viernes, 26 de diciembre de 2014

Las elecciones del año 2015

Aritz Recalde, diciembre 2014

“Los Pueblos fuertes no temen su propia realidad.” Raúl Scalabrini Ortiz

La estrategia neoliberal
En el año 2015 hay elecciones presidenciales en la república Argentina. Los factores de poder económico intentan instalar en la opinión pública, que en el cambio de gabinete nacional solamente  se jugaría una cuestión de personas y no de modelos de desarrollo. Se proponen borrar de la escena el debate ideológico y de modelo de país que conlleva toda elección de cambio de autoridades. 
Los candidatos opositores no definen un programa de acción, más allá de vagas definiciones elaboradas en torno de ENCUESTAS de opinión. Las encuestas de las consultoras se presentan como palabra divina y en realidad suelen ser más instrumentos de propaganda, que representaciones de una realidad observada. En la antesala del inicio de la campaña, los candidatos son puestos en los primeros lugares de las encuestas como parte de la estrategia electoral, que de antemano, ya define quiénes compiten y quiénes no.
Las supuestas tendencias electorales que repiten los medios de comunicación, son desprovistas de reflexión política y de análisis histórico. En lugar de preguntar ¿usted votaría a Mauricio Macri?, debería averiguarse ¿está de acuerdo en privatizar las empresas públicas?, ¿quiere volver al esquema de las AFJP y eliminar los programas sociales como AUH?, ¿usted considera que la Argentina tiene que tener una relación con los EUA como en la etapa de Menem, que envió tropas a la guerra del Golfo Pérsico?, ¿está dispuesto a bajar su salario y enfriar la economía con la promesa de terminar la inflación?.
La oposición al gobierno nacional se compone de un sector de los grupos económicos y financieros internos y trasnacionales. Estos grupos movilizan a parte de la clase política y tienen poder financiero, mediático y judicial. El PODER ECONÓMICO les permite fugar capitales, generar inflación e impulsar corridas cambiarias, entre otras acciones desestabilizadoras.
Con el poder del dinero suman a buena parte de la CLASE POLÍTICA, que fue desplazada de los cargos desde el año 2003. La “clase política” a diferencia de una “dirigencia política”, actúa con el sólo objetivo de perpetuarse en el poder y las elecciones son una instancia para renovar sus contratos. Para buena parte de la clase política tradicional, las ideologías son estrategias de comunicación que varían a lo largo del tiempo. Los partidos políticos derivan en consultoras de empleo público.  Algunos políticos trabajan de “peronista”, de “radical” o de “PRO” y no son obreros o empresarios con definiciones ideológicas o partidarias. La clase política no tiene ideología y actúa con “instinto de supervivencia”, apostando al proyecto ganador sin medir la consecuencia de sus decisiones. Por ejemplo, en los años noventa algunos sindicalistas apoyaron las privatizaciones a cambio de acciones en las empresas: pervivían como clase política destruyendo a la clase obrera. Si se quiere entender el comportamiento de la clase política, no hay que leer a Maquiavelo, sino a la obra de Charles Darwin el origen de las especies. Por el contrario, la DIRIGENCIA POLÍTICA actúa con vocación nacional y subordina los intereses individuales al proyecto colectivo de nación. Una dirigencia puede profesar diversas concepciones ideológicas, sean estas socialcristianas o socialistas. Su rasgo político definitorio es su objetivo y su acción irrenunciable para engrandecer la nación y emancipar a su pueblo de todo tipo de dominación externa. Sin una dirigencia nacionalista las posibilidades de desarrollo de un país son nulas y la clase política, más tarde o más temprano, va a vender su caudal electoral a los representantes del extranjero y de la oligarquía.
Con el control de los órganos culturales, los factores de poder construyen opinión pública. La categoría de “libertad periodística” es un eslogan de propaganda y en realidad son los parámetros de la prensa comercial los que explican buena parte del comportamiento del periodismo argentino.
El poder judicial lo utilizan para bloquear leyes y decisiones de la democracia de masas y como parte de las campañas electorales. La prensa y la corporación judicial trabajan en conjunto, impulsando causas con alta exposición mediática y bloqueando otras de trascendencia nacional.
Si la oposición neoliberal alcanza la conducción política del país, van a detener el proceso de industrialización,  a reprivatizar la economía y a aumentar la rentabilidad del capital financiero y de la oligarquía. La variable de ajuste va a ser el productor nacional  y el conjunto del pueblo, que va a ver deteriorados sus derechos sociales de la misma manera que ocurrió con la salida de Hipólito Yrigoyen y de Juan Domingo Perón.
La elección argentina adquiere importancia regional y el bloque neoliberal dispone del apoyo de los EUA en su disputa por el control geopolítico de Iberoamérica, frente a la centralidad que están adquiriendo los BRICS. La nación del norte dispone de poder financiero (FMI o Banco Mundial), mediático (CNN y cadenas de noticias internacionales) y judicial (justicia de New York y CIADI).

La elección para el nacionalismo popular
 “Todo partido político, para que ejerza una acción eficiente, requiere no solamente valor numérico de sus integrantes, sino también de una base ideológica explícitamente establecida. Tal aspecto podrá evidenciarse a través de una clara plataforma política, que no será otra cosa que lo que el partido conciba como Proyecto Nacional” Juan Domingo Perón

A diferencia de la clase política neoliberal, para el nacionalismo popular las elecciones son solamente una etapa de la disputa por el poder y no la finalidad de la política. El objetivo de la militancia es la de emancipar al pueblo y alcanzar la soberanía nacional en el teatro mundial imperialista. Es por eso, que la construcción política se desenvuelve los 365 días del año en los frentes barriales, sindicales, culturales, universitarios o de género. Las organizaciones libres del pueblo sobre las cuales se asienta el movimiento nacional, no nacen en las elecciones y tampoco dependen meramente de los cargos públicos.

El Frente Para la Victoria: movimiento antiliberal, antiimperialista y popular
El momento electoral es estratégico, atendiendo que en las votaciones una fuerza social traduce su representación al terreno político e institucional. Los partidos políticos son unidades de fuerza que organizan y potencian los intereses de clase y de los grupos de presión. El proceso político iniciado en 2003 modificó el componente de clase del Estado argentino. Los sectores financieros y las corporaciones que controlaron la política argentina desde 1955 y en especial a partir del año 1976, fueron subordinados en parte, a una nueva estrategia de construcción  de poder. El año 2001 hizo crisis un modelo neoliberal y a partir de ésta bisagra histórica, Néstor Kirchner condujo un nuevo patrón de crecimiento. El presidente entrante motorizó un frente político que por un lado, era el resultante de la resistencia al neoliberalismo y de una histórica lucha popular contra las privatizaciones y las medidas de gobierno antinacionales. Pero además, Kichner incluyó a un sector del empresariado y a parte importante de la clase política tradicional, que fue acusada en el 2001 por su responsabilidad en la crisis en la frase “que se vallan todos”.
Como resultado del proceso mencionado, el kichnerismo conformó una herramienta electoral que es el Frente Para la Victoria (FPV). El FPV articuló desde su nacimiento a sectores de los partidos tradicionales como son el justicialismo, la UCR y la izquierda (grupos del PS, del PC  o del PC Congreso Extraordinario). Además, el kirchnerismo movilizó a un conjunto de organizaciones libres del pueblo caracterizadas por la militancia sindical (CGT y CTA), social barrial (FTV, Barrios de Pie, Mov. Evita, etc.-), cultural (Carta Abierta, centros culturales, intelectuales, artistas o medios de comunicación alternativos) y militancia juvenil (barrial, universitaria, secundarios, etc.-). El entramado político incluyó a sectores del empresariado argentino y trasnacional, en el marco de una alianza inestable con los sectores agrarios (SRA, FAA, etc.-) e industriales (UIA, CGE, APYME, etc.-).
Desde el 2003 a la fecha, el FPV perdió y sumo aliados económicos y políticos. La disputa con las corporaciones agrarias y con el Grupo Clarín desde 2008, son expresiones de un proceso histórico que varió en su composición y en su entramado político. Eduardo Astesano se refirió a éste tipo de modificaciones como situaciones normales de la lucha política, atendiendo que “en cada etapa se renuevan las contradicciones, y los militantes políticos se ven impulsados a encontrar otras formas de lucha”.    
El gobierno iniciado en 2003 es una forma de peronismo moderado y reformista. El FPV impulsó medidas antiliberales e industrialistas en lo económico; antiimperialistas y americanistas en lo político; y populares en el plano social.
En línea con el proceso político de 1946, se le otorgó centralidad al Estado disminuyendo el poder de las corporaciones. Las dos nacionalizaciones más importantes del gobierno son las de las AFJP e YPF, que se complementan con la recuperación de otras empresas como la aerolínea, correos, agua y con la regulación del Banco Central. El programa industrialista en marcha permitió que la actividad creciera un 9 % entre 2003 y 2012, cuando en la década de 1991 a 2002 la producción industrial lo hizo solamente al 0,5%. 
El kirchnerismo tiene rasgos antiimperialistas tal cual quedó demostrado en la resistencia al ALCA en 2005, en la ruptura con el FMI y en la intervención de nuestra cancillería en los foros internacionales, en temas cruciales como Malvinas, la regulación financiera (fondos buitres) o el embargo a Cuba por parte de los EUA. Desde el año 2003 nuestra política exterior está asentada en la unificación regional, como paso previo para la integración al sistema mundo. No fue casualidad que la UNASUR tuvo a Néstor Kirchner como primer secretario general, cuando en otras etapas históricas nuestra dirigencia impulsó una articulación con Europa o con EUA. Aseveró Sarmiento “Seamos la América, como el mar es el Océano. Seamos Estados Unidos”: Carlos Menem cumplió la obra del sanjuanino a fines del siglo XX.
La política exterior del gobierno es multilateral y tiene su antecedente en el peronismo histórico y permite que el país diversifique y profundice sus relaciones con Asia y África, además de que conserva los históricos vínculos con Europa y los EUA.
El kirchnerismo es un proyecto de raíz popular que generó 5 millones de empleos y que otorgó cobertura social al 93 % de los miembros de la tercera edad (2, 5 millones de jubilaciones), que garantizó un ingreso universal a la infancia (3, 5 millones de AUH) y que dio un apoyo a la juventud (plan progresar). En una década el desempleo bajó del 24 % al 7%, la pobreza pasó del 54,7 al 4, 7 % (16 millones de personas salieron de la pobreza) y la indigencia se redujo del 27,7 % al 1,5%.

La dimensión regional del 2015
“En política internacional no hay una verdad, sino tantas verdades como intereses internacionales están en pugna; y no hemos de hacer al imperialismo el reproche pueril de aprovechar las oportunidades que se le ofrecen”. Manuel Ugarte

En el año 2015 se pone en juego el destino de los programas de gobiernos populares, que fueron iniciados en el continente iberoamericano con la asunción de Hugo Chávez en Venezuela. La revolución bolivariana impulsó y apoyó a los proyectos populares del siglo XXI y actualmente existe una fuerte interdependencia de todos los procesos. De la misma manera que las organizaciones populares del continente necesitan del triunfo del PT en el Brasil, el conjunto de los gobiernos de izquierda de la región, están ligados al resultado del proceso electoral argentino del 2015.
Está demostrado que la unidad de Iberoamérica sobre la base de gobiernos populares, alcanzó logros políticos, económicos y sociales. Solamente en el terreno económico, la modificación del patrón de desarrollo permitió que la UNASUR crezca entre 2003 y 2008 a una tasa de 5, 3% y que las crisis económicas mundiales de 2009 y 2012, tengan menor incidencia en la región que en Europa o en los Estados Unidos que están en plena recesión y perdieron miles de empleos. La unidad política en la diversidad de Iberoamérica, oficia como garantía para las nacionalizaciones de los recursos naturales como es el caso de los hidrocarburos de Argentina y Bolivia y como un instrumento para garantizar la paz y evitar el enfrentamiento entre Estados. En la etapa histórica actual caracterizada por la disputa mundial imperialista por la apropiación de los recursos naturales y por los mercados, la unidad de Iberoamérica es estratégica e irremplazable. En su defecto, la región puede retomar la etapa de golpes de Estado y la inestabilidad política permanente típica del siglo XX y que tuvo en Paraguay de Lugo y en la  Honduras de Zelaya dos antecedes a tener en cuenta.  

Las posibilidades del 2015
El FPV tiene grandes posibilidades de conservar el poder en el año 2015. Tal cual mencionó Artemio López, el oficialismo alcanzó en las distintas elecciones un piso cercano a los 30 % del electorado nacional. En el caso de que el FPV se mantenga unido y que dirima sus candidaturas por dentro del espacio en las PASO, sería lógico que triunfe un candidato de sus filas. Tal cual mencionó López, la oposición en sus variantes Frente Renovador, PRO o UNEN están divididas y en las últimas elecciones no superaron el 17 % de los votos a nivel nacional. Frente a ese panorama, el FPV tiene que sumar los 10 % que le restan para llegar al 40 % y ganar en primera vuelta al quedar a más de 10% de diferencia con la segunda formula.  

El candidato del FPV que asuma la presidencia, tendrá que profundizar el proyecto de reparación nacional iniciado en 2003. No estamos en un “fin de ciclo” como mencionan los miembros de la oposición neoliberal, sino que estamos a “mitad de camino” en el tránsito hacia la consolidación de la segunda independencia nacional.
La independencia económica es la base de la soberanía política y es el principio sobre el cual se va a producir la emancipación social del pueblo. El país debe aumentar sus cadenas de valor profundizando el proyecto de industrialización y de desarrollo científico y tecnológico propio. No existe fin de ciclo para la política de construcción de satélites (INVAP)  o de creación de nuevas universidades: la década que viene será de profundización e institucionalización de la soberanía científica y tecnológica. Existe un plan estratégico industrial 2020 que deberá cumplirse, generando las condiciones para relanzar otro proyecto con metas al 2030.
La independencia económica tiene un impedimento en la extranjerización y la concentración económica, que fue iniciada desde la contrarrevolución del año 1955. El proceso político de 2003 inició un camino y el próximo gobierno tiene que ahondarlo tomando el punto de vista de Perón que estableció que “el progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo; de allí que el capital extranjero deba tomarse como un complemento y no como un factor determinante e irremplazable del desarrollo”. En el terreno de la energía la recuperación de YPF y el desarrollo atómico son medidas estratégicas para revertir el déficit en el mediano plazo y demuestran la capacidad de nuestros recursos humanos para superar todo tipo de impedimento.
En la etapa de recuperación nacional actual, los programas sociales son una medida importante, pero poco a poco, deberían ir dejando lugar a la consolidación de empleo registrado con plenos derechos sociales.
La desaceleración económica del año 2012 de los principales socios del país (Brasil y China), la inflación de inicios de 2013, la baja de las divisas  y la salida de capitales vía pago de deuda, de remesas y de fuga de capitales, aparecen como desafíos importantes a superar. A las contracciones de la economía mundial el gobierno las enfrentó diversificando mercados y con obra e inversión pública. Para resolver el problema de las divisas el gobierno tiene a mano la solución peronista clásica: nacionalizar el comercio exterior.
  
El candidato del FPV en la elección de 2015, debería ser el aquel que garantice la profundización del proyecto de desarrollo nacional.


viernes, 19 de diciembre de 2014

Deuda externa y poder nacional


Aritz Recalde
Diciembre 2014

“Únicamente con el dominio absoluto de sus finanzas un país es soberano (…) la revolución comienza en las finanzas”. Salvador Ferla

En el artículo queremos resaltar dos cuestiones. Primero: que el origen de la deuda externa no es una cuestión meramente económica, sino que es ante todo, un problema eminentemente político. Segundo: el endeudamiento es utilizado por las potencias occidentales como un instrumento de colonialismo y de dominación.

Los países sin una política nacional profundizan los ciclos de endeudamiento y sus economías son eternamente subdesarrolladas
En la Republica Argentina los gobiernos que impulsaron una política nacional independiente, desendeudaron al país en paralelo a que lo desarrollaron. Fue el ciclo político de Juan Domingo Perón el que inició una política nacional de recuperación de los principales resortes de nuestra soberanía y demostró con ello, la potencialidad del país para desarrollarse con sus propios recursos.  Néstor y Cristina Kirchner continuaron algunas de sus políticas y Argentina protagonizó una etapa de importante crecimiento sin el apoyo de organismos como el FMI.

Por el contrario, los proyectos liberales y dependientes endeudaron a los argentinos y como resultado de su gestión, no se produjeron aportes considerables al desarrollo nacional. Un caso que expresa lo dicho, es el ciclo neoliberal que condujeron Carlos Menem y Fernando De La Rua. En el año 1989 la deuda externa era de 63.000 millones de dólares y en el año 2001 aumentó a 142.000 millones. Mientras tanto, el Estado vendió las empresas públicas, privatizó buena parte del patrimonio nacional y la sociedad protagonizó al año 2002 un deterioro social dramático, alcanzando cifras de desempleo del 24%, de indigencia del 27% y de pobreza del 54 %.
En el siglo XX la cuestión de la deuda externa adquiere relevancia a partir del golpe de Estado del año 1955. Éste último año la deuda era de 500 millones de dólares, en 1976 subió a 8.000 millones y en 1989 alcanzó la cifra de 63.000 millones. La dictadura cívico militar que derrocó a Perón trajo consigo el abandono de una política nacional y ello determinó la pérdida de soberanía financiera, judicial, política y cultural.

-          Soberanía financiera. 
La revolución justicialista iniciada en 1945 nacionalizó los depósitos bancarios y el comercio exterior. Ambas medidas le daban al Estado soberanía financiera y altos niveles de autonomía frente al sistema financiero internacional. Completó el esquema la nacionalización del Banco Central, que generó las condiciones para poner el ahorro nacional y la política financiera al servicio de los planes de la revolución (primer y segundo Plan Quinquenal).
Luego del golpe militar de 1955 el Banco Central adquirió “autonomía”, cuestión que en los hechos implicó que lo controlen los grupos económicos trasnacionales. Algo similar ocurrió con la desnacionalización de los depósitos bancarios, que favoreció el manejo del sistema por parte de los especuladores. Los bancos privados trasnacionales fueron ganando mercados, captando y acaparando el ahorro nacional. Actualmente incluso, los depósitos del pago de deuda son efectuados en instituciones del extranjero. Luego de 1955 el comercio exterior quedó en manos de oligopolios y de empresas extranjeras y el Estado perdió un instrumento estratégico de adquisición de divisas.
Desde el año 1955 el país dejó de apostar al ahorro nacional como fuente primaria de financiamiento, para ingresar al Fondo Monetario Internacional (FMI) o al Club de París. El capital extranjero dejó de estar subordinado al interés nacional y obtuvo importantes beneficios para la exportación de remesas y para el manejo de la política económica.


-           Soberanía judicial.
Luego de derrocado Perón, el Estado argentino fue delegando soberanía política, económica, científica, cultural y tema importante, a partir del año 1958 el país incluyó a los tribunales extranjeros como ámbitos para la negociación de diferendos. A partir de acá, la Argentina delegó soberanía judicial e inició un camino que décadas después nos incluyó en el CIADI y que actualmente permite a los tribunales de Ney York y a la justicia de los Estados Unidos, favorecer al imperialismo financiero (fondos buitres).
Con el CIADI los Estados Unidos están promoviendo una judicialización mundial de los diferendos, permitiendo a sus corporaciones ubicarse por sobre los intereses de los Estados. 

-          Soberanía política y cultural.
Desde el año 1955 y cuestión que profundizaron la dictadura de 1976 y  Carlos Menem, el Estado Argentino es manejado por corporaciones locales y extranjeras. Estos mismos grupos económicos controlan los instrumentos de formación de opinión pública y ocupan lugares importantes en las universidades y centros de estudio.
Como resultado de la pérdida de soberanía, representantes directos del establishment dominaron lugares de responsabilidad decisiva en las acciones de gobierno. La intervención de éstos intelectuales al servicio del extranjero, permitió que se generen estafas de la talla del Mega-canje de De La Rua, que aumentó la deuda externa en más de 50.000 millones de dólares. La propuesta original fue de David Mulford y la impulsó activamente Domingo Cavallo en su condición de Ministro de Economía.  
Organismos como el FMI o el Banco Mundial adquirieron potestades importantes en la planificación de las políticas públicas de la Argentina e Iberoamérica. Ambas instituciones son, ante todo, representantes de los intereses norteamericanos. El Banco Mundial tiene su sede en Washington, sus 12 presidentes fueron ciudadanos de los EUA y varios de ellos ocuparon lugares en instituciones políticas de ese país, como es el caso de Robert McNamara (Secretario de Defensa) o en instituciones financieras como el Bank of América o el JP Morgan. Conociendo el resultado de éste tipo de manejos antinacionales, Brasil y Argentina cancelaron la deuda con el FMI y países como Bolivia y Venezuela se retiraron del CIADI. 
En el caso argentino, posiblemente fue Bernardino Rivadavia uno de los iniciadores del vinculo estrecho entre las finanzas públicas y la banca extranjera. El Banco de Descuentos que promovió el mandatario se componía con directores ingleses y Rivadavia recibió dividendos de empresas mineras y comerciales extranjeras, con las cuales el Estado inició contratos. Desde ésta época, el imperialismo financiero y las potencias occidentales, impusieron un control político e institucional de los destinos del país.  


El endeudamiento es utilizado por las potencias como un instrumento de colonialismo
“La deuda externa se ha convertido en una actualizada forma de esclavitud, que condiciona de manera irreversible las posibilidades de desarrollo de cualquier país soberano”. Alejandro Olmos

Durante los últimos dos siglos las potencias occidentales utilizaron la deuda como un instrumento de dominio político. Existen diversos sucesos históricos que documentan las prácticas colonialistas de las potencias y de los grupos financieros.
A partir del año 1861 España, Francia e Inglaterra aduciendo que México no pagó sus deudas, ocuparon militarmente el país. La asonada militar permitió a los franceses organizar un imperio imponiendo a Maximiliano de Habsburgo.
Con la supuesta finalidad de cobrar una deuda, en el año 1902 Inglaterra, Alemania e Italia agredieron a Venezuela con una numerosa flota naval. José María Drago en su condición de canciller argentino, repudió la medida inaugurando la “Doctrina Drago”, que establece que un problema de deuda no puede vulnerar la soberanía de un Estado y derivar en un acto de fuerza.
Con estos antecedentes, debe quedar claro que el reciente secuestro de la Fragata Libertad argentina, lejos de ser una anomalía histórica, es una expresión más de la impunidad de los grupos financieros.
Los procesos de endeudamiento debilitan políticamente a los Estados y generan las condiciones para que los organismos financieros ocupen lugares preponderantes en los países morosos. Una vez que los Estados caen bajo la égida de entidades como el FMI o el Banco Mundial, van perdiendo capacidad de decisión y son obligados a tomar medidas de política económica contrarias a sus intereses nacionales y populares.
Los organismos financieros internacionales utilizan el crédito con fines políticos, favoreciendo o perjudicando a gobiernos considerados afines a los EUA. Un caso paradigmático de ésta actitud, fue el apoyo de los EUA y del FMI al gobierno golpista de Carmona que derrocó ilegalmente al proceso democrático de Hugo Chávez en el año 2002. Algo similar ocurrió en Brasil cuando el FMI no autorizaba préstamos a Juscelino Kubitschek y a Joao Goulart y si lo hicieron ágilmente en el año 1964 con la dictadura pro norteamericana de Castelo Branco.
Además de económica y financiera, la tarea de los organismos es cultural y de sus usinas de pensamiento se difundieron las teorías de ajuste estructural, de reducción del Estado y de apertura comercial que aplicó América Latina y buena parte del planeta. Los países de distintas latitudes y realidades que se valieron de éstas formulas, hoy se encuentran en plena crisis.

Frente a éste diagnóstico, consideramos que la única solución de fondo al problema de la deuda externa, es la conformación de una política nacional independiente que recupere la soberanía financiera, judicial, cultural y política de Argentina e Iberoamérica.