lunes, 18 de mayo de 2015

Partido liberal y Movimiento Nacional

Aritz Recalde, mayo 2015

La política y los Partidos Políticos
La política es una actividad humana tendiente a regular la vida social, cultural o económica de una comunidad. La política se organiza y se desenvuelve como parte de una disputa permanente por el poder social.
Los Partidos Políticos son voluntades colectivas de organización del poder. Su finalidad dependerá de su composición y de sus objetivos originarios, históricos o coyunturales. Para definir la tarea de un Partido Político se debe identificar su composición de clase, racial, étnica, de género y su articulación con otros factores de poder externo o interno como son la iglesia o los militares.

Comprendiendo dicha articulación se puede procurar un análisis de su tarea histórica. 

EJEMPLO 1
La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA articuló un entramado político pluri-clasista que hizo eje en la emancipación de la clase obrera, el mediano productor rural, los sectores medios y la burguesía industrial. Con la revolución la mujer logró derechos políticos (a elegir y ser elegida). La clase trabajadora fue objeto de políticas de Estado de salud, educación o empleo y sus tradiciones culturales fueron incluidas como parte de la gesta emancipadora. Además y de manera inestable, el proceso político tradujo los intereses de otros factores de poder como eran la iglesia o los militares. La REVOLUCIÓN BOLIVIANA que conduce Evo Morales es la expresión política de las organizaciones campesinas, sindicales, de mujeres y de pequeños y medianos productores de Bolivia. La revolución nacionalista y antiimperialista recuperó los principales resortes económicos en manos del extranjero, como es el caso de los hidrocarburos y el agua y los puso al servicio de los programas sociales y de infraestructura del conjunto del país.     

Partidos Políticos Liberales
En el siglo XIX las clases dominantes argentinas y extranjeras impulsaron los Partidos Políticos Liberales. Su finalidad fue mantener el orden racial, económico, social, cultural y de género establecido. Con dicho propósito, sus dirigentes asesinaron a indios y negros, desmovilizaron al resto del pueblo e impidieron el acceso a la política a los trabajadores pobres. Por mucho tiempo también bloquearon la participación de la mujer, que recién pudo votar a partir de la reforma del código electoral del año 1947.
En la óptica liberal, los Partidos son meros instrumentos electorales. La acumulación de activistas se obtiene distribuyendo cargos públicos y el Estado pasa a ser un botín electoral que se reparte entre los ganadores de la formula. El Estado carece de finalidades trascendentes más allá de mantener el orden existente y de financiar la estructura partidaria.  
El capital económico de los factores de poder extranjeros e internos, estipulan en buena medida su funcionamiento. Al carecer de estructuras de base y de activistas, actúan por intermedio de otros factores de poder como son el judicial, el mediático o el militar.
Su agenda de discusión se organiza a partir de la ideología de las potencias occidentales y de los factores de poder establecido y se transmite en la población con la acción de los medios de comunicación de masas. En su versión actual, los partidos liberales no hacen pública su ideología, sino que su relato se construye a partir de encuestas de opinión. Con un mismo objetivo que es el de favorecer a una oligarquía económica y a una reducida estructura partidaria, van modificando su posición frente a los debates públicos de cada etapa y tiempo histórico. 

El Movimiento Nacional
Para contrarrestar la acción de las clases dominantes, en el siglo XX se crearon nuevas herramientas políticas. Un caso fue el Movimiento Nacional que articuló un frente económico, social y político que propuso cambiar el modelo de acumulación y de distribución de la riqueza propio de la oligarquía y los liberales. Dichas expresiones políticas, impulsaron una demanda de:
- recuperación del patrimonio material y cultural nacional en manos extranjeras;
- resolución de agenda de problemas sociales, de géneros y étnicos postergados.

Desde su origen, el objetivo transformador del Movimiento excede ampliamente las tareas meramente electorales del Partido Liberal. Estas expresiones desarrollan un entramado diverso de actores que ingresan al espacio desde los sindicatos, las agrupaciones sociales, las centrales económicas, los ámbitos educativos (secundarios o universitarios) o de los frentes de la cultura (intelectuales o frentes de profesionales y artistas). Vamos a denominar a los ámbitos de actuación mencionados como “organizaciones libres del pueblo” (OLP).
La movilización política contra el sistema no fue ocasionada en el Partido Liberal tradicional, sino que los trabajadores, campesinos o miembros de los militares desde sus propias organizaciones, protagonizaron las reivindicaciones. Los Partidos Políticos tradicionales no expresaron la profundidad de las demandas no satisfechas de la sociedad de masas.
En Iberoamérica la agenda de emancipación social reclamada por el pueblo, fue impedida por el manejo discrecional de las empresas extranjeras. Es por eso, que es habitual que los Movimientos Nacionales impulsen expropiaciones de la tierra o de los recursos naturales en manos extranjeras y que el resultado de estas acciones derive en la distribución social de la riqueza.

A la OLP el Movimiento suma un Partido Electoral, que traduce la fuerza social en  institucionalidad del Estado. Su ámbito de actuación es la comunidad nacional y es habitual que los procesos políticos sean profundamente movilizadores y masivos.


EJEMPLO 2
La REVOLUCIÓN BOLIVIANA de Evo Morales está centrada en el accionar de las OLP campesinas o mineras, que son el resultado de décadas e incluso siglos, de lucha y de articulación. Las OLP se presentan a elecciones con el Movimiento al Socialismo (MAS) que permite que los grupos sociales ocupen legislaturas, Departamentos o Ministerios. Los cargos públicos no son el fin de la revolución, sino que actúan como un medio para la emancipación social, cultural o de género del pueblo boliviano e iberoamericano. La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA en la década del cuarenta, se organizó con un Movimiento Nacional que diagramó un frente electoral (laborismo y UCR JR que derivó en Partido Único de la Revolución y luego en el Partido Justicialista o Peronista) y un conjunto de OLP que le dieron materialidad en todo el territorio nacional. El Movimiento se organizó con trabajadores industriales (CGT o JTP en los sesenta), profesionales y hombres de la cultura (CGP o Comandos tecnológicos en los setenta), universitarios (CGU o JUP en los setenta), empresarios (CGE) o grupos juveniles (UES). Lo integraron sectores  militares y la iglesia. Dentro del dispositivo político de Perón, el Partido Justicialista no fue el eje fundamental, sino que son los trabajadores industriales (CGT) los pilares  del proceso político. Los trabajadores impulsaron a Perón (17 de octubre), ocuparon lugares de gobierno en los cuarenta e intervinieron activamente en la resistencia a la dictadura de 1955.

La diversidad de los reclamos y la incapacidad de las instituciones liberales de canalizar demandas, explican en parte, la tendencia a la formación de Movimientos en lugar de Partidos.
La división internacional del trabajo y la resistencia al cambio ejercida por los poderes internacionales, supo oficiar como un factor aglutinador de clases dentro de un mismo país.


EJEMPLO 3
Un empresario podía acompañar a un gobierno que lo proteja y lo apoye frente a la importación extranjera y la falta de crédito. Un trabajador puede apoyar al mismo gobierno por la defensa de su empleo y por la capacidad de ampliar sus ingresos (bajar la rentabilidad del capital vía derechos sociales o paritarias). Ambos actores pueden encontrarse en un programa nacional de desarrollo, que postula la recuperación del patrimonio en manos del extranjero. También y como demostró la historia, van a enfrentarse. El Movimiento Nacional no propició la desaparición de clases y de conflictos (dictadura capitalista o del proletariado), sino que propuso una institucionalización del mismo evitando la guerra social. La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA creó tribunales del trabajo y favoreció las organizaciones sindicales (CGT) y empresarias nacionales (CGE).      


Movimiento, Partido y Estado
Por intermedio de los Partidos las OLP van a traducir su poder social, de género o cultural en representación estatal. Como resultado de la disputa electoral, van a ocupar lugares en el sistema de instituciones públicas y van a ejercer la regulación y/o modificación de las cuestiones privadas.

Como parte de la disputa y del conflicto, el Estado cumple tareas particulares en el terreno educativo, militar, de salud o de esparcimiento.
En Iberoamérica el avance del Movimiento Nacional impulsó:
-  la construcción del Estado de Bienestar;
-  la transferencia de los recursos económicos de la esfera privada extranjera, a la nacional pública;
-  el pasaje de recursos del capital al trabajo.   

                                       EJEMPLO 4
La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA permitió el ingreso a las legislaturas a los trabajadores y a las mujeres. Al mando del Estado, los trabajadores recuperaron el capital en manos de la oligarquía y el extranjero nacionalizando bancos, depósitos bancarios, comercio exterior, servicios públicos y recursos naturales. La revolución organizó un nuevo pacto histórico con la Constitución de 1949 que institucionalizó los derechos sociales, la propiedad social y la defensa de los recursos naturales. La REVOLUCIÓN BOLIVIANA modificó la Constitución nacional y el nuevo pacto social permitió la representación política, judicial, cultural y social de las organizaciones indígenas campesinas. La Constitución estableció que “Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y la ley”.

El gobierno y la disputa por la conducción del Estado
Las OLP organizadas como Movimiento Nacional pueden crear un Partido electoral e iniciar la toma del poder del gobierno. La tarea de modificación del Estado para ponerlo al servicio de la mayoría social, implica una reeducación ideológica y técnica de los funcionarios de carrera que hacen funcionar el aparato gubernativo.
Las clases dominantes postulan que la conducción del Estado puede otorgarse a los técnicos sin ideología. Dicha aseveración no es correcta y conduce a que el Estado reproduzca la relación de poder existente, ya que el supuesto de la inexistencia de ideología cristaliza la situación social establecida.

Para garantizar la transformación, las OLP tienen que contar con cuadros políticos que dispongan de doctrina, de vocación de servicio al pueblo y de una moral nacional. A las tres cuestiones se le debe agregar el manejo de una ciencia y de una técnica con fines nacionales y sociales.

El hecho de que El Movimiento Nacional alcance el gobierno, no es garantía de la modificación del Estado y de la redefinición radical de las relaciones sociales. Para poder cambiar el sistema, la actividad política tiene que incluir a las OLP que son las encargadas de acompañar la tarea de refundación moral, política, económica y cultural del conjunto del tejido social.

La modificación de las relaciones sociales institucionalizadas es un paso impostergable. Asimismo, si las OLP no forman los cuadros políticos para la toma, conducción y proyección estratégica del gobierno y del Estado, los cambios pueden fracasar. Si la oligarquía y el imperialismo controlan la ciencia y la tecnología de los países, a la corta o a  la larga, van a manejar el desarrollo económico y político del continente.  




jueves, 7 de mayo de 2015

El nacionalismo popular y la expansión del sistema universitario argentino

 Aritz Recalde, mayo 2015

Desde el año 2003 a la fecha el gobierno nacional abrió quince universidades públicas, a lo largo y a lo ancho de la República Argentina. La última década, conjuntamente al Plan Taquini de fines de los años sesenta, es la etapa de expansión universitaria más importante de la historia del país. Varias de las nuevas instituciones están ubicadas en el conurbano bonaerense, como es el caso de las instituciones radicadas en Moreno, Avellaneda, Florencio Varela (Jauretche), José C. Paz, Merlo (Oeste) o Hurlingham. Otras fueron inauguradas en diversas provincias como es el caso de Tierra del Fuego, San Luis (Comechingones), Rio Negro, Chaco o Santa Fe (Rafaela). Para afrontar la ampliación del sistema universitario, la inversión del Estado aumentó de $ 1.900 millones en el año 2003 a $ 39.000 millones en 2015.
La expansión del sistema universitario argentino se organiza sobre los principios del modelo universitario del nacionalismo popular, que fue inaugurado por la revolución justicialista y que ofició como una complementación y superación del programa reformista de 1918.

Una universidad nacional llamada “Arturo Jauretche”
Entre intelectual y argentino, voto por lo segundo. Y con todo”. Arturo Jauretche

La Universidad Nacional Arturo Jauretche es una de las quince instituciones creadas en la última década. El nombre de la institución es un hecho de política cultural de fuerte contenido ideológico e histórico, que afirma la vitalidad del nacionalismo popular universitario. Arturo Jauretche alcanzó el título de abogado y en el transcurso de su militancia, participó de la vida política universitaria. Don Arturo fundó la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) que abrió agrupaciones universitarias en La Plata, Buenos Aires, Mendoza y Tucumán (Organización Universitaria Forjista) y en Córdoba (Unión Federalista Revolucionaria Argentina). En el año 1939 el forjismo llegó a conducir la Federación Universitaria Argentina (FUA). Tras recibirse de abogado Jauretche no desempeñó tareas en la universidad, exceptuando su labor en EUDEBA en el año 1973. 
Pese a que no trabajó como docente o funcionario universitario, en sus libros y artículos se refirió en diversas oportunidades a la institución. En su óptica, la universidad tenía que cumplir tres funciones fundamentales. La primera, era la de conformar una ciencia nacional capaz de resolver los problemas de los argentinos, ya que en su punto de vista “La incapacidad para ver el mundo desde nosotros mismos ha sido sistemáticamente cultivada en nuestro país.” El segundo elemento fundamental de la universidad, era el de permitir el ascenso social, ya que en sus palabras La Enseñanza Superior cumple entre nosotros la función de resolver el problema económico de los hijos de la minorías y parte de las clases medias y extraer, accidentalmente, algunos elementos calificados del seno del pueblo para incorporarlos. Carece de finalidades sociales más amplias y lógicamente, carece de finalidad nacional”. Finalmente, Jauretche postuló que la institución tenía que educar en valores, consolidando los principios éticos de la justicia social y de la soberanía nacional y afirmó enfáticamente que “es necesario una moral nacional que es lo que se llama patriotismo”.

La universidad como medio de ascenso e igualación social
La universidad americana desde su origen, fue un instrumento para perpetuar las desigualdades de raza (indios o negros no ingresaban), de género (las mujeres no estudiaban), nacionales (inicialmente era para españoles), de clase y étnicas. Luego de producida la Independencia los liberales profundizaron buena parte de estas concepciones y las instituciones siguieron siendo elitistas y no ingresaban los grupos de bajos recursos. Esta realidad fue modificada parcialmente por la UCR, que impulsó que estudien los sectores medios.
Recién con la Revolución Justicialista, la universidad fue postulada como un medio de igualación social. En el año 1949 el gobierno nacional suprimió los aranceles y los cursos de ingreso universitarios y se crearon becas. Dos años antes, la revolución había sancionado la ley de voto femenino que favoreció el ingreso de las mujeres a la vida política y cultural. La gratuidad indujo la participación de estudiantes latinoamericanos de países limítrofes y de la región. Desde los años cincuenta la universidad argentina se caracteriza por el ingreso popular y de los ciudadanos  latinoamericanos e impulsa la igualdad de género. Actualmente, la apertura de nuevas universidades en todo el país y en particular en el conurbano bonaerense, favorecen dicha tendencia. Como postuló Jauretche, la universidad argentina y a diferencia de lo que ocurre en buena parte del mundo, continúa siendo gratuita tendiendo a que la educación sea un medio de ascenso e igualación social.

Los derechos de los trabajadores docentes y técnico administrativos
La reforma de 1918 intervino la universidad y expulsó a buena parte de los docentes y funcionarios conservadores, quienes se desempeñan laboralmente a la manera de un “planta permanente”. En su lugar, el reformismo postuló los concursos y los miembros de la universidad priorizaron su condición de “científicos”, antes que “trabajadores”. Los docentes perdieron la estabilidad en sus cargos y quedaron sujetos a la competencia permanente de los concursos.
Luego de décadas de luchas obreras, con el peronismo los trabajadores alcanzaron los derechos sociales a la estabilidad laboral, la salud, el esparcimiento, la educación, la vivienda o las jubilaciones. En el terreno universitario, todas las instituciones recibieron un aumento considerable de presupuesto que se reflejó en obras de infraestructura, en la mejora salarial y de las condiciones de trabajo. En el año 1946 el presupuesto universitario era de 48 millones de pesos moneda nacional y al año 1954 había aumentado a 400 millones. Los docentes universitarios consiguieron que las leyes nacionales, les reconozcan los históricos derechos a la dedicación exclusiva en el cargo y a la Carrera Docente. La Carrera Docente permitió articular la dimensión académica docente (formación permanente e ingreso por concurso), con la estabilidad del derecho al trabajo (permanencia en funciones y esquema de ascenso en el cargo).
Resultado de las acciones del proyecto político iniciado en 2003, los trabajadores docentes y técnico administrativo gozan de los derechos conseguidos en los años cincuenta. En el año 2005 los trabajadores técnicos y administrativos firmaron el histórico Convenio Colectivo y desde 2009 los docentes universitarios tenemos la movilidad jubilatoria del 82%. 

La regionalización de las carreras e investigaciones
Tal cual mencionó Jauretche, para el nacionalismo popular la universidad tiene como función fundamental la conformación de una ciencia aplicada a la resolución de nuestros problemas. Ello conlleva la apuesta a la conformación de una matriz científica y tecnológica nacional. Dicha determinación contradice la tendencia liberal y reformista a reproducir las teorías y las agendas de investigación propias de EUA o de Europa. La revolución justicialista regionalizó la universidad y promovió la apertura de carreras y la formulación de agendas de investigación tendientes a resolver los problemas nacionales y populares. La ciencia argentina consolidó proyectos de innovación tecnológica aplicados a la producción de autos, aviones, medicamentos o energía atómica. 
Las nuevas universidades están aplicando las concepciones del nacionalismo universitario y las careras que se abren no son mera copia o reproducción de tendencias occidentales (carreras tradicionales), sino que surgen a partir de identificar temas – problemas locales. La regionalización y nacionalización de la ciencia argentina, permite que el Estado impulsé programas de becas a las carreras estratégicas y que financie líneas de investigación de áreas de vacancia. Desde el año 2003 el debate sobre la autonomía universitaria pasó a un segundo plano y actualmente las instituciones son pilares fundamentales de los programas nacionales de desarrollo, como es el caso de YPF o la Televisión Digital.
Como resultado de la planificación nacional de la ciencia y de la tecnología, hoy nuestro país produce satélites, genera energía atómica, desarrolla contenidos educativos de calidad en la TV pública y nuestros investigadores acompañan los programas de desarrollo estratégico.


Si el nacionalismo popular universitario se impone definitivamente en nuestro país, la Argentina va a estar en condiciones de alcanzar la soberanía cultural y tecnológica, base de la independencia económica y de la industrialización. Sin soberanía científica y sin industrialización, la Argentina será dependiente políticamente, postergando toda posibilidad de bienestar social de los pueblos.