domingo, 17 de abril de 2016

La patria del dinero PRO


Aritz Recalde, abril 2016

El gobierno de CAMBIEMOS está aplicando el mismo patrón de desarrollo neoliberal, con el cual se gobernó al país en las presidencias de Carlos Menem y de Fernando De La Rúa. No es casualidad por eso, que varios miembros del actual gabinete nacional integraron los viejos equipos liberales de los años noventa. La Argentina está gobernada por un programa reaccionario, que quiere retrotraer el país al siglo XX y que atenta contra la sustentabilidad de las políticas de Estado. CAMBIEMOS no viene a construir sobre lo realizado, sino a destruir con la finalidad de refundar una Argentina dependiente de los Estados Unidos.

El proyecto económico y social de CAMBIEMOS consiste en lo siguiente:
-          Argentina abandona su reciente e incompleto programa industrial, para ser un paraíso financiero y una fuente de alimentos proveedora de las potencias extranjeras. Poco a poco, se están abriendo las importaciones, está debilitándose el mercado interno consumidor y los empresarios locales pierden competitividad. Mientras tanto, el Banco Central con el supuesto objetivo de mantener el tipo de cambio, aumenta las tasas de interés, realiza negocios con bancos extranjeros a modo de blindaje de reservas y multiplica los bonos. En algunos años, las grandes cerealeras prácticamente no pagaran retenciones. Como resultado de estas políticas, actualmente en la Argentina no es negocio producir manufacturas, sino que es más rentable especular con bonos y con bancos.
-          El Estado transferirá sus empresas y sus funciones reguladoras a los grupos privados oligopólicos y trasnacionales. Poco a poco, las empresas públicas pasarán al capital privado y el país aplicará el “libre mercado” y la Argentina será controlada por el capital foráneo y las potencias occidentales. La actual recesión económica y la inflación y la profunda crisis que se desatará por los costos de la deuda externa, exigirán “mayores esfuerzos” al país para “obtener apoyo internacional”. Es de esperar como en la etapa menemista, que se emprendan las “privatizaciones” como el “único camino al desarrollo y la salida de la crisis”.
-          El productor nacional perderá lugar frente al capital extranjero. Actualmente, no pocas áreas de la economía del país están en manos foráneas, cuestión que se profundizará en las actividades energéticas, los recursos naturales, los servicios públicos y financieros y en la distribución y comercialización de productos. Las fuentes de riqueza y de divisas argentinas, quedarán en manos extranjeras permitiendo que fuguen masivamente nuestro capital.  
-          El trabajador va a ganar mucho menos, aumentando la tasa de ganancia del capital. De manera similar a lo ocurrido luego de 1955 y 1976, el obrero va a bajar su nivel de empleo y de consumo, para transferir su sacrificio laboral a las arcas del capital concentrado y de los especuladores del extranjero.

El gobierno nacional obliga al trabajador a asumir todos los esfuerzos y sacrificios del país, mientras que los grupos concentrados son eximidos de cualquier responsabilidad. El primero y más cruel de las exigencias contra el obrero, es empujarlo al desempleo y ya expulsaron más de 120.000 trabajadores de los sectores público y privado. Resultado de esta inmoral política, dejan fuera del consumo a casi 500.000 argentinos. El obrero y sus familias tienen que soportar la inflación de los productos de la canasta de consumo y los  aumentos exorbitantes de los servicios y del transporte. La meta no declarada de CAMBIEMOS, es llevar el desempleo a más de 15 o 20 %, de manera tal de evitar las paritarias y los reclamos sindicales.
El trabajador y sus hijos padecen las carencias que son resultantes de la pobreza y el subdesarrollo al cual someten al país. En paralelo, se bajan las retenciones a los grupos concentrados del campo y a la minería, se favorece la especulación financiera y se premian con más de 12.000 millones de dólares a los fondos buitres extranjeros. Estos últimos fondos de inversión, lejos están de ser un motor de crecimiento económico y por el contrario, son los protagonistas del desastre del sistema financiero en los EUA o en Europa. La Argentina de Cristina Kirchner consiguió apoyo en la ONU para negociar con los fondos buitres y su sistema de opresión y de dependencia económica. Sin retomar ni un punto de las propuestas de negociación anterior, Mauricio Macri recuperó las iniciativas de Domingo Felipe Cavallo y le entregó nuevamente la riqueza de la Argentina al sistema financiero internacional. A lo largo de la historia del hombre, la usura que CAMBIEMOS pone en el centro del modelo de desarrollo, incluso a costa de la pobreza general del pueblo, fue cuestionada por diversas tradiciones políticas o ideológicas. No es casualidad que la usura fuera atacada por las diversas religiones por considerarla una actividad contraria a la moral y a los valores humanos. Se puede leer en el Viejo Testamento que estableció que “si dieres á mi pueblo dinero emprestado, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura”. También en el Corán hay menciones explicitas al tema y se lee que “Dios ha permitido la venta y prohibido la usura (…) los que vuelvan a la usura serán entregados al fuego”.
Las empresas de servicios de luz, gas o peaje están recibiendo una ganancia excepcional y lo mismo ocurre con los operadores bursátiles al cual el Banco Central premia con altísimas tasas de interés y con negocios de bonos. El trabajador hace todos los sacrificios y los especuladores y grupos económicos  extranjeros aumentan su rentabilidad y cuestión no menor, crece su poder condicionando políticamente aún más a los gobiernos. El sistema de desarrollo es inmoral y mientras la familiar argentina sufre, la clase dirigente aparece denunciada internacionalmente por sus exultantes negocios de los paraísos fiscales de Panamá. Si es que CAMBIEMOS heredó una crisis, ¿no sería justo repartir los esfuerzos entre los débiles y los fuertes de la Argentina?. Nada de eso ocurre y solamente el trabajador o las PYMES asumen los sacrificios.
CAMBIEMOS asegura que al final del camino y luego de padecer muchos males, llegará la solución para el país con el “capital” y con la “inversión extranjera”. Como se demostró en Iberoamérica durante las décadas del ochenta y del noventa, ese postulado no se cumple. ¿Se le pide al obrero ser desempleado por un par de años, para ser nuevamente contratado por un extranjero en el futuro?. ¿No sería mejor cuidar el empleo actual?. Además, actualmente es dudoso que alguien invierta en la Argentina en una actividad productiva, debido a la recesión económica: la actual fuga de capitales que se está generando lo evidencia. Ahora bien y suponiendo que lleguen inversiones como en los años noventa, lo harán en las áreas energéticas y de los recursos naturales, saqueando nuestro patrimonio económico y destruyendo la sustentabilidad ecológica como es el caso de la minería. La otra posibilidad de los “inversores”, será la adquisición a bajo costos de las empresas estatales y de servicios recuperadas y capitalizadas en la última década con el ahorro de todos los argentinos.   

Menem aplicó el programa neoliberal con el Partido Justicialista y con un sector de la CGT. El radicalismo transitó la última etapa del desastre nacional del 2001, con un frente electoral (ALIANZA). Macri se propone aplicar  el desigual sistema social, con el apoyo de los medios de comunicación, de sectores de la justicia y con un subordinado y postergado radicalismo. En los tres casos históricos, existieron aliados circunstanciales y tal cual hoy lo ejercen Massa, Stolbizer, Urtubey o sectores minoritarios del sindicalismo. El intento de reemplazar la militancia partidaria por los medios de comunicación, está siendo erosionado por la cruda realidad social. Se puede hablar de cambio, de alegría y del pesado “legado del gobierno anterior”, pero la tenebrosa estadística del desempleo, la violencia e indigencia en aumento, le ponen límites claros a la ficción de Jaime Durán Barba.
La acción claramente partidaria que hoy realizan figuras como el juez Claudio Bonadio, tiene sus límites y además y cuestión a resaltar, es sumamente peligrosa para el sistema democrático argentino. Primero fue detenida Milagro Salas y actualmente, se persigue a Cristina Fernández y a miembros del gabinete nacional anterior. Si la disputa política se desplaza de los partidos hacia una corporación externa al sistema de elección popular, la sociedad dejará de creer en la Justicia y también en los gobernantes y buscará “otros canales” de representación. Esa operación judicial es riesgosa y puede derivar en conflictos callejeros y estallidos sociales potencialmente violentos y con final incierto.  



viernes, 15 de abril de 2016

Nuevo libro de Aritz Recalde "Intelectuales, peronismo y universidad"




Resumen libro de Aritz Recalde “Intelectuales, Peronismo y Universidad”, Editorial Punto de Encuentro, año 2016.

Mencionó Salvador Ferla que “Dice Hegel en su Filosofía de la historia, que en América hasta los pájaros son inferiores. Opinión fácilmente refutable pero explicable en un europeo. Nuestros Sarmientos y Alberdis iban más allá. Pensaban que no sólo eran inferiores las aves sino los hombres”. Quienes escribieron la historia intelectual de la Argentina del Siglo XX y en particular aquellos que hablaron del Peronismo, continuaron la interpretación de Hegel y de los Sarmientos.
Surgieron libros, cátedras universitarias o artículos periodísticos que repitieron al unísono, que el Peronismo fue un movimiento político anti intelectual. Incluso, trascendió que el líder de ese Movimiento postuló la supremacía del calzado “alpargata criolla”, sobre la cultura europea y refinada del “libro”. No fueron pocos los investigadores, docentes o periodistas que al momento de tratar las políticas universitarias del peronismo, hablaron de proyecto “represivo” o incluso “policial”.
El libro “Intelectuales, Peronismo y Universidad” interpela y discute con argumentos y fuentes documentales a estos autores y sus interpretaciones, a las que denominó como “historia oficial de los intelectuales”.
Recalde destaca que el peronismo tuvo un PROYECTO UNIVERSITARIO que articuló los objetivos del pueblo y el nacionalismo, con los postulados propios de la reforma de 1918. En el año 1949 el gobierno sancionó la gratuidad universitaria y durante esa misma etapa, los docentes adquirieron el derecho a la dedicación exclusiva en sus cargos. En el tercer gobierno peronista los trabajadores no docentes ingresaron al gobierno universitario, que fue regulado por mandato expreso de la ley del año 1974. Durante la etapa se impulsó la expansión de la universidad en las provincias y la apertura de carreras regionalizadas como fueron los casos de las ingenierías de la Universidad Obrera Nacional.
El libro “Intelectuales, Peronismo y Universidad” reconstruyó los desarrollos de las CIENCIAS SOCIALES durante el Peronismo y en los años sesenta. El trabajo demuestra a partir de una recuperación de autores, libros e investigaciones, la existencia de una copiosa producción de docentes y de intelectuales.
Entre los aportes fundamentales del libro, se encuentra la recuperación de un grupo de INTELECTUALES escasamente difundidos y que fueron los artífices de una generación cultural en nuestro país y la región. Recalde reconstruye el ámbito de producción intelectual de los años cuarenta y cincuenta y demuestra que a diferencia de lo manifestado en investigaciones tradicionales, existió de una importante producción. El libro desarrolla el legado para la sociología de los docentes Juan José Hernández Arregui (UBA-UNLP), Alfredo Poviña (UBA-UNC) o José E. Miguens (UBA). Recalde menciona que en Derecho dio clases el introductor de Kelsen en el país, Calos Cossio (UBA) o el redactor de la Constitución Nacional de 1949, Arturo E. Sampay (UBA-UNLP). La filosofía tuvo un crecimiento importante con las plumas de Carlos Astrada (UBA-UNLP), Rodolfo Mondolfo (UNC), Rodolfo Agoglia (UNLP), Coriolano Alberini (UBA) o Nimio de Anquín (UNC). El autor destaca el crecimiento de las Ciencias de la Educación de la Argentina con los aportes de figuras de la talla de Emilio Cassani (UBA – UNLP).
El libro de Recalde se extiende en el tratamiento de los aportes teóricos de intelectuales de los años sesenta poco difundidos actualmente, como son los casos de Conrado Enggers Lan, Roberto Wilner, Justino O´Farrell, Roberto Carri, Enrique Pecoraro, Pablo Franco, Fernando Alvarez, Guillermo Gutiérrez, Justino O´Farrell, Gunar Olsson o Amelia Podetti.
El autor analiza las obras de estos intelectuales y su inscripción en el contexto político. Del trabajo surgen interrogantes como ¿cuál es el rol de la ciencia social? o ¿la ciencia, la ideología y la política están relacionadas?. La investigación analiza los aportes teóricos de los intelectuales y sus derivaciones políticas, que contribuyeron a la creación de nuevas articulaciones entre los sectores medios y los sindicatos.  La investigación profundiza debates centrales de los años sesenta y setenta sobre la historia, la violencia o el peronismo.  

El libro de Recalde continúa la propuesta de Norberto Galasso quien manifestó que “Tan grave, pues, resulta cerrarse totalmente a las ideas y experiencias producidas en otras partes del mundo, como rendirse ante ellas colonialmente.



INTRODUCCIÓN                                                                                                           

CAPÍTULO I: SURGE ANTROPOLOGÍA DEL 3ER. MUNDO  
Los intelectuales y la política (1968-1973)
El nombre de la Revista: Antropología, Tercer Mundo y Ciencias Sociales
Se debe construir una nueva cultura
La Universidad: contexto de inscripción de A 3er M                                                                     
1.  A 3er M, las Cátedras Nacionales y su contexto
1955-1966: continuidades y rupturas
A. La economía desarrollista y la UBA
                                                       
B. La Iglesia y el Golpe de Estado
C. La actividad política durante la Revolución Argentina  
                       
D. Los docentes de las Cátedras Nacionales                                                                      
2. Algunos debates sobre las Cátedras Nacionales
                                                    
3. La Universidad en la óptica de A 3er M. El punto de vista de Gonzalo Cárdenas  
Encuentros y disonancias con la opinión de Silvia Sigal
4. La Carrera de Sociología de la UBA                
                                                        
A. La Sociología oficial de Izquierda
B. Juan José Hernández Arregui y la Sociología Revisionista de Izquierda                                  
CAPÍTULO II: POLÍTICA, IMPERIALISMO Y TERCER MUNDO                                                       
1. Roberto Carri: la Teoría de la Dependencia y el Imperialismo
                                  
Imperialismo y cultura
Imperialismo y política interna. Burocracia y tecnocracia
Imperialismo y política internacional. La puja inter imperialista
Imperialismo y resistencia
Imperialismo y Peronismo
2. Perón y la Geopolítica. La situación argentina                                                                                
CAPÍTULO III: CRÍTICAS AL DESARROLLISMO Y AL MARXISMO                                    
1. A 3er M y el desarrollismo
1.1. El desarrollismo en la visión de Roberto Carri
La Sociología desarrollista
Ciencia burocrática y formalismo
Causales del desarrollismo intelectual
Sobre el desarrollismo económico y político
1.2. Crítica de Fernando Álvarez al eficientismo
Arturo Jauretche y el Brasil                                                                                            
2. A 3er M y el marxismo    
                                                                                                     
2.1. Marxismo, Izquierda y Peronismo
2.2. Conrado Enggers Lan. Ciencia e ideología en la Izquierda mundial
                                
2.3. El marxismo y la política exterior en el postulado de Roberto Wilner   
   
2.4. Alcira Argumedo y el marxismo                                                                      

CAPÍTULO IV: MODELOS PARA PENSAR LA POLÍTICA Y LA CULTURA NACIONAL
1. La cultura popular según Justino O´Farrell
                                                                 
2. Roberto Carri y la Sociología nacional     
                                                     
3. Enrique Pecoraro y la Sociología nacional
                                                                  
4. Pablo Franco y la Sociología        
                                                                                       
5. Guillermo Gutiérrez, la Universidad  y el Pensamiento Nacional
                                       
6. Justino O´Farrell: producción de teoría, sujeto social y política  
                              
7. Gunnar Olsson y el Pensamiento Nacional          
                                                       
8. Guillermo Gutiérrez: cultura popular y cultura ilustrada   
    
9. Amelia Podetti: ciencia, política y dependencia en el Tercer Mundo

CAPÍTULO V: APORTES A LOS ESTUDIOS HISTÓRICOS ARGENTINOS
                                            
A 3er M y la historia
El Revisionismo histórico
Jauretche y las políticas de la historia
1. Interpretaciones del Peronismo
                                                                 
1.1. Fernando Álvarez: el Peronismo como “bloque histórico”
A 3er M y Antonio Gramsci
Peronismo, nacionalismo burgués y bonapartismo
1.2. Juan Pablo Franco: la gestión del Peronismo en el gobierno
                                         
El debate con Blas Manuel Alberti y la Izquierda nacional 
                        
1.3. Jozami y la Constitución Nacional de 1949                                              
2. Historia de las luchas populares
                                                              
2.1. José Gervasio Artigas    
                                                                                                   
2.2. Matrorilli: Sarmiento, la civilización y la barbarie
                                    
2.3. Juan Manuel de Rosas               
                                                                 
Roberto Carri y Juan Manuel de Rosas
El marxismo de Ortega Peña y Duhalde y Juan Manuel de Rosas
2.4. FORJA y la Universidad                                                                                                                   
CAPÍTULO VI: LOS INTELECTUALES FRENTE A LOS AÑOS SETENTA                      
1. Guillermo Gutiérrez: el Peronismo desde la base
La desarticulación del frente de clases
La burguesía nacional y la Izquierda peronista
Un Peronismo sin burocracia
Nuevas metodologías de acción política
Sectores revolucionarios dentro del Movimiento peronista
El Peronismo sale de los sindicatos y va a los barrios
La alternativa independiente y sus derivaciones políticas

2. Roberto Carri y la violencia política     
                                                                 
El debate sobre la violencia política
¿Perón vuelve por las armas o por los votos?
guerra o política en los años setenta
A 3er M, Cuba y Cooke en la guerrilla de la Argentina
¿Hay una guerra en la Argentina?
3. La autocrítica de los intelectuales                      
                                             
         
CAPÍTULO VII: LOS MIEMBROS DE ANTROPOLOGÍA 3ER. MUNDO Y LA UNIVERSIDAD DE AÑO 1973
CONCLUSIONES
ANEXO: NÓMINA DE MIEMBROS DE ANTROPOLOGÍA 3ER. MUNDO
BIBLIOGRAFÍA   

domingo, 10 de abril de 2016

La crisis de la educación pública


Aritz Recalde, abril de 2016

Hace ya algunas décadas que la educación pública argentina está en una profunda crisis. Hay varias cuestiones que evidencian la dificultad por la cual está atravesando la enseñanza estatal. El sistema educativo arrastra problemas de infraestructura y dificultades salariales de sus docentes y administrativos que derivan en huelgas e interrupciones frecuentes de las clases. La educación estatal tiene deficiencias serias de planificación y de gestión y carece de un objetivo nacional y social en sus contenidos y finalidades.
La crisis se origina en el hecho de que los grupos dirigentes, abandonaron la educación pública como parte constitutiva de los valores fundantes de la sociedad. A diferencia de las concepciones ideológicas liberales del siglo XIX, son pocos los políticos, empresarios o dirigentes que creen realmente en la importancia de la educación estatal inclusiva e igualitaria.
Un sector de la sociedad argentina no abandonó la defensa del sistema y es habitual por ello, escuchar a dirigentes partidarios que se muestran “preocupados” por la educación estatal. Una de las manifestaciones del deterioro de legitimidad social del sistema educativo público, es que buena parte de la clase dirigente en todas sus expresiones y banderías, no mandan a sus hijos a la escuela del Estado, sino que van a la privada. Para los políticos la educación pública es un valor a reivindicar  frente a las cámaras de televisión, pero pocas veces se manifiesta como una realidad en su grupo familiar.
La educación primaria y secundaria argentina está fuertemente estratificada socialmente y reproduce la desigualdad económica y la diferenciación de estatus de origen de los alumnos. En las últimas décadas la educación estatal primaria y secundaria se está tornando como:
- un ámbito para jóvenes pobres. La escuela pública lejos de ser un espacio de encuentro y/o de ascenso social, alimenta la desigualdad existente en el país y profundiza la brecha cultural: “dime la escuela que puedes pagar y te diré quién eres”. 
- un espacio de relaciones conflictivas e inestables entre autoridades, docentes, alumnos y sus familias, caracterizado por los problemas de convivencia (incluso violentos), las deficiencias de gestión, la falta de autoridad en el aula y la carencia de fines trascendentes. 
- un ámbito de acumulación de poder partidario, que puede funcionar sin una finalidad más importante que usufructuar los cargos.

La clase media está abandonando la escuela pública, en sintonía con los grupos de altos ingresos. A diferencia de otras épocas, para pertenecer a la clase media ya no se trata particularmente de manejar un bagaje cultural tradicional[1], sino que hay que adquirir un nuevo conjunto de bienes y de servicios diferenciadores. Al tradicional barrio coqueto, la casa chalet o el auto cero quilómetro, hoy para alcanzar el estatus de clase media tenes que enviar a tus hijos a la escuela privada, vivir preferentemente en un complejo cerrado, pagar la televisión y contratar seguridad privada.

La educación estatal en la historia reciente
En la ideología del liberalismo del siglo XIX que profesaron figuras como Domingo Faustino Sarmiento o Nicolás Avellaneda, la educación estatal era un factor de orden y de progreso social. A diferencia del neoliberalismo actual que es escéptico, nihilista y cínico, los liberales estuvieron convencidos de que la educación pública organizaba la convivencia social y que conllevaba la asimilación de las ideas del orden establecido. El Estado tenía la obligación de impartir masivamente los valores dominantes y de enseñar las capacidades científicas y técnicas necesarias para la producción. La educación se organizó sobre una concepción clasista y étnica y los sectores populares iban a recibir una educación básica (primaria) y las clases dominantes tenían acceso a la educación media y universitaria. Ideológicamente, se organizó una institución que impartió una matriz cultural extranjerizante y oligárquica. Sin ocultar su ideología, la generación liberal argentina del siglo XIX apostó a la educación pública e invirtió recursos humanos y económicos para garantizarlo. Buena parte de la infraestructura educativa existente y su cuerpo normativo originario (ley 1420 y ley universitaria de 1885) se lo debemos a estos grupos dirigentes.
El nacionalismo popular argentino (1946-1955) postuló tres  finalidades para la educación del país. La primera, fue la función social de igualación de clases y es por eso que permitió el ingreso de los trabajadores a todos los niveles educativos incluyendo la universidad. La segunda tarea, fue otorgarle centralidad en la búsqueda de la independencia económica y la soberanía tecnológica argentina. La tercera cuestión primordial de la educación, fue la promoción de contenidos nacionalistas y antiimperialistas. La revolución justicialista construyó una inmensa obra de infraestructura y fundó instituciones y leyes que van desde la creación del Ministerio de Educación de la Nación a la promoción de la escuela técnica y la Universidad Obrera.  
El pensamiento “progresista” difundido en los años ochenta y noventa del siglo XX, destacó que la educación cumplió una tarea “ideológica burguesa”. Resaltaron que los grupos dominantes justificaron culturalmente su sistema económico y político y es a partir de acá, que consideraron que la tarea de la educación emancipadora era la de transmitir la “ideología revolucionaria”. Se trató en muchos casos y como se postula normalmente, de “bajar línea”. Algunas corrientes pensamiento suponían que un sector minoritario de la población debía manejar la ciencia del movimiento histórico (marxismo), a la espera de las condiciones objetivas de la lucha de clases. Por fuera de la escuela pública, los dirigentes progresistas y sus hijos que son alumnos del sistema privado que no conoce los paros docentes, ni problemas de infraestructura, ni el hambre de los jóvenes humildes, publicaron encendidas críticas contra el Estado burgués.  

El liberalismo organizó la estructura material y legal educativa argentina. El nacionalismo popular refundó la infraestructura escolar, contribuyó a soberanía tecnológica y le otorgó a la educación una finalidad nacionalista y antiimperialista. El progresismo educativo hizo libros de crítica y cobró los trabajos de asesoramiento para el Estado en los años noventa.

Durante la última década se estuvo muy lejos de resolver la profunda crisis del sistema y pese a que el gobierno nacional aumentó la inversión en salarios, en infraestructura, en tecnología (distribuyó computadoras) o impulsó una incompleta renovación de algunos contenidos y leyes, que muchas veces se detuvo frente a la realidad provincial que administra la educación primaria y media.
La posible resolución de la severa crisis moral, económica e institucional de la educación pública primaria y secundaria, va a requerir una concertación nacional amplia, debatida y de acción radical y de largo plazo. Los intentos de organizar la educación  con recetas del Banco Mundial o de universidades extranjeras, está condenado de antemano al rotundo fracaso. El principio de solución va a salir de los argentinos y dicho debate deberá incluir, al menos, a los sindicatos educativos, a las organizaciones libres del pueblo culturales, religiosas, deportivas y productivas y a todo el amplio arco de los dirigentes partidarios. Sin una sólida y fecunda educación pública, la nación y su pueblo están en peligro.




[1] A mediados del siglo XX, para pertenecer a la clase media tenías que conocer de literatura, de geografía o de historia “universal” (en realidad, europea) y la escuela pública formaba parte fundamental en la organización de estos saberes. “Pertenecer” implicaba consumos culturales como el cine, el teatro, la moda u otras instituciones prestigiosas de la cultura oficial. Para los grupos de clase media alta, el viaje a Europa (Paris o Londres) era una coronación del acceso a la cultura ilustrada universal y una manifestación de estatus.