas, justo en el momento que el Canciller José Trujillo salía hacia la ciudad de Río de Janeiro a discutir el Protocolo de la guerra con Perú (Salvador Lara 2009: 490).
Viajó a la Argentina y en su estadía dictó cátedra en la Universidad Nacional de La Plata. Según Raúl Eugenio Zaffaroni el cargo lo obtuvo luego de una entrevista con Juan Perón “que lo recibió y lo recomendó a las autoridades de la universidad. Le encargaron las clases de historia del derecho político o constitucional argentino”. Velasco “Admiraba al peronismo, a la reivindicación de los trabajadores, al pueblo peronista, a Eva Perón, Evita, pero no a Perón. Creo que eran dos modelos de caudillo muy diferentes, no solo de pueblos, sino quizás incluso de época (…) Velasco tenía una profunda admiración por el pueblo peronista, casi diría que envidiaba a Perón, que era lo que alguna vez me sugirió Salvador Ferla tomando un café en una esquina después de un almuerzo en casa de Velasco: «¡Cómo puede haber envidia incluso entre los grandes!», se asombraba Ferla, con su sonrisa un poco tristona pero bonachona” (Zaffaroni 2017).
En esta etapa publicó el libro Tragedia Humana y Cristianismo (1951).
Luego de cinco años en la ciudad de Buenos Aires regresó a Ecuador y en 1952 fue elegido presidente por tercera vez (1952-56), siendo la única de las cinco gestiones que pudo concluir. Obtuvo la cifra más alta de electores a la primera magistratura en toda la historia del Ecuador. Conformó un frente electoral plural compuesto por un nuevo partido (CEP), el movimiento de jóvenes Acción Revolucionaria Nacional Ecuatoriana (ARNE) y sus seguidores velasquistas.
Asediado por la oposición, clausuró momentáneamente los periódicos El Comercio de Quito, La Nación y La Hora de Guayaquil. Impulsó el I Plan Vial, se construyeron 20 puentes, se terminaron 311 escuelas y se crearon nueve campamentos militares. Velasco impulsó el Hogar Indígena de Conocoto, la Cárcel de Mujeres de Quito, los teléfonos automáticos de Guayaquil y creó la Junta Nacional de Planificación y Coordinación Económica (Salvador Lara 2009: 501-502).
En el año 1960 y luego de transcurrido el gobierno de Camilo Ponce Enríquez[2], fue elegido presidente con un rotundo triunfo donde reunió más votos que sus tres adversarios juntos. Durante la campaña desenvolvió un discurso anti oligárquico y reclamó la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro. El gobierno capturó barcos pesqueros norteamericanos en infracción, tensando la relación con los EUA. Manifestando públicas diferencias con Velasco, su vicepresidente Carlos Julio Aroserema viajó a la Unión Soviética. Se profundizaron las disputas entre ambos y tras un levantamiento militar el Presidente pidió la detención de su vice y de algunos legisladores.
Su cuarto mandato duró muy poco en un contexto de crisis económica y de contiendas de  la Guerra Fría, siendo destituido en el año 1961. En su corto gobierno inició el II Plan Vial, creó el Banco Ecuatoriano de la Vivienda e impulsó el Sistema Mutualista de Ahorro y Crédito para la vivienda (Salvador Lara 2009: 512-513).
Luego de su destitución viajó nuevamente a la Argentina y en ésta etapa publicó los libros Caos político en el mundo contemporáneo (1963) y Servidumbre y Liberación (1965).
En el año 1968 obtuvo su quinta y última presidencia en un pacto con sus históricos adversarios del Partido Liberal Radical. El triunfo electoral convertía nuevamente en realidad su legendaria frase “dadme un balcón en cada pueblo y triunfaré”. En el año 1969 Ecuador integró el Pacto Andino, luego refundado como Comunidad Andina (Ayala Mora 2008: 110). Acorralado por la oposición en el año 1970 desconoció la Constitución de 1968, suprimió el Congreso y gobernó con poderes especiales en el marco de un acuerdo con un grupo de militares que luego lo derrocaron. Defendió con severidad la soberanía ecuatoriana de las 200 millas de mar territorial y ello lo enfrentó a los norteamericanos que pescaban ilegalmente. Impulsó importantes obras de infraestructura hidroeléctricas, oleoductos, puentes y canales de riego. En el año 1972 y a pocos meses de finalizar su mandato, fue derrocado por el General nacionalista Guillermo Rodríguez Lara[3]. Entre otras cuestiones, el golpe militar impidió la posibilidad de triunfo electoral de Assad Bucaram (Salvador Lara 2009: 514-515 y 536).
Se exilió nuevamente en Buenos Aires. Su esposa murió en un accidente de colectivo el 7 de febrero del año 1979. Poco tiempo después Ibarra regresó a Ecuador, donde falleció en total austeridad. Al llegar a su suelo natal había dicho “solo he venido a meditar y morir” y cumplió al pie de la letra con su palabra.
Gobernó el país durante 13 años con aciertos y con errores, pero siempre con una fe inquebrantable en la capacidad del hombre de superarse y de salir de la profunda crisis social y moral en la cual estaba inmerso. En su libro Caos político en el mundo contemporáneo (1963) estableció que “la historia triunfará. La verdad, el derecho, la fraternidad se acercaran al lejano horizonte rompiendo obstáculos, separando mediocres y farsantes”. Velasco consideró que en esa marcha hacia la verdad y la justicia “el pensamiento austero que guía a la voluntad heroica es siempre omnipotente. Y hay que respetar también la obra del tiempo. El tiempo no acepta que hombre alguno pretenda eliminarlo. Las cosas tienen también su latencia intrínseca de madurez. Pasamiento, voluntad y tiempo son los grandes creadores de las estructuras humanas” (Velasco Ibarra 1963: 186).

DESCARGÁ EL TEXTO COMPLETO PULSANDO ACA


[1] Vamos a trabajar con la antología de los textos de José María Velasco Ibarra realizada por Enrique Ayala Mora (2000) y con otras obras completas del autor.
[2] Ponce Enríquez había sido designado a los 32 años como Ministro de Relaciones Exteriores de Velasco Ibarra. Durante el tercer velasquimo fue Ministro de Gobierno y tuvo a cargo la clausura de los periódicos.  Fundó el Partido Demócrata Nacional y el Partido Social Cristiano. Se desempeñó como profesor de la Universidad Católica (Salvador Lara 2009).
[3] El militar Guillermo Rodríguez Lara (1972- 1976) impulsó programas de desarrollo nacionalista en línea con los gobiernos de sus contemporáneos Velasco Alvarado y Juan Perón. Durante su mandato Ecuador nacionalizó el petróleo, el país ingresó a la OPEP y se creó la Flota Petrolera Ecuatoriana.

domingo, 7 de mayo de 2017

Defender a la patria es extranjerizarla

Aritz Recalde, mayo 2017

CAMBIEMOS está impulsando una actualización del proyecto de gobierno del liberalismo Argentino del siglo XIX.
Alberdi postuló que “civilizar es poblar” y con esa finalidad se importaron hombres (inmigración), leyes y costumbres (anglosajonas) y manufacturas (importaciones). Con las campañas militares impulsadas por Rivadavia, Mitre o Sarmiento se eliminó al indio y se redujo la población criolla. Con la educación oficial se borraron las menciones a las tradiciones étnicas originarias y a la hispánica criolla. El libre comercio y la libre navegación de los ríos destruyeron la industria nacional, para suplirla por la manufactura extranjera.
CAMBIEMOS actualizó el mandato de los fundadores del Estado liberal y hoy se trataría de “extranjerizar para civilizar”. El gran objetivo del modelo de desarrollo es entregarle el país al capitalista foráneo, ya que sería el único medio de progreso y de crecimiento nacional.

La “confianza inversora”
La política económica está dirigida a generar “confianza”, para que los financistas extranjeros inviertan y se apropien del país. La idea de “confianza” es el fetiche de los neoliberales y sus planes económicos son verdaderos “tratados de promesas y señales de cordialidad”.
Cuanto menos nacional sea la economía de la Argentina, estaríamos demostrando que el mundo “cree en nosotros”. Para garantizar el programa, CAMBIEMOS nombró gerentes de multinacionales foráneas que toman todas las decisiones del gobierno (CEOS).
Negociamos de manera deshonrosa la deuda externa desconociendo los acuerdos de 2005 y 2010 para generar “confianza en los mercados”. Entregamos a bajo precio los recursos naturales para generar “señales a los mercados”. Eliminamos impuestos a los grupos económicos (retenciones y blanqueos), aumentamos tarifas a costa del quiebre de las PYMES y permitimos que la canasta de alimentos se trasforme en mera divisa. No hay regulación, ni metas nacionales y sociales para el mercado de los alimentos y la devaluación y la eliminación de retenciones están acrecentando sideralmente el precio del pan, la carne o la leche. El hambre nacional es una meta de gobierno por el hecho de que produce un “excedente”, que se exporta para obtener dólares. 
Para atraer capitales colocaron a las “metas de inflación” como el eje del programa de desarrollo. Con esta justificación, elevaron tasas de intereses que “sacarían pesos de la economía”. El lucro financiero es extraordinario y no hay actividad productiva que deje semejante ganancia. Además y tema central, el corazón de su lucha por los precios está orientada a reducir la capacidad de compra familiar “enfriando la economía”. La caída del consumo y la suba de la pobreza son una política de Estado, que busca ganancias extraordinarias del capital como “mecanismo de atracción inversora”.
Los grupos económicos concentrados pueden fugar dinero sin límites y las empresas oligopólicas reciben todo tipo de prebendas para hacer del país “una meca inversora”. La fuga de capitales y la salida de dólares en circuitos especulativos, es justificada con el hecho de que salimos del “corralito” y el “mundo confía”.

Hay que atraer inversores empobreciendo la familia argentina 
CAMBIEMOS propone refundar las relaciones laborales, construyendo el modelo de “trabajadores seductores”.
Para acercar inversores hay que reducir salarios forzando paritarias inferiores a la inflación. El gobierno aplicó una devaluación con el objetivo de bajar los sueldos en dólares y que los “inversores” vengan a nuestro país. Los obreros locales deben ganar menos que en Bangladesh y los empresarios tienen que duplicar la rentabilidad internacional.
El enfriamiento de la economía justificado en las metas de inflación, puso en el congelador a los pobres e indigentes que esperan la primavera ya anunciada hace un año por el oficialismo. CAMBIEMOS adelantó que “las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: hay que pasar semestre”.
Como resultado de plan de gobierno se redujo el consumo y la actividad del mercado interno está estancada. La recesión coexiste con tasas de inflación que en el año 2016 se acercaron al 40%. La fuga de capitales, la especulación financiera cortoplacista y el aumento de la desigualdad son tres rasgos fundamentales del proyecto de gobierno.
El descalabro de las cuentas públicas es financiado con deuda externa. Este mecanismo deja grandes ganancias para los CEOS y bufet de abogados que intermedian en nombre de “la confianza mundial en la Argentina”.

Decálogo político de CAMBIEMOS
1-    Gobernar es contratar. La gestión de gobierno es una rama de la economía política y “extranjerizar la Argentina es un medio de engrandecer a la patria”.
2-    Cayeron las fronteras y las naciones no existen. Las nociones de soberanía, de proteccionismo económico o de justicia social, son categorías de un “pasado populista que no termina de morir, frente a lo nuevo que está naciendo”. 
3-    Todo el poder a los CEOS. Las funciones del Estado Nacional Argentino serán transferidas al capital extranjero y a sus países de origen.
4-    Argentina es un país de servicios. El empresario argentino es ineficiente y poco competitivo y es por eso que el capital local será trasferido a la banca extranjera e importaremos manufacturas. Los europeos y norteamericanos traerán trabajo digno caracterizado por “los salarios bajos, la precariedad y la ausencia de leyes sociales”.
5-    El trabajo esclavo atrae inversores. El obrero debe perder ingresos y la “pobreza sudamericana cautivará capitales y reducirá la inflación”.
6-    El desempleo es la mejor escuela de formación política frente al populismo gremial.  La destrucción de puestos de trabajo permitirá reducir el poder sindical y derogar las arcaicas leyes sociales.
7-    Volvemos al Primer Mundo. Con apoyo y asesoramiento norteamericano, debilitaremos el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC ya que no nos permiten integrarnos a los EUA o la Comunidad Europea. 
8-    El reclamo de soberanía en Malvinas deteriora la confianza inversora. Argentina le dará la política energética del océano Atlántico al extranjero, abandonará sus exigencias territoriales, pedirá disculpas a los británicos por la guerra de 1982 y creará “unidades de apoyo psicológico a Kepler y soldados ingleses”.
9-    Argentina es un país anglosajón. Los medios de comunicación serán trasferidos a los EUA y la actividad cultural asimilada desde las usinas ideológicas extranjeras.
10- Confianzudos del mundo unios. La alegría es el mandato de la hora y los pueblos deben sentarse a esperar la lluvia de inversiones ya que CAMBIEMOS “le avisó a Donald Trump que somos buena gente”.

jueves, 27 de abril de 2017

PROGRAMA DE 12 PUNTOS PARA LA UNIDAD NACIONAL Y LA RECONSTRUCCIÓN DE LA ARGENTINA


 CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI (CEHA)

La Unidad Nacional para la reconstrucción: Unidos o dominados. El programa neoliberal que impulsa CAMBIEMOS forma parte de una estrategia geopolítica internacional cuyo objetivo es retrotraer los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de Iberoamérica. Como resultado de su accionar, la riqueza del Continente será apropiada por las Corporaciones (CEOS) y por los gobiernos de las Potencias Extranjeras. Frente a ese plan, es necesaria la Unidad Nacional de los sectores del trabajo, la producción, la cultura y del conjunto de las Organizaciones Libres del Pueblo.

1. Impulsar un proyecto productivo, industrialista, sustentable y justo. Argentina debe modificar el programa de miseria planificada caracterizado por la apertura comercial, el cortoplacismo y la especulación financiera que destruye empresas y genera desempleo y pobreza. De continuarse el actual modelo de desarrollo, la injusticia será la norma y se pondrá en riesgo la paz social. El CEHA considera fundamental el aumento de las cadenas de valor de la industria y el agro, haciendo de la producción una fuente de empleo y de desarrollo nacional y social en el largo plazo. El Gobierno de Reconstrucción deberá impulsar medidas de protección y regímenes arancelarios para empresas argentinas, terminando con la importación indiscriminada que impide el desarrollo de la producción estratégica nacional. La obra pública, la banca estatal y el mercado interno pujante deben ser pilares fundamentales del nuevo programa de desarrollo. El Gobierno de Reconstrucción tiene que fomentar las cooperativas, el compre nacional y el cumplimiento pleno de la legislación social y medioambiental.

2. La propiedad tiene una función social y debe contribuir al orden colectivo. El CEHA considera vigentes los principios fundamentales de la Constitución Nacional del año 1949. La producción debe ser planificada con un sentido nacional y colectivo ya que el “libre mercado” es un mecanismo de apoyo a los oligopolios y la extranjerización económica. Las empresas energéticas y de servicios y los sectores económicos estratégicos deben estar en manos de la Nación. El pan, la carne, la leche y el resto de productos que componen la mesa de los argentinos, no pueden volverse divisa de exportación o especulación. El Gobierno de Reconstrucción deberá regular precios y reducir la inflación manteniendo la actividad productiva y el valor de los salarios, los subsidios y las jubilaciones. El Estado debe sancionar una nueva ley de Entidades Financieras que permita el control del ahorro nacional y que limite la fuga de riquezas. El Gobierno de Reconstrucción debe fortalecer las empresas públicas en áreas estratégicas y controlar el Comercio Exterior.

3. En Argentina los únicos privilegiados son los niños, los ancianos y el pueblo. El Gobierno debe dedicarse a saldar la deuda social y no exclusivamente a pagarle a los grupos especuladores extranjeros. Los servicios financieros no pueden estar por sobre el desarrollo nacional y los derechos de los trabajadores. Es inmoral la actual sub-ejecución de los presupuestos en salud, empleo y educación, cuando en paralelo se atienden puramente los pagos a bonistas extranjeros. La construcción de viviendas públicas fue desarticulada, dejando familias sin hogar y a los obreros de la construcción sin empleo. El país demanda el establecimiento de una emergencia social y la conformación de un plan integral de empleo juvenil y de desenvolvimiento de la atención pública de salud, educación, vivienda popular, deporte y esparcimiento. Argentina requiere un Plan Estratégico Alimentario que termine con el flagelo del hambre en el corto plazo. El Gobierno de Reconstrucción deberá elaborar un Plan Nacional de Seguridad interior enfrentado las causas sociales de la violencia y actuando contra al crimen organizado que azota las barriadas humildes.

4. Es la hora de los trabajadores. La democracia es el gobierno del pueblo y para el pueblo y no una gerencia de oligopolios extranjeros o de CEOS. El Estado, las organizaciones sindicales y de la economía popular tienen que conformar un Consejo de Reconstrucción Nacional que conjuntamente a las entidades de la producción, el agro o la cultura, contribuya a buscar las soluciones a los problemas argentinos.  Los históricos Programas de La Falda, Huerta Grande, del 1 de mayo de la CGTA, los 26 puntos de 1986 o el documento Los trabajadores somos la esperanza de la Corriente Federal de Trabajadores, son la expresión consciente del pueblo trabajador. Tal como mencionó la CGT en el mes de agosto del año 2016: “No hay que haberse graduado en Harvard para darse cuenta que vamos de mal en peor.”  El CEHA considera que los trabajadores son la columna del Movimiento Nacional y que la Política Pública debe tender al pleno empleo y a la defensa y cumplimiento de los derechos laborales.

5. No hay desarrollo y paz social sin democratizar los esfuerzos. Es imprescindible avanzar en una Reforma Fiscal y Tributaria integral, que tienda a la equidad social y que privilegie las actividades productivas. La mayor carga impositiva debe recaer en los sectores financieros, oligopólicos y concentrados y no sobre el trabajo y las PYMES como ocurre en la actualidad. La reforma tributaria de CAMBIEMOS se caracterizó por eximir de impuestos a los ricos y por cargar en las espaldas de los que menos tienen un severo ajuste. El resultado de este inmoral programa es la pobreza del pueblo y el impedimento del desarrollo de las PYMES y las cooperativas.

6. Construyamos un país federal e integrado. El país requiere una nueva Ley de Coparticipación y la construcción de consensos transversales para consolidar un federalismo real y no solamente enunciativo. El Gobierno de Reconstrucción deberá impulsar un programa nacional de desarrollo que tienda a la integración del territorio y a la resolución de las inequidades geográficas, productivas y sociales entre todas las Provincias. El CEHA considera necesario implementar un reordenamiento territorial y poblacional argentino a través de políticas estatales, terminando con la marginalidad social y tendiendo a achicar la desigualdad entre regiones.

7. La educación, la ciencia y el deporte son la base de desarrollo nacional. La justicia social es inviable sin antes alcanzar la independencia económica y ésta sólo es posible si el país es soberano cultural y científicamente. El CEHA ratifica la centralidad que tiene el Estado en la planificación y en el desenvolvimiento de la educación, la ciencia y el conjunto de la actividad cultural. El Estado Nacional tiene que tener mayores responsabilidades en el financiamiento y en la organización de contenidos de la educación básica y media. CAMBIEMOS está poniendo en riesgo el sistema educativo al no aplicar la Ley de financiamiento, al eliminar fondos para infraestructura y al proponer el corrimiento del Estado Nacional en materia cultural y científica. El Gobierno de Reconstrucción deberá trabajar por la soberanía científica y con dicha finalidad tendrá que priorizar la inversión en el área, planificando estratégicamente la actividad en torno del desarrollo de la industria y de la solución de los grandes problemas argentinos y sudamericanos.  El cierre de teatros o la desaparición de clubes de barrio por los aumentos actuales de tarifas, impiden el derecho popular al acceso y participación de la cultura. Es imperativo el fortalecimiento de una identidad federal y nacional que oficie como una barrera defensiva ante el avance de todo tipo de imperialismo cultural.

8. Los medios de comunicación son instrumentos de cultura y no negocios corporativos. CAMBIEMOS promueve la formación de oligopolios comunicacionales y la extranjerización de los emisores de radio y televisión. La eliminación del Canal TELESUR de la Televisión Digital Abierta es un mecanismo de censura y de silenciamiento de los pueblos iberoamericanos. Las empresas norteamericanas actualmente manejan internet, los buscadores de datos, las redes y el software. Frente al inmenso poder tecnológico extranjero y sus ramificaciones en la prensa comercial, los pueblos requieren de medios públicos para nacionalizar y comunicar su cultura e información y deben mantenerse y potenciarse las experiencias de las Radios públicas, Canal Encuentro o de los canales universitarios. El Gobierno de Reconstrucción deberá recuperar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y entregar el tercio de licencias que le corresponden a las Organizaciones Libres del Pueblo. La privatización de la televisación del futbol es un retroceso que le quita al pueblo el derecho  a disfrutar del deporte nacional. El CEHA considera que la pluralidad de voces y el acceso popular a la cultura, son banderas irrenunciables que hoy están en riesgo.

9. Por un Continente de paz, unido y solidario. Retomamos el mandato histórico bolivariano y sanmartiniano tendiente a la reunificación de la Patria Sudamericana. Ratificamos la importancia de fortalecer el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC como ámbitos de articulación y de coordinación con el resto mundo. La unidad y la paz regionales son reaseguros sin los que Argentina carece de posibilidades de desarrollo productivo y social. El Gobierno de Reconstrucción tiene que elaborar un programa para las Fuerzas Armadas retomando el legado nacional, popular y antiimperialista de nuestros militares e integrándose y profundizando la experiencia del Consejo de Seguridad de la UNASUR. Rechazamos la política de CAMBIEMOS de sometimiento geopolítico a los EUA e Inglaterra y de debilitamiento del MERCOSUR. El CEHA repudia los intentos de derogar la Ley migratoria del año 2004 y de criminalizar a los ciudadanos sudamericanos. Iberoamérica debe consolidar una ciudadanía regional que permita la libre circulación de personas y la libertad de trabajo y de acceso a los derechos sociales garantizados por los Estados parte.

10. Malvinas es una causa nacional e Iberoamericana.  Afirmamos la soberanía argentina sobre las Islas y recuperamos como estandarte los acompañamientos y el apoyo por parte del MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, la OEA y de otros Estados del mundo. Los casi dos siglos de luchas y la acción patriótica de nuestros Héroes de Guerra, está siendo humillada con la política de CAMBIEMOS centrada en renunciar a los reclamos de soberanía para priorizar los negocios de las empresas extranjeras. Argentina tiene que desplegar su proyección bicontinental y bioceánica tendiendo al control de los recursos alimentarios, científicos y energéticos. La Recuperación de las Malvinas y el ejercicio pleno de nuestros derechos sobre la Antártida son una causa nacional y sudamericana irrenunciable.

11. Un país sin presos ni perseguidos políticos.  El Gobierno de CAMBIEMOS detiene activistas sociales como Milagro Sala, reprime movilizaciones y politiza la justicia que abandona sus funciones. La actividad parcial de algunos jueces y fiscales se orienta más a la propaganda política que a la aplicación del derecho. El CEHA repudia cualquier tipo de persecución política y mediática como la padecida por la ex Presidenta Cristina Fernández y aboga por la efectiva división de poderes.

12. Primero la Patria, después el Movimiento y finalmente los hombres. El Movimiento Nacional debe ser amplio, plural y no sectario. La unidad es el llamado actual y frente a un gobierno de minorías oligárquicas, el CEHA convoca a conformar una inmensa mayoría plural y democrática. 

Por la grandeza nacional y por la felicidad del pueblo seguiremos trabajando incansablemente para edificar la Argentina Grande con que San Martín soñó.



República Argentina, Abril de 2017.